Opinión

Meditaciones humanísticas...


— Alvaro Urtecho —

Es larga y sostenida la obra meditativa y reflexiva de Jaime;
Perezalonso. Es larga y apasionada su insistencia en los temas;
del humanismo, del espíritu contemplado en sí mismo, del hombre;
enfrentado a los dilemas eternos y, por supuesto, a la gran;
crisis social y espiritual de nuestro tiempo y a la posibilidad;
de trascenderla y rescatar la esencia que nos hace históricos a;
través de la conciencia y a través de las grandes configuraciones;
simbólicas y míticas que hacen posible la cultura, la religión;
y el arte. ;


Pasión, insistencia que en este pensador nicaragüense se percibe;
tamizado por un tono cordial, un cierto talante sosegado, reflejo;
probablemente de su educada y eurítmica persona, cuando no de sus;
lecturas. Cordialidad, cordura, equilibrio que reflejan la;
alegría de vivir, la alegría de un hombre que quiere estar en;
armonía con el cosmos, aunque su existencia transcurra en tiempos;
oscuros, en tiempos de incertidumbre y muerte.;


Por algo el intelectual que Perezalonso más admira es Goethe, el;
artista que supo equilibrar en su espíritu los oleajes del pathos;
romántico con la racionalidad pedagógica de lo clásico. Por;
encima de la ley de los contrarios, Perezalonso esgrime y;
persigue siempre la ley de la armonía y de la síntesis. Lo cual;
no quiere decir que el autor de TRAS LAS HUELLAS DEL HUMANISMO;
(libro que recopila sus principales artículos y ensayos de los;
últimos ańos, así como un grupo de prosemas que prolongan una;
obra de reflexión filosófica y lírica a la cual no se le ha;
prestado la debida importancia en un país en donde predomina la;
envidia, la crítica sin fundamentos, el ataque solapado, la;
murmuración maligna y la general indiferencia ante las cosas del;
espíritu que verdaderamente son necesarias para el desarrollo;
espiritual de una nación tan necesitada de sosiego y de vida;
contemplativa) ignore o desprecie las grandes producciones, las;
extraordinarias producción de este siglo lleno de tragedias y;
conflictos.;


Varios son los artículos que Perezalonso dedica a lo que Unamuno;
llamara "el sentimiento trágico de la vida". Como hombre templado;
en la lectura de los clásicos, sobre todo la de del "divino;
Platón", según la expresión de Santiago Argüello, poeta y;
pensador también nicaragüense y a quien nuestro autor tanto;
admira, como devoto de Emerson, de Lin-Yutang, de Ingenieros, de;
Séneca, Perezalonso afirma la unidad del espíritu y la unidad de;
éste con el cosmos y con la naturaleza.;


Por eso, aunque aprecie profundamente las obras del;
existencialismo y de las vanguardias, no está de acuerdo con sus;
propuestas estéticas, porque para él el arte debe educar y;
orientar. Difícil, a mi juicio, mantener estas ideas en un mundo;
en donde los postulados de las vanguardias, las postvanguardias;
y las transvanguardias son aceptadas como dogmas religiosos. Por;
eso, la conciencia atormentada de Camus y Sartre, prefiere la;
conciencia optimista y estoica de Saint-Exupery.;


Mantener la idea de la unidad del espíritu en un mundo atomizado;
y fragmentarizado como el nuestro requiere temple y valentía. Y;
quizá esa sea una de las causas que su ya larga obra de reflexión;
filosófica y moral alimentada por un caluroso trascendentalismo;
espiritualista, sea visto como una especie de islote al margen;
de las ideas que se debaten en la palestra pública. Este es el;
destino, pienso yo, del pensamiento fiel a sus raíces, fiel a una;
concepción del mundo insobornable.;


Pensamiento que no por ser contemplativo es menos real, no por;
ser orgánico y, hasta cierto punto, místico, es menos actuante;
en la realidad social. En un ámbito terriblemente confrontativo;
como el que vivimos en Nicaragua, la lectura de los certeros;
artículos de Jaime Perezalonso constituyen un verdadero oasis de;
honda reflexión, un remanso de las aguas siempre turbulentas del;
espíritu que luchan, en su estilo diáfano y robusto, por;
sosegarse y aclararse para continuar su evolución indetenible,;
tal como lo quería Hegel, uno de sus maestros, de la certeza;
sensible a la conciencia, de la conciencia a la autoconciencia,;
del Yo al Nosotros, del Nosotros al Estado de Derecho, a la;
Nación siempre postergada, siempre escindida por las;
contradicciones y contingencias disolventes, por las;
deformaciones esperpénticas y caricaturescas de los antivalores.;


Este libro de Perezalonso aparte de sus valores atemporales y de;
su reflexión filosófica propiamente dicha, que va desde el;
problema de la existencia y el dilema del ser y del no ser hasta;
la interacción entre cultura y sociedad, es importante para su;
actualidad y su crítica de la actualidad. En un escritor que;
escribe para los periódicos y vive atento de los acontecimientos;
y escándalos que se suceden precipitadamente en este país. ;


Una buena parte del libro que presentamos trata sobre los;
virulentos problemas políticos, sociales y morales que nos;
aquejan: la corrupción, la falta de credibilidad de la clase;
política, la decadencia de la moral, la carencia de un verdadero;
Estado de Derecho, la superficialidad masificante y alienante de;
los medios de comunicación y la falta de autenticidad vital.;


De aquí el título de este libro que sale a luz: TRAS LAS HUELLAS;
DEL HUMANISMO. Sí: tras las huellas del ideal, el ideal, que no;
es ningún concepto trasnochado u ocioso, el ideal que anhelaron;
y cantaron hombres de la estirpe y la nobleza de Darío, Martí y;
Rodó. El ideal de la Vida y la Esperanza, el ideal de la;
transformación espiritual que implica también la transformación;
de una sociedad en todos sus aspectos. El ideal de la Redención;
humana que al final de los tiempos es la Redención por el Amor;
y la Belleza, tal como lo querían Platón y Jesucristo, Dante y;
Víctor Hugo el peruano César Vallejo cuando exclamaba: "ĄSerán;
dados todos los besos que no pudisteis dar!"