Opinión

El secuestro en el norte


— Elmer Ramírez Espańa —

El secuestro en el norte del país, ha llegado a alcanzar un dramatismo sin precedentes, provocando un pánico generalizado, máxime entre los pobladores de los sectores más alejados, en vista que los abominables actos, se han convertido en un verdadero Modus Operandi, en un verdadero martirio, venido de los repudiados delincuentes, secuestradores y asesinos.;


Este reflejo de esa inmerecida realidad, nos indica que no existe nada ni nadie para defender a la ciudadanía, y sí, la facilidad para poder realizar dichas fechorías de la manera más impune y descarada en contra de los empresarios y productores, principalmente.;


Y es obvio que dicho delito, el secuestro, tenga en un primer orden el carácter selectivo, es decir, buscar a aquellos que realmente ostenten una posición privilegiada como prioridad número uno. Sin embargo, existen otros tipos de acciones o secuestros que revelan justamente, la estrategia por alcanzar un botín, aunque éste sea meramente de unas cuantas decenas de córdobas, o en su defecto, el pago en especies para liberarse de los secuestradores.;


El secuestro, pues, es como la orden del día, como el primer punto de la agenda criminal por parte de la delincuencia promoviendo el caos de forma sistemática y generalizada en el norte del país.;


Y si existía una mejor ventaja para cumplir a cabalidad con este tipo de hechos bochornosos y delictivos por parte de las bandas de cuatreros, es el poco espacio, o el poco eco para poder denunciarlos en los medios de comunicación, situación que incide en una mayor inseguridad ciudadana.;


Como síntesis entonces, como una breve reflexión acerca del secuestro, las autoridades deben recapacitar y concientizarse acerca de lo que en esencia se experimenta o se sufre. Porque aunque sólo sea imaginándose, el impacto resulta descomunal, algo así como la pérdida de una parte de la vida o toda la vida. ;


Recordemos pues que el dolor, la angustia, el desvelo, la impotencia, la insatisfacción, la duda, el coraje, etc., jamás serán algo parecido a lo que verdaderamente se sufre en carne propia, cuando ese secuestrado es algún hijo, padre, hermano, amigo o pariente. Las autoridades como decíamos al inicio de este párrafo tendrán que hacer o inventar algo o en su defecto. Las promesas también, algún día tendrán que concretarse para dar un alivio en cuanto a la seguridad y libertad del ciudadano.;