Opinión

Contrasentidos consentidos


— Onofre Guevara L. —

I.- El domingo, día del Seńor, se hizo para descansar. Excepto;
para los trabajadores de las empresas que por su naturaleza no;
pueden pararse (cliché del MITRAB), y los predicadores. Y usted;
tampoco descansará, si después de los "buenos días", les abre la;
puerta y les presta oídos a su discurso.;


La labor de los sermoneadores de reconocidas y otras muy;
desconocidas sectas que se desplazan en grupos no menos de dos;
para los barrios y asentamientos --hábitat "natural" de las;
víctimas del hambre (y del "hombre")--, es un contrasentido.;
Buscan salvar las almas de los pobres, conscientes de la;
imposibilidad de salvarles de la miseria con sus recitales;
bíblicos, y no se despliegan hacia los repartos exclusivos ni las;
elegantes residenciales, porque sus habitantes ya "libraron su;
cubo" en el juego social por la riqueza, y la salvación de los;
protestantes parece no hacerles falta. Siglos ha que hicieron;
sociedad con la iglesia católica para salvarse.;


De hecho, también existen motivos nada espirituales para la auto-;
limitación de los sermoneadores en el abordaje de espacios y;
categorías sociales. No es lo mismo agarrar a quienes amanecen;
el domingo listos a "fildear" oportunidades y con poca distancia;
de por medio entre la calle y la puerta, que tratar de alterar;
el merecido descanso de quienes viven en el centro de una;
manzana, con jardín y césped alrededor. Cuando menos encontrarás;
un buen perro guardián (o un guardián bien perro), detrás de una;
muralla "kremlinesca": alta y gruesa.;


El sentido religioso está en contra de esta realidad, y el motivo;
espiritual no es menos revelador del contrasentido. Allí, habitan;
los satisfechos con todo lo material imaginable, y son los que;
necesitan de la oportunidad de que los sermoneadores les espanten;
los pecados en torno a su sibarítica existencia, pero allí no;
entran.;


Los sermoneadores deberían ponerle orden a su labor de conciliar;
lo del cielo con lo de la tierra (que, por supuesto, es su;
objetivo, misión o pretexto): el miserable necesita primero --al;
menos una vez su vida-- caer en el pecado de la gula para estar;
apto a recibir el alimento espiritual y poner en paz su estómago;
con su alma. Los ya materialmente satisfechos son los que;
necesitan ser los priorizados espiritualmente, porque caen en el;
pecado de creer que esta será su residencia eterna y de olvidarse;
de salvar el alma.;


II.- Cuando no habían, o habían muy pocos nińos llamados de la;
calle cuidando carros o trabajando en otras cuasi mendicidades;
en los semáforos --y tampoco habían muchos carros, y semáforos--,;
estábamos menos civilizados. Hoy nos llaman país en desarrollo;
(aunque éste se aleje de nuestra nariz, al capricho de quienes;
manejan dinero, técnica y ciencia como el torturador de Tántalo;
manejaba el plato de comida) de un mundo globalizado hasta la;
redondez absoluta. Pero ahora hay más nińos en la calle, aunque;
nunca como hoy hubo tantos interesados en solucionar los;
problemas de la nińez y la adolescencia con su discurso a flor;
de labios para "desfacer entuertos" reales con fórmulas;
imaginarias. A estas alturas, junto al gobierno, ya casi existen;
tantas organizaciones metidas a las actividades de salvación como;
gente a quien salvar.;


Otro contrasentido: mientras los salvadores vuelan en aviones a;
la velocidad del sonido tras la ayuda solidaria, a los candidatos;
a ser salvador se le acercan las soluciones a la velocidad de las;
tortugas. Y como a éstas la extinción las espera, parece que se;
extinguirán juntos --la gente y las tortugas--, pero no sus;
problemas.;


Entre tanto la gente en proceso de mayor enriquecimiento, y;
bastante enriquecida ya con los recursos nacionales, anda;
buscando que a nuestro país le den el honor de entrar a la;
iniciativa de los países altamente endeudados. Tiene las fauces;
abiertas, esperando disponer del dinero que no pagarán de la;
deuda externa, y así acrecentarán la deuda que tienen con el;
pueblo de Nicaragua. Una "solución" con el sentido en contra de;
toda razón y moral.