Opinión

El Seguro Social en América Latina


— Dr. Antonio Alemán L. (*) —

En nuestro hemisferio, Chile fue el primer país que adoptó en;
1924 un sistema público de pensiones, en el cual los trabajadores;
de hoy pagan los beneficios de los jubilados actuales. Tal;
sistema de reparto, creado por el Canciller Bismark (Alemania,;
1881), pronto fue adoptado por otros países de la región, entre;
ellos Estados Unidos, donde se ha convertido en el programa;
gubernamental más grande del mundo.;


En 1980, los chilenos reformaron su sistema público de pensiones;
de una manera atractiva y novedosa. Ya en 1970 descubrieron que;
el programa estatal de retiro estaba destinado a la quiebra por;
diferentes razones, bien conocidas por los países que aún;
mantienen sistemas de reparto: Caídas en las tasas de natalidad,;
mayor longevidad, politización del sistema, uso de los ahorros;
de los trabajadores para todo tipo de gasto público y por la alta;
inflación.;


Lo primero que hicieron los chilenos fue corregir la falla;
fundamental del sistema público que "destruye el vínculo entre;
contribuciones y beneficios, en otras palabras, entre;
responsabilidades y derechos". A los chilenos, el gobierno les;
dio la libertad de elegir entre el viejo sistema y uno nuevo o;
de Capitalización Individual. En el nuevo sistema cada trabajador;
ahorra para su propia vejez a través de contribuciones;
obligatorias a una cuenta de Capitalización Individual que viene;
a ser la propiedad privada del trabajador. De esa manera, el;
nivel de la pensión del trabajador se determina por el capital;
acumulado durante su vida y no por criterios partidarios o;
políticos.;


Bajo el nuevo modelo el trabajador tiene la libertad de elegir;
entre las diferentes Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP);
que se encargan de manejar las cuentas de capitalización y;
competir en el mercado de capitales. La disponibilidad de esta;
fuente de recursos permite crear nuevas oportunidades;
empresariales y nuevos puestos de trabajo permanente. Ese "ciclo;
virtuoso" del nuevo modelo ha contribuido a causar un impacto;
macro económico positivo. Desde la introducción del nuevo sistema;
en Chile, el nivel de ahorro se ha incrementado a un 27 por;
ciento del PIB; ha bajado la tasa de desempleo a un 5 por ciento,;
y se ha sostenido un promedio anual del 6.5 por ciento. Los;
beneficios directos a los trabajadores son evidentes y;
dramáticos.;


Hoy en día hay varios países de América Latina (Perú, Argentina,;
Bolivia, México; Uruguay y recientemente El Salvador) han;
adoptado algunas variantes del modelo chileno. Desde luego cada;
país debe hacer la reforma que más le convenga y la que más se;
ajuste a su realidad social, económica y política. Estos países,;
al reformar sus sistemas de reparto han aprovechado lo mejor que;
ofrece el nuevo modelo: La libre elección y la creación de una;
sociedad de trabajadores propietarios de sus propios ahorros, con;
un interés en mantener un sistema económico liberal y sostenible.;
El realidad, el nuevo sistema ha despolitizado el tema de las;
pensiones y eliminado de las campańas políticas la demagogia;
sobre las jubilaciones que antes se veían con regularidad.;


La reforma de pensiones es una solución latinoamericana, para un;
problema universal. La fórmula se está tomando en cuenta en;
Espańa, Europa, Rusia y Estados Unidos. El nuevo modelo es una;
idea significativa de política pública social que surge en;
nuestros países latinoamericanos. Por supuesto, las condiciones;
y características de cada nación hacen que la transición a un;
nuevo sistema sea distinta en cada país. Los países;
latinoamericanos que han adoptado el nuevo modelo de;
Capitalización Individual y están en la transición podrían;
mejorar los aspectos técnicos de sus nuevos sistemas. En México,;
por ejemplo, las AFORES no tienen la libertad de invertir en el;
extranjero. Recientemente salió en los cables internacionales de;
prensa que en Perú podría ocurrir lo mismo.;


Pero tal vez el aspecto más importante de la Reforma chilena, que;
no ha sido adoptado por el resto de países reformistas, es que;
cerró las puertas al viejo sistema para siempre. En Chile los;
trabajadores nuevos no pueden entrar en el sistema público, de;
tal manera que el sistema de reparto terminará su vida el día que;
el último jubilado bajo ese programa se muera. Esto es un punto;
crítico. Mantener un sistema público paralelo al privado puede;
llegar a endeudar nuevamente a las generaciones futuras;;
politizar el tema de las pensiones y crear una cierta competencia;
desleal para el sector privado de pensiones sería más grave. A;
finales de un siglo de experimentos estatales fracasados, es;
evidente que la libertad del individuo, acompańado del respeto;
a la propiedad privada es la mejor vía para asegurar la;
prosperidad y el seguro social. El nuevo modelo es lo ideal.;


(*) Secretario General INSS.