Opinión

El conflicto entre los capitales


— Monica Zalaquett —

El confuso discurso público alrededor del pacto entre el PLC y el FSLN, ha hecho perder de vista la importancia que está adquiriendo para el futuro del país el intenso forcejeo actual entre los viejos y los recientes capitales.;


La estructuración de nuevos poderes económicos con sus respectivas expresiones políticas está resultando tan conflictiva que puede llevar al país a una crisis institucional, quizás más peligrosa para la estabilidad democrática que eventuales protestas populares.;


La elección de autoridades para la Corte Suprema de Justicia, el Consejo Supremo Electoral, la Contraloría General de la República, de la misma policía y el ejército, está claramente presionada por la intervención de un gobierno que se siente lo suficientemente poderoso y hegemónico como para hacer valer sus voluntades.;


Prueba de ello es que el estilo de designar a los funcionarios públicos según los intereses partidarios, se está trasladando a los diferentes poderes en la medida en que Alemán se siente suficientemente respaldado por el acuerdo con los sandinistas para desafiar a su enemigo más incómodo: los viejos y quisquillosos capitales.;


Pero si bien hasta ahora el gobierno ha podido maniobrar sin una consistente oposición, las encendidas reacciones a la propuesta gubernamental de organizar una nueva constituyente, demuestra que tales propósitos podrían convertirse en un verdadero detonante. ;


Sectores de la llamada Ťoligarquíať o los grandes empresarios tradicionales, han manifestado claramente su indignación frente a la irrupción de unos Ťmengalosť que tienen a su favor los poderes públicos para competir desventajosamente, aprovechar el proceso de privatización y toda oportunidad que se presente para acumular, fortalecer e invertir a gusto sus recién nacidos y oscuros capitales.;


Viendo las cosas con simplicidad, podría decirse que las contradicciones entre conservadores y liberales vuelven a ocupar el sitio principal, una vez apartado al sandinismo de en medio, si no fuera porque el reacomodo de los poderes económicos aún no termina y porque el pastel de las inversiones públicas dista mucho de acabarse. ;


Las reacciones adversas van Ťin crescendoť, y tuvieron su expresión culminante en la elección del nuevo presidente del COSEP, Roberto Terán, quien ha acusado al gobierno de llevar a cabo un Ťterrorismo fiscalť en contra de los empresarios no afines y de establecer una clara discriminación a favor de sus incondicionales. Para valorar lo que significa esta elección, debe tomarse en cuenta que Alemán perteneció mucho tiempo al COSEP, y fue uno de sus directivos más importantes.;


La indignación también se ha reflejado en declaraciones de empresarios relevantes como Manuel Ignacio Lacayo, pero además se intuye en el intenso movimiento que ocurre detrás del telón para constituir una Ťtercera fuerza políticať que abarque a sectores tan diversos como conservadores, socialcristianos, empresarios sandinistas y a quién quiera sumarse.;


Esto no significa, sin embargo, que sea unánime la posición de los capitales tradicionales. Entre ellos hay de todo: gente muy dispuesta a intervenir en política, otros hostiles pero cuidadosos y quienes se adaptan al gobierno de turno, a fin de proteger sus inmensas inversiones ante las distintas eventualidades.;


Son evidentes también las contradicciones entre quienes adversan al gobierno desde el ámbito político, porque tanto socialcristianos, como conservadores y empresarios sandinistas tendrían que pasar encima de demasiados intereses propios para tragarse la manzana de la discordia que representa la lista de candidatos presidenciales.;


Es interesante lo alejado que está de esta lucha de élites, el destino del país y de la población de menos recursos, como si se tratara en efecto de dos mundos bien distantes. Visto de otra manera, los desempleados y los campesinos, víctimas urbanas y rurales de la política de ajustes, se han convertido en verdaderos rehenes del conflicto de los capitales. Paralizados y confundidos por la posición del único partido que debiera jugar el rol de oposición, los sectores de menos recursos no acaban de sacudirse de la inercia, y no ven con claridad quién puede defender en estos momentos los intereses populares.;


Para el pueblo, entendido éste como las mayorías sumidas en ese ochenta por ciento de pobreza que nos reconocen los organismos internacionales, la ausencia de alternativas políticas conduce al camino de la sumisión, del apoyo circunstancial a tal o cual discurso demagógico, o simplemente de la delincuencia, como expresión inocultable de rencores sociales.;


En este panorama asistimos al parto de una nueva burguesía, formada por aquellos que siempre ocuparon un sitial económico, por los nuevos capitalistas del sandinismo y el liberalismo y sus respectivos socios en los capitales internacionales. Está siendo sin duda un parto peligroso para la vida institucional, que sustituye con una guerra oculta e inescrupulosa, la búsqueda del plan de desarrollo nacional y el fortalecimiento del estado de derecho que deberíamos estar impulsando en el amenazante contexto de los intereses globales. ;