Opinión

El milagro del doctor Aguirre


— Manuel Aragón Buitrago —

Una de las facultades que distinguen al hombre de los animales;
es el habla. Desde los griegos Esopo y Antístenes hasta el;
francés Lafontaine, han personificado a los animales haciéndoles;
hablar.;


De Cervantes es famosa su novela picaresca "El Coloquio de los;
Perros", dos canes de nombre Cipión y Berganza. De pronto se;
vieron dotados del habla. Sorprendido, dice Berganza a Cipión:;
"Cipión hermano, óyote hablar, y sé que te hablo, y no puedo;
creerlo, por parecerme que el hablar nosotros pasa de los;
términos de naturaleza". Contéstale Cipión: "Así es la verdad,;
Berganza, y viene a ser mayor este milagro, en que no solamente;
hablamos, sino en que hablamos con discurso, como si fuésemos;
capaces de razón". Berganza: "Y aun de mí, que desde que tuve;
fuerza para roer un hueso tuve deseos de hablar para decir cosas;
que depositaba en la memoria, y allí, de antiguas y muchas, o se;
enmohecían, o se olvidaban".;


En agosto de 1980 me presenté ante el Dr. Danilo Aguirre;
expresándole mis deseos de colaboración, contestándome con un;
simple "dale viaje!". Aquel "dale viaje!" sonó para mí como el;
bíblico "Fiat Lux", y yo que siempre había hablado hablando,;
desde entonces he aprendido a hablar escribiendo, gracias a aquel;
"dale viaje!" del Dr. Aguirre. He ahí el milagro!;


No pretendo ser periodista, pero si tomamos en cuenta lo que dice;
el maestro Darío: "Hoy, y siempre, un periodista y un escritor;
se han de confundir. La mayor parte de los fragmentarios son;
periodistas", entonces, sí, soy periodista. Agrega Rubén: "El;
periodista que escribe con amor lo que escribe, no es sino un;
escritor como otro cualquiera", y si cambiamos los términos;
diciendo: "El escritor que escribe con amor lo que escribe, no;
es sino un periodista como otro cualquiera", luego, yo soy un;
periodista graduado por el poeta, pues todos mis escritos los;
pergeńo con amor, ellos son como hijos míos, y los quiero a pesar;
de sus imperfecciones, cuando los dejo en el diario, siento que;
estoy de parto hasta no verlos publicados, y hay veces que es un;
parto doloroso de muchos días.;


Cuando me preguntan si me pagan por mis artículos, siento deseos;
de contestar como el ecuatoriano Montalvo cuando alguien le;
aconsejó ganarse la vida escribiendo: "Mi pluma no es cuchara".;
A mis setenticinco ańos no puedo resignarme a una vida;
sedentaria. Leo un promedio de ocho horas diarias, complementando;
este pasatiempo con la escritura, pues considero un noble deber;
filosófico transmitir a otros los conocimientos adquiridos a;
través de los libros. ;


Además, dice Aristóteles que el intelecto tiene también su;
ancianidad, entonces para que el cerebro no se ensarre hay que;
hacerle gimnasia, pues Ramón y Cajal diagnostica que a "como hay;
talentos refinados por el estudio, los hay tontos entontecidos;
por el desuso".;


La recompensa que tengo por mis escritos es sentimental, no;
material. Mi amiga Digna, casada con un chileno nacionalizado;
sueco me cuenta: "Fíjate Aragón, en un pueblito de Suecia, en un;
bar llamado "Café Presto"; leímos un artículo tuyo, y Roberto y;
yo nos hemos muerto de risa"; Chéster Simpson, amigo de infancia,;
me dice: "cuando yo estaba de Embajador en Libia, leía tus;
artículos"; sentado a la puerta de mi casa pasa alguien y me;
grita a manera de saludo: "adiós Aragón, cómo van los;
editoriales!; el Dr. Crescencio Orozco dice que me van a nombrar;
el intelectual del barrio de Altagracia, y hasta los picaditos;
de la barriada, cosa admirable, me leen y felicitan con carińoso;
entusiasmo. Qué más puedo desear, los viejos somos como nińos y;
nos conformamos con poco.;


De estos largos ańos, mi agradecimiento a José Manuel Ruiz Marcos;
(espańol ausente); a Chepe Chico Borgen --q.e.p.d.--; a Mario;
Fulvio Espinoza; al Prof. Ricardo Trejos Maldonado, amigo de;
especial estima y a Carlitos Martínez.;


Al Dr. Aguirre no le voy a decir como Cervantes al Conde de;
Lemos, "que le voy a besar los pies" --pobre Cervantes!--, pero;
sí, que le estoy muy agradecido, y pedirle se me permita siempre;
expresarme libremente en el rinconcito de la Página de Opinión,;
ya que por mi condición de hombre de la llanura, no tengo acceso;
a las páginas culturales. ;


Siento que la vista se me apaga, la vida se me acorta, pero lo;
que más me duele, es que mi poesía quede inédita. Hay muchos como;
yo, poetas y escritores populares en la flor de la juventud,;
"enterrados en vida --como decía el escudero Sancho--por estar;
condenados al áspero mandamiento del silencio", no hay nada de;
extrańo en esto, al mismísimo Rubén Darío lo han mantenido;
secuestrado los dueńos del pensamiento nacional tratándolo como;
a un meteco en su propia tierra.