Opinión

De aniversarios y rencones


— Onofre Guevara L. —

Si el Ejército de Nicaragua, antes Ejército Sandinista, hubiera desaparecido por obra de la contrarrevolución —y gracias al dinero de su mentor imperial—, nadie de los ahora frustrados por este hecho estaría interesado en opinar que por haber cambiado su nombre oficial debe borrarse de la memoria histórica la fecha de su nacimiento. Pero pasó otra cosa —opuesta, desde luego—, y por ello se muestran intolerantes con todo lo relacionado al ejército, incluso con la fecha conmemorativa de su aniversario.;


Hasta la circunspección desaparece, como en este sofisma de don Luis Sánchez: como el ejército se apellida Ťde Nicaraguať desde el 2 de septiembre de 1994 que se publicó el Código Militar, y constitucionalmente desde el 4 de julio de 1995 —día en que se publicó la reforma en La Gaceta—, ésta es la fecha de su nacimiento. De ahí para atrás no existió nada, y si el ejército insiste en celebrar su vigésimo aniversario, acaso es que Ť¿... sólo han cambiado de nombre y se han mimetizado Ťpara mientrasť llega una segunda oportunidad revolucionaria?ť (La Prensa, 31/08/99).;


Desgraciadamente para don Luis, la respuesta a su duda anda respirando con él durante las veinticuatro horas del día: cambió de ideología, pero sigue siendo la misma persona con igual fecha de nacimiento. En su verdadero aniversario, el ejército hace reconocimiento al día de su origen —y aunque haya sido expresión del poder del FSLN— no pierde su carácter constitucional ni deja de impulsar su profesionalismo.;


Igual pasa con la Policía Nacional, antes Policía Sandinista. Este comportamiento —que en algunos casos (con razón y por muchas razones) ha recibido la crítica de matiz político opuesto—, es uno de los pocos y más sólidos avances del irregular proceso democratizador del país.;


Si cambiar de nombre significa borrar absolutamente el pasado, y pensar lo contrario es mimetismo para mientras llega una segunda oportunidad, don Luis Sánchez, debería responder: él nació políticamente cuando ingresó al socialismo en 1960, ¿o hasta que se trasladó a la derecha? ¿no celebraría en estos días el trigésimo noveno aniversario de haber entrado a la vida política, porque ya no es socialista, sino los quince o más ańos de haberse cambiado de ideología?;


Y si acaso, con todo derecho, toda lógica y sensatez, don Luis celebrara los treintinueve ańos de vida política, ¿sería porque espera una segunda oportunidad para hacerse de nuevo socialista? El estaría en su derecho si celebrara una vida política de sólo quince ańos, pero no cambiaría nada de su propia vida ni con eso engańaría a nadie.;


Pero si hiciera lo contrario (celebrara su vida política sin cortes ideológicos arbitrarios en el calendario), ninguna persona sensata se atrevería a dudar de la sinceridad de su actual posición política. Tampoco en la historia de las naciones se olvidan o celebran sucesos a pedacitos y al gusto ideológico de uno y otro sector político.;


Creo que sin la experiencia acumulada que tiene don Luis durante todos los ańos de su vida, lo convirtieron en un excelente editorialista (de izquierda y de derecha). Así mismo, la experiencia de los diez ańos sandinistas del ejército lo maduraron y volvieron susceptible a la profesionalización en las nuevas condiciones políticas del país.;


La historia se divide en etapas y después de cada una no desaparece como desaparecen ni mueren las naciones que pasaron de la monarquía a la república o de la monarquía absoluta a monarquía limitada, democrática. Parece que la historia dice lo contrario: progresan, se desarrollan.;


El ejército nicaragüense no ha sido derrotado ni desapareció como institución armada, sólo se ha transformado partiendo de su origen. Y nadie puede asegurar que transformación es liquidación, muerte. ¿Porque, entonces, no va a tener derecho a identificarse cronológicamente con su raíz? Negarle ese derecho, es intolerancia reaccionaria y extremismo político revanchista.;


Ni el ejército ni la policía puede borrar su origen (o aparentar que lo olvidan) para satisfacer los nuevos caprichos ideológicos de sus críticos ni para demostrarles que borrando la historia es como se mantiene fiel a las leyes y a la Constitución. ;


La razón orienta a pensar en otro sentido: si los militares aparentaran creer que el ejército nació hace cuatro ańos, crearían un conflicto de identidad personal y nacional, porque no se reconocerían a sí mismos y se sentirían ciudadanos de un país sin historia o con una historia caprichosamente mutilada por pura mezquindad.;


Don Luis no necesita caer en los extremos para demostrar fidelidad a sus nuevas concepciones, menos si, como nos consta a todos, no le falta mesura y capacidad para examinar los problemas nacionales y opinar en consecuencia sobre los mismos.;