Opinión

Corrupción, periodismo y denuncia


— Onofre Guevara L. —

La mayoría de los nicaragüenses demuestra estar de acuerdo en algo obvio e inobjetable. Que frente a la avalancha corruptora que cruza el país desde 1990 -y más aún en lo que va del período de la administración de Arnoldo Alemán-, y ante la flojedad condescendiente de la oposición formal, la única voz audible y valiente que la denuncia es la de los medios de comunicación.;


Aunque debe repararse en un hecho objetivo. El periodismo es el único en hacerse oír permanentemente contra la corrupción gubernamental, pero está muy lejos de actuar con uniformidad.;


La diferencia entre los periodistas y los medios respecto a la denuncia de la corrupción no es motivo de sorpresa, pues en el periodismo se reflejan las discrepancias político-ideológicas de toda la sociedad. Y como se reconoce a esta sociedad como democrática, es lógico que se admita la dispersión o la disimilitud y todo lo que esto implica en la actividad social, más su proyección político-ideológica.;


El funcionamiento más o menos aceptable del juego democrático, de cierta estabilidad política y del rechazo generalizado a los métodos violentos para ejecutar los cambios políticos, ofrece seguridad y confianza para efectuar la actividad política en general. No obstante, es una situación que también le ofrece muchas oportunidades a los pillos de la política.;


Lo anterior -es decir: dispersión, disimilitud y pillería-funciona igualmente en el ámbito del periodismo. Este segmento profesional nunca podría desenvolver su actividad con criterio unánime, homogéneo. El gremio también conoce de Ťhéroesť y de Ťvillanosť en la lucha contra la corrupción. Nada fuera de este mundo. Es normal.;


Pero esta diversidad de actitudes respecto a la corrupción -como todo-, exige la comprensión del problema y una actitud consecuente: no ignorarlo, sino enfrentarlo en lo que corresponde si, como sucede, se vuelve una rémora en la lucha por el saneamiento moral de la sociedad. No se podría desatender este conflicto, sólo porque está de por medio la unidad del gremio, porque, además de que no existe tal unidad, sino de forma parcial, los periodistas están en las primeras filas de las pugnas ideológicas, aunque no todos lo admitan.;


Igual pasa entre los medios de comunicación que, pese a sus vínculos comerciales con el gobierno a través de la publicidad, una buena parte se mantiene independiente y crítica. Pero el gobierno no carece de medios de comunicación y, por lo tanto, no está limitado en cuanto a la divulgación de su propaganda que, como es costumbre, se mezcla con la propaganda política partidista.;


Además de los diarios, las radios y televisoras independientes que -unos más que otros y de forma condicionada- le venden espacios publicitarios al gobierno, éste dispone de los medios propiedad de correligionarios protegidos; de las innumerables oficinas de divulgación y prensa de organismos e instituciones estatales que publican boletines, periódicos y revistas que hacen franca publicidad gubernamental y del partido oficialista; y de periodistas que esconden sus servicios de propaganda detrás del profesionalismo (incluso con Ťoportunasť entrevistas cuando tiene problemas de imagen) en los medios privados y oficiales.;


A manera de paréntesis, recordemos que las oficinas de prensa gubernamentales funcionan de facto como centros de reclutamiento de periodistas para su propaganda política, lo cual ahonda la división económica y gremial entre ellos. En contraste, fortalece al aparato publicitario del gobierno.;


Todo ese conjunto publicitario -con su diversidad técnica y política- integra de hecho la maquinaria de propaganda gubernamental. Así pues, es sólo parcialmente cierto que el periodismo y los medios de comunicación forman el sector profesional que denuncia la corrupción. Hay un sector mayoritario de medios que contrarresta esta denuncia entre el público.;


El mérito y la ventaja de los medios y los periodistas independientes, es que son los más creídos. Primero, porque reflejan la realidad; segundo, porque -usualmente- en ellos funciona la sinceridad, el valor y la ética al reflejarla.;