Opinión

Nacionalidad y Fiestas Patrias en la Costa Atlántica


— Miguel González Pérez —

ŤLas naciones no son agregados de personas que se distinguen por sus rasgos físicos o culturales, sino comunidades cuya existencia misma depende del reconocimiento mutuoť.;


(David Miller, 1977, Sobre la Nacionalidad, Paidós, México).;


La nación no es una bandera de Nicaragua izada y ondeando al aire en colegios y plazas públicas. La nación tampoco es un interminable y agotador desfile al sol en septiembre, con los rostros desencajados y sudorosos de los estudiantes, o un acto frío y formal dedicado a la patria de aquellos próceres casi olvidados en los murales escolares cívicos de cada ańo. La nación no es simplemente un sentimiento mecánico de unidad hacia la patria o el Estado. La nación no es un sentimiento que pueda nacer en forma espontánea.;


Desde la Costa nada puede ser tan distante como la palabra nacionalidad o identidad nacional nicaragüense; quizás el término nicaragüense diga más, pero cuya definición práctica sea una aventura. Se nos ha dicho tantas veces a los costeńos que la nacionalidad nicaragüense se define por ser mestiza, hablar el castellano, ser católico, heredar el pasado colonial como una gloria perdida y el gesto de independencia como la gran hazańa de conquista. Cuando se repite ese discurso, es cuando la frustración se acumula entre los costeńos; cuando la nacionalidad nicaragüense parece ser más un síntoma de segregación que de comunidad política. Nada tan lejos de la Costa Atlántica, como una definición del nicaragüense como mestizo, pícaro, folklórico y comiendo pinol.;


En la Costa vivimos varias naciones indígenas, conviven seis identidades diferenciadas y se hablan siete idiomas diferentes (ulwa, tewaska-panamaka, mískito, garífuna, rama, inglés y castellano). Estamos hablando de culturas e historias que forman parte de esa identidad nacional que es de todo un poco, menos monoétnica. Cuando Nicaragua se estaba formando como un Estado, es decir cuando los mestizos y criollos (estos últimos hijos de espańoles nacidos en América) constituyeron las instituciones políticas para gobernar y administrar sobre todo el territorio nacional, también se impuso el mito de que Nicaragua era una nación mestiza. El mestizaje definía al nicaragüense que hacía en la nueva época, a tono con la independencia patria, como proyecto cultural del nuevo Estado en formación. Nada más falso, equivocado y mal intencionado. Los héroes de la patria fueron los héroes del Pacífico de Nicaragua, pues no todo el territorio era concebido entonces como Ťnacionalť y menos aún la Costa Atlántica.;


Cuando Nicaragua se independizó de la federación centroamericana en la primera mitad del Siglo XIX, aún no tenía el control de todo el territorio del país. En la Costa arraigaba en forma sólida el protectorado británico y un linaje de caciques mískitos que después gobernaron en la llamada Reserva Mískita (1860-1894). Desde entonces y aún antes, la Costa era y lo sigue siendo, un crisol de identidades de idiomas, de cultura y de historias: símbolo genuino de las nacionalidades nicaragüenses. Entonces, en estas fiestas patrias, donde se celebra en forma poco creativa la nacionalidad, hay que decirlo en forma clara y en apego a la verdad histórica: nada tan lejano a la Costa que las fiestas de una nacionalidad mal construida y excluyente. Una identidad nacional no se decreta, se construye viviendo activamente la diversidad que conforma la unidad de la nación; intenta construir cierta continuidad histórica y unidad política entre todos los nacionales.;


La nación es ante todo democracia y la nacionalidad es el espacio abierto para el ejercicio de los derechos culturales de todos los nicaragüenses. La nación es primero que todo un mutuo reconocimiento a la diversidad multiétnica que constituye a Nicaragua como país. La nación no es el Estado. La nación son los vasos comunicantes que nos identifican como miembros de una comunidad humana que se define -si es necesario-, una meta común, una historia compartida, una aspiración de autodeterminación política. El Estado son las instituciones políticas que sirven para el ejercicio de la nacionalidad.;


La fiestas patrias no pueden ser excluyentes, tienen que unir y sólo podrían unir si los derechos educativos, políticos, económicos y culturales de los costeńos y de todos los nicaragüenses, pueden ejercerse en un marco de la autonomía y la unidad nacional. Por eso las fiestas patrias en la Costa Atlántica más que unir, tal como se celebran hasta hoy día, solo recuerda el avasallaje secular de Nicaragua sobre la diversidad de sus nacionalidades.;


* El autor es antropólogo social y Vice Rector de Uraccan en Bluefields.;