Opinión

Prisioneros de su propia fuga


— Lic. Aura Violeta Aldana Saraccini —

Las víctimas;


Ť...tal vez no nos queremos meter con ellos. Ya dicen: estos chavalos qué cochones que son, hay que buscar cómo fregarlosť...Para que volvamos a ser los mismos... Uno se pone a pensar y dice: ĄIdiay!, me voy a dejar fregar por ellos, Ąno hombré! Entonces, uno busca cómo defenderse. Hasta cuando se compongan esos Ątal vezť. Así se expresa Mario, integrante de una pandilla de las muchas que como setas de un bosque putrefacto, proliferan en la Nicaragua de este final de siglo. Lo citado forma parte de las respuestas que un grupo de jóvenes dio al preguntárseles si deseaban y podrían dejar de ser pandilleros.;


Son 6 jóvenes varones, que oscilan entre 16 y 24 ańos. Aunque hay diversidad en las edades, los caracteriza su homogeneidad como grupo. Su identidad grupal radica en que: los une una misma necesidad, pertenecen a un mismo barrio, poseen parecidas inquietudes como jóvenes y coinciden en su concepción de sí mismos. A pesar de su vulnerabilidad por la exclusión a que los condena el sistema, manifiestan una alta autoestima y un deseo de superación impresionante. ĄQuieren dejar de ser pandilleros, pero no pueden! Viven en un barrio extremadamente pobre y peligroso. La calle donde habitan y a la que pertenece su pandilla, colinda con otra calle en donde tiene su sede otra pandilla de las más temidas por la brutalidad de sus violentas acciones. Estos otros pandilleros los consideran rivales, por lo que constantemente los hacen objeto de sus agresivos ataques. Lo mismo les acontece con pandillas organizadas en otros barrios. Por lo tanto, NO SE CONSIDERAN A SI MISMOS MALAS PERSONAS. Porque, su razón de andar empandillados está en que deben organizarse para ĄDEFENDERSE! tanto de los otros de su clase como de la hostilidad del sistema. A tal extremo se sienten obligados a permanecer juntos en el grupo que consideran que si se separan perderán capacidad de defensa, Melvin, por ejemplo, expresa conmovido, sobre su barrio: Ť...ya tipo 9:00 p.m. ya no se puede transitar... por el mismo problema, ud. sabe; ahí vivimos cerca de ese barrio... que es peligroso, dańino, malo. En ese barrio, si miran a uno de nosotros, Ąnos atacan! e incluso nos hieren a cuchilladas y a machetazosť.;


Todos son desempleados y reconocen que el gobierno, en vez de brindarles oportunidades, para que se integren a la vida laboral, más bien está reduciendo las posibilidades de trabajo en el país. Como consecuencia de esto, deben recurrir a la familia como elemento de apoyo, para sobrevivir. Pero la familia no funciona como integradora, pues en su caso, todos viven en hogares desintegrados. Ellos mismos, a excepción de 2, ya son padres y hasta cuentan con uno que ya se separó de la chavala que Ťse llevó a los 2 nińosť. Al respecto, vean lo que dice Julio: ŤMi papá no me ayuda, porque tiene otra esposa. Mi mamá está enferma y mi padrastro no la deja. Yo busco cómo mantenermeť. Expresa con un gesto en el que se confunde la resignación, el rencor y la malicia: ŤMe siento como si estuviera preso todavía!ť;


La reflexión:;


amigos y amigas lectores. En este mundo de prosperidad y prestigio social para pocos y de miseria y frustración para muchos. En esta sociedad escindida en dos: una construida sobre la abundancia y el consumismo y otra sobre la escasez y la miseria, tuve la conmovedora oportunidad de conversar con estos jóvenes nicaragüenses. Fue por motivos de estudio; pero hoy les comparto una partecita de mis reflexiones. A lo mejor pongo el dedo en la llaga de alguno de los que está de acuerdo con combatir las pandillas juveniles sólo con la represión.;