Opinión

Para completar el siglo


— Guillermo Rothschuh Villanueva —

Los periodistas nicaragüenses y los distintos medios de comunicación social, han comenzado a presentar a las audiencias nacionales, las primeras valoraciones del siglo que agoniza. La televisión y los medios impresos, han sido los primeros en plantear los hechos y personalidades que a su juicio marcan con su impronta, los últimos cien ańos de la vida nacional. Se trata de un ejercicio crítico retrospectivo. En este proceso, buscan cómo pasar revista de cada uno de los acontecimientos juzgados como los más importantes de nuestra historia reciente. Meterse por los laberintos del tiempo, sometiendo al fuego de la purificación, a los actores y acontecimientos, que han incidido en la configuración que adquiere el perfil de la nación.;


Para evitar los tropiezos del presente, resulta imprescindible realizar un balance de las fuerzas internas y externas, que han impreso al país sus características actuales. Al final de este recuento tal vez sea posible obtener una visión aproximada de las razones con el ánimo de aprender las lecciones del pasado, aunque mucho de lo que acontece en el presente indique lo contrario. ;


Los distintos ensayos encaminados a clausurar las puertas de la participación democrática han conducido durante este siglo a situaciones de violencia política, económica y social. La exclusión de diferentes actores ha dado origen a enfrentamientos militares, revueltas y montoneras. Pareciera que persistimos en nuestros errores.;


Como ocurre la mayoría de las veces, el enjuiciamiento histórico emprendido por los medios de comunicación luce incompleto, sumamente parcial. Una parcialidad que no está referida únicamente a tomar partido a favor de determinados actores. Se trata de una parcialidad que se manifiesta a través de la ceguera. ¿Qué impide omitir a los medios y a los periodistas nicaragüenses, a situar dentro de su mirada crítica, el propio desarrollo y el papel determinante que han jugado en el proceso histórico actual? Es posible que las omisiones provengan de la crítica abierta y franca formulada en su contra, por haberse involucrado directamente en la contienda bélica en la década de los ochenta. ;


¿Podría haber sido de otra manera? Pienso que no.;


Ninguna razón resulta valedera, francamente convincente, como para justificar la exclusión de los medios de comunicación y de los periodistas, en el repaso histórico presentado hasta ahora. Todavía queda tiempo para salvar la omisión. hay que superar esa grave tendencia a dejar fuera del foco de los reflectores de los medios, a su propio discurrir histórico. Sobre todo en un siglo en que los aportes de los medios de comunicación y de los periodistas han sido significativos y de una enorme trascendencia para la vida nacional. Nos guste o no, los medios son a la vez, mediaciones y actores políticos. La cultura del último cuarto de siglo es una cultura fuertemente mediatizada. Su incidencia e impacto en los procesos culturales, educativos, políticos, sociales, económicos y militares, resultan crecientes, avasallantes. Intervienen en todos los órdenes y a todos los niveles. Estamos frente a los dinamizadores y controladores sociales más importantes de nuestras sociedades.;


Cuando uno se atreve a pedir la inclusión del vasto, controversial y apasionante capítulo del periodismo y de la comunicación social nicaragüense, dentro del anchuroso texto de la historia nacional, de último siglo, lo hace persuadido de que asisten sobrados motivos para formular la propuesta. De manera paradigmática, una somera revisión de dos medios de comunicación y de dos de sus principales dirigentes de este siglo, ratifica la validez de esta formulación.;


Sólo basta seguir paso a paso la trayectoria de los diarios La Noticia (1915-1957) y La Prensa (1926), así como la vida ejemplar y ejemplarizante de sus directores, Juan Ramón Avilés y Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, para darnos cuenta del papel crucial y decisivo que han jugado los medios de comunicación para la vida institucional de Nicaragua. La Noticia, liberal y La Prensa, primero conservadora, son dos diarios emblemáticos a través de cuyo discurrir cotidiano podemos seguir de manera pormenorizada el hilo de la historia nacional, así como también la historia y el desarrollo de los medios impresos del país. Dos medios comprometidos, cada uno por su lado, con la democratización de Nicaragua. Su existencia cubre casi por entero el Siglo XX.;
La Noticia, bajo la conducción de Juan Ramón Avilés, mantuvo el liderazgo de la prensa escrita desde su fundación en 1915 hasta el ańo 1948, cuando su hegemonía empezó a ser desplazada por el diario La Prensa, bajo la influencia directa de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. En una época en que el periodismo giraba sobre un solo eje, impuesto por liberales y conservadores, ambos medios fueron decantando su propuesta, hasta desbordar y trascender los límites partidarios. Avilés y Chamorro Cardenal poseen rasgos comunes. Ambos fueron anti-dinásticos y anti-dictatoriales. Profundamente nacionalistas, mantuvieron siempre una actitud abiertamente anti-intervencionista. Civilistas, es decir, convencidos anti-militaristas, anti-continuistas, anti-reeleccionistas y anti-pactistas sufrieron vejámenes y fueron víctimas del acoso permanente del poder somocista.;


Todos estos hechos nos conducen en una sola dirección. Para comprender la historia de las libertades públicas en Nicaragua, sus tropiezos, subidas y bajadas, basta revisar la trayectoria del diario La Noticia y del diario La Prensa, y como corolario, auscultar las vidas de Juan Ramón Avilés y Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. Revisen las páginas de nuestra historia y nos daremos cuenta de que nadie se comprometió tanto por hacer germinar la libertad de expresión, para garantizar su plena vigencia y posibilitar la existencia y florecimiento de las demás libertades públicas en Nicaragua, como lo hizo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. Selló su compromiso al precio de su propia vida.;


Ningún estudio de Nicaragua contemporánea será completo y dará cuenta de la totalidad de los fenómenos ocurridos durante el presente siglo, si no toma en cuenta y deja analizar la forma en que los medios de comunicación encaran los hechos y la manera en que el poder ha replicado su actuación. Para conocer cada una de las etapas del desarrollo político nacional, una de las mejores maneras de hacerlo es tener como fuente de consulta y marco de referencia, los distintos avatares, las vicisitudes, titubeos y grandezas de los medios de comunicación social. El estado anímico del país es captado en sus distintos momentos a través de la prensa escrita, la radio y la televisión. Cada imposición de la censura de prensa es un síntoma inobjetable de la crisis política y de severos tropiezos para la gestación democrática en Nicaragua.;


Aula Magna César Jerez;


Univesidad Centroamericana;


23 de Septiembre de 1999.;