Opinión

El Invierno


— Armando Cedeńo Ramírez —

Dichoso el hombre que reclina su cabeza sobre una almohada y su cuerpo sobre un colchón en el acariciador invierno, al sonoro y dulce murmullo del pentagrama de las notas musicales de las linfas de lluvia que desprende la cítara del espacio.;


El destello del relámpago y el trueno en la oscura noche le cala en la memoria, los tiempos hermosos idos y la esperanza de un luminoso futuro.;


Pero martirio para el desgraciado que las gotas de lluvia le perforan el techo de plástico y le cala la testa rígida por el frío.;


El destello de los relámpagos descubren el esqueleto de su miseria; el balde, el plato cascado y limpio sin cucaracha, el pocillo reseco y amarillento del café de grano recogido en las haciendas de café que bota el terrateniente o en el basurero del Oriental; el mecate de tres metros de longitud que cruza el porche, la sala, el comedor, el dormitorio, la cocina y el bańo, donde guindan los trapos sucios y húmedos para ponérselos de nuevo al día siguiente.;


El invierno para la gente paupérrima, es el espejismo de lo que fue y lo que sigue siendo; les hace recordar su propia originalidad, la carne se le aprieta en los huesos, les asalta los tristes recuerdos luctuosos de la pérdida de sus familiares que se llevó el río en el invierno pasado o quedaron enterrados para siempre en el lodo o murieron por la leptospirosis, la malaria, el cólera o el hambre en la espera de la ayuda gubernamental que nunca llegó.;


Para el campesino de Posoltega, Wiwilí, Río Coco, Matagalpa, Jinotega, la Costa Atlántica, Río San Juan, la historia se ha detenido y también el tiempo, el principio y el fin es una misma cosa.;


Nacen con dolor y mueren con dolor.;


Nacen llorando y mueren llorando.;


Nacen con frío y mueren con frío.;


Nacen con hambre y mueren con;


/hambre.;


Nacen sin tierras y mueren sin tierras.;


Mientras el banquete del campesino es de maíz cocido con guineo.;


El banquete de los que fueron a pedir ayuda en su nombre, en el compromiso de ;
boda del faraón es de faisán y finos licores.;


Mientras que el campesino recibe sus primeras letras bajo el paraguas de un ceibo.;


Ellos se consumen lo que costaría por lo menos la construcción de diez escuelas rurales de primaria.;


Yo prefiero ver de nuevo en el campo los bueyes arando y las carretas cargadas de elotes que los tractores en las chinampas de los terratenientes, que envían como ayuda en nombre de mi pueblo.;


Yo prefiero ver sembrados los campos con plantíos de frijoles, maíz, arroz, trigo... que ver plantíos sembrados de marihuana.;


Yo prefiero ver de nuevo en el invierno el malinche, el roble, el cedro, el caoba, el pochote... que ver sobre una rastra el cadáver de un árbol con la marca Made in USA.;


ĄSeńor!. El Mitch asustó a las aves del campo y éstas se fueron por el monte detrás de la frontera buscando la espiga de salvación.;


Atráelas de nuevo a su nido.;


Ablanda con las lluvias sus tierras.;


Riega el surco, bendice sus siembras y llena sus praderas con rebańo.;


Apacigua sus tristezas y su martirio en este invierno.;


* Tel. # 266-5932;