Opinión

El pacto y las selvas de la miseria


— Víctor Tirado López —

En la gigantesca batalla por el cambio, el Frente Sandinista que representa un 36% de votantes (cerca de 800,000 electores) de acuerdo a la última elección presidencial y diputados que perdió en el ańo de 1996, asume una responsabilidad más importante aún si hubiera ganado las elecciones: poner en marcha un nuevo proyecto con una nueva estrategia y con nuevas generaciones, he ahí el cambio.;


El programa, la cultura política, la democracia, la estrategia de las alianzas y los procesos electorales demandarán por parte de la población, cada vez, la nueva imagen del Frente Sandinista. Esto es lo nuevo. Así hay que entenderlo.;


No obstante lo anterior, en el país se ha originado una polémica entre el FS y el PLC gobernante en lo que va del ańo acerca de un entendimiento o Pacto con mayúsculas, como se le llama hoy por hoy. En realidad esta discusión ha generado una serie de controversias en las filas del Frente Sandinista produciendo una serie de inconformidades. por estas negociaciones o pacto a la dirección del Frente se le acusa de pactista, término no muy adecuado para un partido de corte Ťrevolucionarioť.;


Por la negociación con el PLC, el Frente tenderá a debilitarse mientras no convoque al resto de los sandinistas que cumplieron honrosamente un papel antes y después del derrocamiento de la dictadura somocista, para discutir dicho pacto dentro de un marco pluralista que permita la flexibilidad organizativa y la participación de todos los grupos que se encuentran fuera del Frente inconformes. Así podrá recobrar fuerza que contribuyan a la formación de una sólida organización. Me imagino que la estrategia del Frente consiste en debilitar al PLC- Gobierno y viceversa. Empero, ninguno ganará la batalla de la economía y la producción, pues sus intentos por llegar a un acuerdo no pasa de arreglos políticos. El país necesita crecimiento económico y los acuerdos no van más allá de reformas políticas. Necesitamos separar la política de la economía y que la primera se someta al espíritu de las leyes o en última instancia la economía por encima de la política.;


El Pacto tiene que perseguir el cambio económico y no político, a como se debate hoy; la eficiencia en la administración pública de los recursos de la sociedad y respeto a los poderes del Estado. La política no debe intervenir en los asuntos estratégicos económicos. En este contexto es que el Pacto debe estar sometido a un debate público y democrático.;


Por otro lado hay que seguir de cerca esta discusión que terminará, pienso yo, ;
en leyes de Estado y Gobierno y una vez concluido este acto, debemos tomar una actitud mucho más responsable para influir en el proceso económico, pues no se puede permitir que la producción no avance lo necesario a consecuencia de la negociación.;


Mientras los acuerdos no defiendan la economía del país, como economía de Estado, como instrumento de crecimiento, esos pactos o entendimiento no servirán para nada. Si es así, entonces el Pacto tendrá que culminar con más dependencia económica, que se sustenta en la ayuda internacional; que el pacto llegue a aumentar la producción y las exportaciones, que nos comportemos como Nación, eso sí es entendimiento.;


El Pacto tendrá que defender la democracia, la paz y los derechos humanos; de la misma manera la política de creación de empleo en un mundo globalizado donde los ajustes afectan el empleo.;


En todo caso necesitaríamos un pacto que implique una política cambiaria, monetaria y fiscal desafiante a los controles de flujo de capitales y crediticios para el desarrollo para que consigamos autonomía sobre los organismos financieros internacionales y se limite la presencia de ellos en cuanto a imponer recetas recesivas cuando el país está en crisis; sin embargo, que no afecte a la sociedad civil y no nos confrontemos internacionalmente.;


El cambio en el siglo XXI no será la cuestión económica ni política, pues ésta ya está funcionando o avanzado a grandes pasos o cualquier otra ciencia de la naturaleza y la sociedad, relacionada con las transformaciones materiales y productivas; será, sin lugar a dudas, el sistema jurídico o lo que es lo mismo el Estado de Derecho y convertirlo en un sistema más práctico pero a la vez más científico sirviendo al sistema democrático político y no como el que tenemos, como dice el presidente Chávez de Venezuela, moribundo y putrefacto.;


Por otro lado, necesitamos un estado fuera de la competencia económica, que separe los poderes del Estado. El Pacto no es democrático porque hasta hoy no han discutido la concentración de poderes en el gobierno y, es más, encarnado en una sola persona: el Presidente de la República. Hay que separar el partido del gobierno. Esa experiencia ya la vivimos como gobierno y estado, que no se vuelva a repetir.;


El Frente Sandinista no tenía por qué realizar entendimiento con el gobierno de inmediato, si antes no estaban agotadas todas las instancias. Al carecer de una estrategia de alianzas, coaliciones, frente unido, se fue por la coyuntura, y esta acción inconsulta le está costando pérdidas políticas. No es que rechace el Pacto, no; solamente que al llegar a él con el concurso de todos los sandinistas y aún aquellos que no lo son, pero coincidiendo en puntos generales, el Pacto se llenaría de fortaleza y el Frente se encontraría de nuevo con su propia historia.;


El Pacto de 1999, no es continuación de los acuerdos de Sapoá y demás entendimientos con la Resistencia Nacional. Son totalmente distintos. Los primeros resolvieron el problema de la guerra, la democracia y la paz. Una vez concluidos éstos y firmados se abre otro tipo de apertura. Lo que hoy estamos presenciando no es más que los problemas que dejó planteados la revolución, la lucha contra la resistencia y la crisis económica que se agravan en la medida que crece el subdesarrollo.;


Ahora bien, continuando con el Pacto 1999 para que dé resultado es necesario alejar al Estado de la economía, pues está demostrado que no es capaz resolver los problemas que nosotros como revolución y el gobierno de Dońa Violeta Chamorro dejaron pendiente. No es lamentándose de la herencia del pasado que justificarán su incapacidad. Si realmente como doctrina liberal nacida hace más de cien ańos tiene vigencia, pues entonces que inicien el cambio de acuerdo con las iniciativas anunciadas arriba y su propia filosofía. ;


El Frente Sandinista no le queda más camino que reforzar la idea de la soberanía de la sociedad civil, renovando el discurso político, reinventando cotidianamente la democracia, entendiendo ésta como el conjunto de derechos ciudadanos que no puede disociarse de los derechos civiles y económicos.;


En efecto, la polémica sobre el Pacto debe favorecer a toda la nación y no solo a un puńado de intereses de grupo, pues esto se colocaría como Ťcolonialismo oligárquicoť subordinado a más del 95% de la población.;
El Frente Sandinista tendrá que recoger nuevas formas de organización solidaria, de democracia y gestión de los problemas de la base, vividas como gérmenes de una nueva concepción de la sociedad, frente a la crisis de los modelos de desarrollo, el Estado y los partidos jerarquizados.;
Por otro lado, el Frente Sandinista tendrá que abandonar los viejos conceptos y prejuicios de militancia profesional.;
El Pacto o como se le llame encontrará respuesta si concertamos con todas las fuerzas económicas, políticas, sociales y militares de la sociedad: asociaciones, gremios, ONG, sindicatos, empresarios, religiosos, campesinos.;
El reto del Frente y de otras fuerzas políticas es sacar adelante a Nicaragua. El objetivo es el mismo que cuando nos internamos en las selvas del Bocay hace unos 26 ańos. La diferencia está en que tenemos que encontrar nuevos caminos en estas selvas aun más complejas que las montańas del norte de Nicaragua; las selvas de la miseria.