Opinión

No es envidia seńores obispos


— Roberto Sánchez Ramírez —

"Todos los que hacen lo malo odian la luz, y no se acercan a ella;
para que no se descubra lo que están haciendo. Pero los que viven;
de acuerdo con la verdad, se acercan a la luz para que se vea que;
todo lo hacen de acuerdo con la voluntad de Dios". (San Juan;
3.20-21).;


Leyendo la última carta pastoral de los seńores Obispos de;
Nicaragua, recordé el texto bíblico que cito, en relación a la;
consideración de ellos al seńalar como resultado de la envidia;
las publicaciones sobre corrupción. Con el debido respeto, ha;
sido una desafortunada opinión que los sectores gubernamentales;
han explotado publicitariamente a su favor.;


Recordemos que: "Así que debemos celebrar nuestra Pascua con el;
pan sin levadura que es la sinceridad y la verdad, y no con la;
vieja levadura ni con la corrupción de la maldad y la;
perversidad". (1 Co 5.8). Calificar como producto de la envidia;
al periodismo investigativo puede perjudicar al búsqueda de la;
verdad, el acercarse a la luz de los hechos y al pan logrado en;
forma justa y honrada.;


Deben creer los seńores Obispos y los gobernantes nicaragüenses;
que más bien hay amor en esas publicaciones y denuncias. Amor;
hacia nuestro país, a los pobres y marginados, las mayores;
víctimas del despilfarro y el derroche. Amor hacia los mismos;
funcionarios estatales y los empresarios privados que participan;
de la corrupción. "Dichoso aquel que usa de su libertad sin;
cargos de conciencia". (1Ro.14.22).;


Demos gracias al Seńor que en nuestro país se está desarrollando;
un periodismo cada vez más veraz y profesional, investigando y;
profundizando, controlando a través de la opinión pública,;
contribuyendo al buen gobernar del Estado, así se enojen los;
principales funcionarios, a quienes la adulación y el servilismo;
les hacen sordos a la sana crítica para corregir lo que anda mal;
y descompuesto.;


Es posible que los seńores Obispos no tengan suficiente;
información sobre las dificultades del periodismo para investigar;
y opinar. Los documentos que prueban el acto ilícito se ocultan;
y destruyen, son frecuentes las órdenes verbales, se usan;
testaferros o terceras personas, hay de por medio amenazas o;
prebendas, según actúe el periodista, en frecuente confrontación;
entre la dignidad y la actitud rastrera.;


Probar en términos legales es difícil, se toman fotografías de;
recursos estatales, en propiedades particulares de funcionarios;;
se publican documentos oficiales y aún así se niegan los hechos;
y las compra-ventas, diciendo, igual que los seńores Obispos, que;
es por envidia, con frases despectivas y hasta insultos, llegando;
a las represalias personales.;


El periodismo investigativo tiene que trabajar más que todo a;
base de buen olfato. Pasa como cuando un gato defeca. El felino;
sabido el mal olor de su excremento, generalmente hace un hoyo;
en la tierra y lo entierra, para incluso la cola para que no se;
vea el rastro, pero aún así es difícil evitar el tufo. Se sabe;
que allí está la suciedad, el asunto es encontrarla para limpiar.;


No es grato investigar y opinar en el periodismo nicaragüense,;
hay sí grandes satisfacciones en la medida que se logra el;
respeto y credibilidad, no sólo de lo que se escribe, sino;
principalmente de la conducta personal del periodista o escritor,;
consecuente entre lo que dice y hace. Veraz y honesto, sin estar;
a la orden del mejor postor, más que de su conciencia y capacidad;
profesional.;


Y si hablamos a nivel de creyentes cristianos, es conveniente;
recordar que en San Juan 8.31, Cristo dice que si nos mantenemos;
fieles a su palabra, seremos de veras sus discípulos, conoceremos;
la verdad y la verdad nos hará libres. El amor en el Seńor es no;
tener envidia.