Opinión

Post-Mitch: la tierra, el gran problema latente (1)


— Equipo Nitaplán-Envío —

Pasado el ŤMitchť y después de diez meses de ayuda alimentaria, muchas ONGs intentan ahora crear capacidades en las comunidades afectadas para que puedan producir su propio alimento e impulsan programas de construcción de huertos familiares. Reducir la dependencia de los alimentos donados es el objetivo. En esta misma dirección, otras organizaciones intentan paliar el problema del desempleo, condicionando la ayuda alimentaria al trabajo comunitario: limpieza y reparación de caminos, construcción de terrazas, siembra de árboles, etc.;


Estos necesarios programas intentan atacar problemas de fondo que ya existían antes del ŤMitchť y que el desastre hizo más evidentes e insoportables de sobrellevar para miles de familias rurales. Sin embargo, estas estrategias de las ONGs no siempre cuentan con el apoyo de las propias comunidades. ¿Por qué? ;
Se debe en parte a que los programas no atacan aún el problema que ocupa el lugar de mayor urgencia en la real agenda de los campesinos, el problema cuya solución representa la condición indispensable para lograr transformaciones profundas en la producción de alimentos, primer paso para superar la pobreza. Se trata del problema de la tierra.;


El caso concreto de algunas comunidades de Terrabona, Matagalpa, ayudará a clarificar lo que se quiere decir. Serranías en forma de mesetas, suelos pedregosos y estrechos valles dominan el paisaje agrario de este municipio, a escasos 70 kilómetros de Managua. ŤTanto abandono y tantas pobrezas nos hacen sentirnos mucho más largo, en un lugar más lejanoť, dicen sus habitantes. En la medida en que nos movemos hacia el sur un extenso valle domina el horizonte. En el valle, las tierras son buenas; pero en su mayoría pertenecen a grandes propietarios, mientras que en las serranías, de suelos pobres y erosionados, se apretujan en gran cantidad las pequeńas fincas campesinas. El de la tierra, el de la inequitativa distribución de las tierras, era el problema principal de Terrabona cuando llegó el ŤMitchť; y lo sigue siendo todavía.;


El huracán se ensańó en todo el municipio, pero en las serranías los dańos fueron más graves porque afectaron el principal medio de subsistencia: la tierra. Las escasas y fértiles vegas de las serranías, donde en el verano se cultivan hortalizas, se llenaron de piedras y arena. Más de cien viviendas fueron destruidas o seriamente dańadas. También se perdió la totalidad de la cosecha de postrera de maíz y de sorgo y el 90% de la de frijol. Hortalizas y frijol representan la principal fuente de ingresos para las familias campesinas.;


Todos los dańos son reparables con una ayuda adecuada. La tierra no. La tierra dańada será imposible de recuperar. Pero como la Naturaleza con la misma mano que hiere acaricia, en las tierras del valle el Ťmitchť dejó un regalo: los ya buenos suelos del valle recibieron una nueva capa de fértil sedimento, depositado por el río Grande de Matagalpa, que experimentó con el huracán un espectacular crecimiento, cubriendo un área de unos 10 kilómetros cuadrados. La contraparte del regalo fue una mayor destrucción de las viviendas y la necesaria reubicación de muchas familias en terrenos de zonas más altas. ;


Al observar el paisaje agrícola, la pobreza y las secuelas del huracán, la primera y casi la única pregunta que se nos viene a la mente es: dónde está la Ťbuena tierrať que dio nombre a este municipio, fundado en 1740 por un afortunado espańol beneficiado con el sistema colonial de la encomienda. Hoy, la tierra sobre la que trabajan muchas familias pobres del lugar, al margen de si es buena o es mala, sigue siendo el problema central en un municipio clasificado oficialmente como uno de los más pobres de Nicaragua. El 90% de las familias son rurales, y la mayoría de ellas posee menos de 10 manzanas.;


En Terrabona, unas 10 mil manzanas de tierra fueron afectadas por la reforma agraria sandinista en los ańos 80. Y aunque, con los ańos, todas las cooperativas creadas por la reforma agraria parcelaron individualmente las tierras, está pendiente todavía la legalización individual de esas tierras. ;


Con la tierra dividida en parcelas, pero con un título colectivo, la seguridad sobre la tierra es aún precaria y no exenta de sobresaltos. Otro gran problema: las parcelas individuales todavía no están completamente cercadas. Estas cercas y la legalización de las tierras, su titulación, son las demandas más sentidas por un importante sector de los campesinos que resultaron afectados por el huracán.;


En definitiva, los problemas de propiedad, la falta de financiamiento y la ausencia de programas de asistencia tecnológica eran huracanes diarios en esta empobrecida Terrabona cuando llegó a sumárseles el furor del ŤMitchť. ;


Sin embargo, ninguna de las ONGs que trabajan en el municipio está tratando de dar respuesta a estas necesidades, a pesar de que una solución definitiva al problema de la propiedad es lo que podría fortalecer e impulsar con mayor vigor proyectos como el de los huertos familiares, el de la construcción de terrazas o el de la siembra de árboles frutales y maderables, proyectos todos que con dificultades tratan de implementar estas mismas ONGs.;