Opinión

Mauricio, agenda inconclusa


— Juan Alberto Henriquez —

Hay golpes que recibimos en la vida que duelen en el punto y en el momento. ;


También hay golpes que nunca se superan, son certeros, mortales y eso nos ha ocurrido con nuestro amigo, compańero, colega periodista y hermano de siempre, ;
MAURICIO LACAYO BARRETO.;


El dolor que siento, no me permite diferenciar al amigo, del compańero afiliado a la Unión de Periodistas de Nicaragua.;


Como afiliado a UPN fue disciplinado, asistía a las actividades, no se perdía una. Le interesaba conocer cómo afrontábamos la crisis, la falta de publicidad en los medios de comunicación, la transnacionalización de los medios de comunicación, la cohesión del periodismo, las reivindicaciones del liderazgo. ;


Todo estaba en mente de nuestro amigo.;


De las bellas artes, las abordó como una forma de acercarse a la intelectualidad, le preocupaba el desarrollo del pensamiento, tenía en su mente la forma en que se expresaba la lucha de clase, con las nuevas tecnologías y el papel de los hombres y mujeres en la transformación de la sociedad.;


Muchas horas compartimos, discurriendo sobre el futuro de Nicaragua. Las cansadas luchas de los trabajadores, la privatización de las empresas y la mediatización de la dirigencia obrera.;


Su trabajo para la subsistencia, fue tequioso y tedioso. Fue vendedor de anuncios para la esperanza arrebatada de la revolución en Nicaragua. También lo hizo para conseguir su propia expresión, hasta concebir la revista cultural ŤOjo de Papelť al lado del poeta Juan Chow.;


De Ojo de Papel, podemos decir que fue su nińa mimada, malcriada y arrebiatada. ;
Qué dolor más profundo sentía cuando el anunciante de por allí se le ocurría cuestionar el contenido de un poema, la presencia de un cuadro o la firma de un artista o quizás de un héroe nacional. El en trajinar entre la poesía, la política y la subsistencia de cada día, lo convirtió en agudo y fino en sus apreciaciones, fue siempre de la opinión que se debe Ťhilar muy fino para no sucumbirť.;


Los sueńos compartidos de hacer una corriente política revolucionaria, quedaron inconclusos, sin duda, como a muchos lo envolvió la calle, por la búsqueda del sustento diario.;


La suerte no nos permitió tener más tiempo a Mauricio para que nos ayudara con la construcción de este país, para heredar: respeto a los recursos naturales, al medio ambiente, derechos humanos, al desarrollo humano sostenible, con empleo para los trabajadores y campesinos, participación de los trabajadores en la gestión en las empresas y en el Estado. En fin sońó con el socialismo a la medida de los nicaragüenses, pero profundamente ligado a los trabajadores del mundo.;


Despedimos al colega periodista, pensando en el futuro del gremio, pensando que la próxima ceremonia de este tipo sea sufragada con el fondo social de los periodistas, es decir que tengamos recursos propios, que nadie escamotea la aprobación de la ley que no solamente se reconozcan los valores en la muerte y con la muerte.;


Pensamos que Mauricio Lacayo Barreto, bien puede ser galardonado con el Premio Humanidades, tiene méritos suficientes para que sea recibido postmorten, para que pueda servirle a su nińa para continuar sus estudios. Es una demanda de UPN.;
Voy a decirles, amigos y compańeros, que Mauricio murió antes de concluir la jornada, tiene en su agenda una cantidad de actividades que hace falta concluirlas. UPN debe asumir las relaciones a la comunicación y al periodismo, los poetas tendrán la suya, los políticos las acciones políticas, y la materialización de la esperanza, nos corresponde a todos.;