Opinión

No nos vengan con mentiras


— Francisco Bravo Lacayo —

Las torrenciales promesas del gobierno liberal, más fuertes que las lluvias del Mitch, no logran convencer a nadie acerca de la mejoría de la situación económica una vez conseguida la condonación de la deuda externa hasta en un ochenta por ciento.;


Por supuesto que hablamos de la situación económica de la mayoría de la población nicaragüense que sobrevive en niveles de pobreza y pobreza extrema.;


Porque el veinte por ciento de la población total vive a las mil maravillas, disfrutando del confort que le proporciona su posición privilegiada en la cúspide de la pirámide social.;


La totalidad de los economistas y sociólogos, a excepción de los que respiran en las alturas oficiales, están acordes en que la condonación, dada casi por segura ya que está acordada desde antes de la Conferencia de Estocolmo, lo que hará será traernos de nuevo al punto de partida para comenzar un nuevo ciclo de endeudamiento.;


Es así porque el ciudadano al que el prestamista le perdona la deuda, si no adquiere herramientas para producir lo que necesita para vivir, irremediablemente vuelve a endeudarse.;


Es lo que fatalmente ocurrirá a nuestro país si los agricultores no reciben los créditos para producir, si a los pequeńos y medianos empresarios continúan negándoles las facilidades para trabajar, si el obrero sigue desocupado, si el analfabetismo sigue creciendo, pero sobre todo, si persiste el trato injusto en las relaciones de intercambio comercial con los países ricos y si la distribución de la poca riqueza que tenemos la acaparan los Ťde arribať y los de Ťabajoť siguen con los salarios congelados impidiéndoles ser factores dinámicos en el desarrollo de la economía nacional.;


Factores que se han vuelto determinantes y que traban el desarrollo son también el desmesurado aumento de la corrupción -no hablamos de su eliminación porque sabemos que es imposible-y el asalto a la institucionalidad abierto y descarado, llevado a cabo por la maquinaria gubernamental.;


Mientras no se superen estos obstáculos, mientras no ocurra una verdadera REVOLUCION MORAL y no de mentiras, seguiremos siendo pobres y mendigos, situación que bien aprovechan los que mandan para estirar la mano y echarse a su bolsillo el producto de la mendicidad.;


Que no nos vengan, pues, con mentiras vendiéndonos la ilusión de que mańana estaremos libres de deudas.;


A otro perro con ese hueso.;