Opinión

"Chiva con el cambiolín"


— Franz Galich —

Yo tengo un tío que no es mi tío. Pero le digo tío por la;
cercanía con mi familia y porque así me enseńaron a decirle.;


Sucede que mi tío es un personaje muy ocurrente, pero además, le;
pasan las cosas más jocosas e increíbles.;


Nadie le creería de la vez que se peleó con el diablo, por;
ejemplo, pero esa historia se las cuento otro día.;


Ahora lo que les quiero contar es la historia del "cambiolín".;


Como mi tío Triburcio Tribulón, porque aunque no lo crean, ese;
es su nombre. Así: Triburcio Tribulón. Parece ser que ese nombre;
se lo puso mi abuelo o a causa de un viejo amigo de Bluefields;
que se llamaba así.;


Bueno, lo cierto del caso es que, como él es un hombre muy;
valiente, camina por donde sea a la hora que sea. De manera que;
una vez, ya como a las tres de la mańana, andaba algo sesereque,;
pues le gusta lanzarse sus mielazos de cuando en vez, aunque en;
realidad parece que es más de vez que en cuando.;


Entonces para irse a su casa, que dicho sea de paso vive largo,;
se vio en la obligación de tomar un taxi.;


Si no hubiera andado tan encandilado, seguro que no le pasa lo;
que le pasó.;


Resulta que hizo el trato y lo cerraron por cincuenta córdobas,;
que a juzgar por la hora y la distancia, no le pareció tan caro.;


Pero resulta que a la hora de pagarle al hombre-taxi, le pagó con;
un billete de cien córdobas.;


Hasta allí todo marchaba bien, a no ser por lo remolón del;
mentado chofer, quien a cada rato le preguntaba que a qué hora;
iban a llegar, qué dónde era el lugar que habíale dicho. Pero en;
fin, le pagó, cuando ya se encontraban "arrimando" al punto;
convenido, relatábame mi tío Triburcio Tribulón. Y cuál no va;
siendo mi sorpresa que el mentado hombre-taxi me dice: "Oiga,;
amigo, este su billete no sirve... Mire: aquí dice, ANULADO". No;
puede ser, dice mi tío que le dijo, si lo acabo de cambiar. Pues;
sí, puede ser, pero la verdad es que le dieron mazo, y con vuelta;
de ipegüe. Preste, dice que le dijo, al mismo tiempo que casi se;
lo arrebataba de la mano. Por supuesto que la mula que cargaba;
casi se le fue a lejano potrero. Efectivamente, el mentado;
billete de a cien córdobas tenía atravesada, casi;
perpendicularmente a la cara de Darío, el terrible sello de;
ANULADO. Lo cruzaba casi como una cicatriz.;


Inmediatamente mi tío Triburcio Tribulón que nunca se ha;
amilanado ante ningún peligro, recordó que no portaba más que;
cuarenta pesos, además, se entiende, del ahora falsificado y;
anulado billete.;


Mire, hermano-taxero, le dijo mi tío, no tengo más que cuarenta;
pesitos y de inmediato la fiera del volante casi se lo harta,;
diciéndole que lo que quería era batearlo, por lo que don;
Triburcio estuvo a punto de hacerlo tragar sus tan ofensivas;
palabras puesto que él, además de ser valiente, es honrado.;
Honrado es poco: Ąhonradísimo!;


Mire, dice que le dijo, hagamos una cosa, para que vea usted que;
yo, Triburcio Tribulón, no le quiere conectar cuadrangular, vamos;
a mi casa, que es aquí no más, para pagarle completo.;


ĄNi quiera mi diosmiíto mi lindo!, dijo, yo no me meto allí,;
Ąchiva!;


No, hombre, no tenga miedo... Para que mire que no lo quiero;
batear, tome de garantía mi reloj, que no es chavela. El reloj;
y los cuarenta pesos, me dijo el avesado y metamorfoseado taxi-;
tamal.;


Ni bien había terminado de pronunciar esas palabras cuando ya,;
en un abrir y cerrar de ojos, le arrebató de nuevo el reloj.;


Entonces el taxero-tamal viera que don Triburcio Tribulón iba a;
presentar combate, le dijo, más corriendo que andando: Bájese y;
déjeme los cuarenta pesos, pues me está haciendo perder mi;
gasolina, el tiempo y la plata, me lo hubiera dicho antes.;


Entonces mi tío, atribulado y humillado por la sola idea de que;
le había querido robar, echó mano a un puńal que nunca le falta,;
pero desistió ante la sola posibilidad de que el tamal-taxero;
cargara puya o revólver.;


Se bajó de la nave y con paso lento y cansado, se encaminó para;
su mansión, como le llama a las cuatro paredes y muchas plantas;
(monte) que rodean la "Mansión del pájaro serpiente", como llama;
a su guarida.;


Al siguiente día, algo golpeado, quería ir al Banco Central,;
supuestamente a cambiar el billete, pero, mi tía, la Mercedes;
Chocoya, como le dicen, le aconsejó que mejor fuera a la Policía;
a poner la denuncia, pues en el banco le iban a quitar el billete;
sin darle nada a cambio y hasta presidente podía caer.;


Ya en la Policía éstos le dijeron que muy seguramente él formaba;
parte de una banda de falsificadores y que por lo tanto lo iban;
a dejar entabado. Diciéndole esto y salir en guinda, fue una;
sola. Ya en la calle, se dio cuenta de que no llevaba el billete,;
por lo que decidió volverse, pero el problema era cómo hacerlo,;
pues seguramente lo reconocerían y entonces sí que iba a quedar;
en la chiquita.;


Recordó que su mujer, mi tía Meches Chocoya, tenía una hermana,;
la Bitola Ronca, que es medio bruja y otras hiervas, así que;
acudieron a ella, quien le preparó un brebaje para hacerse;
invisible y así, como el hombre de las historietas, llegó hasta;
la mera cara de los policías y después de burlarse en sus propias;
barbas, se metió hasta la oficina, y recuperó su preciado;
billete.;


Ahora anda viendo a quién se lo endosa, pues lo que es él, no;
piensa perder sus cien varas.;


Pero lo que no se esplica es cómo, ese billete, supuestamente;
anulado por el Banco Central, anda circulando. Sólo existen dos;
posibilidades, dice mi tío Triburcio Tribulón: o el tamal es gato;
casero en el banco, o bien se trata de un truco de una banda de;
falsificadores aliados con taxeros nocturnos que utilizan este;
truco para estafar a incautos noctámbulos.;


Asi que la próxima vez que se piense ir de vacaciones al cańal,;
lleve sencillo o no le pare bola al taxero-tamal.;


Y la policía que se ponga más las pilas.;


Las investigaciones que va a iniciar en los próximos días, serán;
contadas por mi propio tío, don Triburcio Tribulón.;


ĄSalud!;