Opinión

Suprema Corte para una gran intriga


— Onofre Guevara L. —

El entrabado proceso eleccionario en la Corte Suprema de;
Justicia, parece haber alcanzado la categoría de lo insólito en;
dimensiones mundiales. Incluso en Nicaragua, en donde el;
clientelismo político había respetado formalmente al máximo;
tribunal de justicia, no se le conoce antecedentes a este;
entremés judicial.;


Doce magistrados --todos ellos respetables seńoras y seńores;
profesionales del Derecho--, aparentan estar siendo, o aceptan;
estar pareciendo frágiles juguetes en manos de los manejadores;
de dos conocidos grupos de poder, empeńados en integrar la;
directiva de la CSJ a su gusto y conveniencia. Lamentable y;
aleccionador: la última institución pública en la que la sociedad;
necesitaba desconfiar en su histórica búsqueda de justicia y;
convivencia democrática, se le ha revelado endeble ante las;
intrigas partidistas; al mismo tiempo, le presenta la ocasión de;
convencerse de que los mitos --como la imparcialidad y la;
apoliticidad-- no han sido más que eso, mitos.;


En el proceso de aprendizaje y descubrimientos que es la;
construcción de la vida democrática, la CSJ está empańando su;
imagen de rectora de la justicia que, si en verdad nunca ha sido;
igual para todos, al menos parecía ser celosa cuidadora de su;
conducta como signo alentador de que algún día podría impartirla;
de forma más plena. Es lo que a todos gustaría ver del alto;
tribunal administrador de nuestro sistema de justicia y garante;
de la legalidad en el Estado nicaragüense.;


Se asegura que es ésta la primera ocasión en que la CSJ pierde;
la ecuanimidad en los ańos que van de la restauración liberal,;
y debe ser cierto. Pero al coincidir un hecho interno y normal;
en la Corte --la elección de su directiva-- con el prorrateo;
político entre Daniel Ortega y Arnoldo Alemán en torno a la;
integración de la directiva de este Poder del Estado, se tornó;
en un suceso crítico; peor aún, dejó al descubierto la ambición;
de algunos magistrados, la debilidad de principios de otros y la;
carencia de autonomía de casi todos. El único que ha solventado;
su independencia públicamente ha sido el magistrado Francisco;
Rosales Argüello.;


Mal modelo ético emanando de tan alto tribunal. Pero lo insólito;
no se limita a lo que ocurre en la cúpula del Poder Judicial. Han;
transcurrido varias semanas de la crisis en la Corte, y aún no;
se sabe qué piensan los abogados que no son precisamente los;
profesionales más escasos en Nicaragua. Ni como gremio ni;
individualmente han destacado en la discusión o el análisis sobre;
esta crisis.;


El porqué de este silencio, sólo lo saben ellos. Sin embargo, es;
desalentadora esa apatía para quienes esperan ver independiente;
al máximo tribunal de justicia. Por ahora, todo induce a imaginar;
tal vez lo menos conveniente: que podría ser otra versión del;
clientelismo político en el campo judicial, como la subordinación;
moral de litigante a judicial y de judicial a magistrado; el;
temor a perder favores o la buena voluntad en las cumbres;
judiciales y la abstención de opinar como garantía de que no;
tendrán problemas en el desempeńo de su profesión o al momento;
de aspirar a determinados nombramientos dentro de la estructura;
del poder judicial.;


Pero el colmo sería que no les interesara intervenir, porque;
prefieren la anormalidad estancada al cambio progresivo del;
sistema judicial. Una tercera hipótesis acerca del silencio de;
los profesionales del Derecho en relación al conflicto;
eleccionario de la CSJ, podría ser una menuda paradoja: la;
fingida apoliticidad ante un hecho político.;


Los motivos que han interferido en la actividad eleccionaria de;
la Corte son políticos partidistas, y gravitan en torno al pacto;
Ortega-Alemán. ¿Es posible que los abogados no quieran opinar;
públicamente para no quedar mal ante ninguna de las tendencias;
en disputa?;


Ciertas o falsas estas hipótesis, el silencio da mucho en qué;
pensar. Y, en todo caso, esta actitud sólo puede ofrecer una;
imagen desfavorable de los profesionales del Derecho. En cuanto;
a la justicia, ¿cuál será ya su verdadera imagen?