Opinión

Los supernumerarios


— Germán Cerda Reyes —

Es vieja costumbre en esta Nicaragua de las mil y una maravillas, en que los candidatos a puestos públicos, desde la Primera Magistratura de la República, hasta los inferiores puestos públicos, contraigan compromisos con sus allegados y amigos. De ahí que ya tomando posesión de sus respectivos cargos veamos en las oficinas tantas jubilosas caras nuevas.;


En las elecciones presidenciales, los aspirantes a puestos jugosos, tan sólo le prometen a la gente humilde y bien se comprometen con las oligarquías todo poderosas. Es censurable desde todo punto de vista, que un país tan empobrecido como Nicaragua, con tan pocos recursos económicos, con casi nada de rubros de producción, se dé el lujo de un presupuesto tan elevado, para mantener a tantos empleados supernumerarios.;


Dicen que el Gobierno nicaragüense, es en Centroamérica, el que más empleados públicos mantiene dentro de sus mal delineadas estructuras políticas.;


Sus compromisos electorales valen más que el desarrollo socioeconómico del país. Que sobreviva el seudo partido liberal en el poder y que se mueran de hambre las sufridas masas populares...;


En este maravilloso país, (para las oligarquías) del General José Dolores Estrada y el sargento Andrés Castro, son infaltables las perniciosas contradicciones entre los grupos privilegiados y los sectores tradicionalmente abandonados a su suerte.;


No es un secreto para el pueblo nicaragüense, cómo derrochan, cómo se le malgasta el dinero de sus impuestos en el exagerado sueldo de los altos empleados públicos.;


Cuánto se economizaría para invertirlo en las comunidades desamparadas del país, si los que integran los poderes del Estado, ganaran salarios de una república pobre y no sueldazos como que si vivieran en un país con inmensos yacimientos de petróleo. Ya es hora que tengan conciencia ciudadana de que vivimos en un país en que las importaciones son superiores a las exportaciones y que somos mendigos ante la comunidad internacional.;


Cuando se habla de ajustar el salario mínimo de los trabajadores, los que manejan a su gusto y antojo la economía del país, dicen que se desequilibra nuestra balanza comercial, que se desnivela el desarrollo económico, pero los ungidos de la política nacional, se recetan aumentos salariales a la hora que les da antojos y ganas, eso ni es justo y normal, sólo ellos tienen estómagos de seres humanos. Los demás somos animales raros.;


Y pensar que somos el pueblo más pobre de Centroamérica, y el que más fuerte carga impositiva soporta. Somos un pobre río que tributamos al mar de la corrupción.;