Opinión

Esta tierna algarabía de gratitud


— Lic. Aura Violeta Aldana Saraccini —

"Luchemos que es la hora de confundir los brazos";
Enrique Juárez Toledo.;


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La algarabía;


Máximo Gorki, refiriéndose a los revolucionarios rusos decía: ŤPor su belleza espiritual y la fuerza de su amor al mundo, constituyen un fenómeno sin par; yo no conozco ninguno semejanteť. Es que, toda la vida del gran literato y cantor de la revolución estuvo vinculada al movimiento proletario. Mi vida, amigos y amigas lectores, jamás estará a la altura del genio de las letras rusas. Pero sí está vinculada, desde que recuerdo haber asumido mi papel en este mundo, a todo aquello que signifique amor a la humanidad. Por eso soy muy sensible a la solidaridad que se me brinda, especialmente en momentos en que la necesidad del cobijo moral de amigos me palpita en cada poro. Así que, a quien con justeza se pueden dedicar las expresiones del inmortal Gorki, es a un valioso hombre de esta acogedora tierra: a Don Ramón Torrentes. Distinguido escritor de esta hermosa y humanista página. El posee una gran fuerza de amor al mundo y a sus semejantes.;


No me dedicaré a dar opinión sobre su calidad de prosista, ni sobre otros aspectos de su personal vida de ciudadano. No tengo el honor de conocerlo personalmente. Lo que pretendo hacer, es compartir con tan dilectos lectores la algarabía que la gratitud hacia él provocó en mi alma, el viernes 27 de agosto recién pasado. Estando aún en mi aposento, cumpliendo con el reposo absoluto ordenado por el médico, tuve el honor de aparecer junto al profesor Julio César Sandoval y Alexis Argüello, recepcionando los Ťvotos a la excelenciať que tan noble escritor nos prodiga.;


El honor;


No padezco de falsas modestias. Aprendí que esos subterfugios de la actuación sólo son útiles a serviles o a inseguros. Pero no a quienes sabiendo quiénes son se ubican en el lugar que les corresponde con la sensatez del hombre y la mujer honrados. Por ello es que considero un alto honor que se me ubique junto a un profesor Sandoval, sin cuya existencia, la historia de la radiodifusión nicaragüense quedaría inconclusa y falseada. Sin un maestro como el profesor Sandoval la cultura y la enseńanza-aprendizaje, también quedarían cojos. Me consta, además de otras muchas veces, pude hace un ańo más o menos, percibir sus dones de docente en un curso que impartió en UPOLI, colaborando con el programa académico del IDEHU. Tengo presente cómo me impresionó escuchar la descripción que hacía de cada estudiante que recibía de sus manos el diploma que corroboraba sus habilidades de comunicación aprehendidas.;


Honor también es para mí haber ocupado el corazón de don Ramón Torrentes, cuando su solidarizaba con el simbólico Alexis Argüello, que ha representado y prestigiado a esta Nicaragua Ťtan violentamente dulceť en el ámbito del deporte.;
Cómo no sentirme en lugar honorífico y cómo no experimentar el atropello de la ternura ante la solidaridad de un noble y honrado nicaragüense. Sobre to-do, ahora que la ambición y el egoísmo nos pone, a unos contra los otros. Ahora que en el mercado de la vida vale más un teléfono celular o una buena marca de licor que un ser humano. Hoy que la exacerbación del individualismo está matando la capacidad de luchar y la dignidad de este pueblo heroico. En este fin de siglo en que la patria sońada por Augusto C. Sandino y Carlos Fonseca, está siendo subastada al mejor postor.;


La gratitud;


Sólo puedo decirle a don Ramón que con mis dolencias se me agotaron un poco las palpitaciones cardíacas, pero no se me agotan aún los sueńos. Sobre todo ahora, que he leído la hermosa descripción que hace de mi. Ahora sé que: ŤDe la jornada memorable que es la vida, quedan los amigos y la posibilidad de apoyarnos en la amistad para prevalecerť tal cual él lo espera. Si alguna vez tambaleo por debilidad, recordaré el ĄĄĄAdelante Saraccini! y seguiré la brega en los andares del humanismo.;


*IDEHU-UPOLI;