Opinión

El presidencialismo somocista


— Gustavo-Adolfo Vargas* —

El "presidencialismo somocista" fue producto de un golpe de;
estado, legitimado a posteriori con un formalismo jurídico;
agradable a los ojos de la potencia hegemónica.;
Constitucionalmente, era una República con un sistema de gobierno;
presidencial (ni parlamentario, ni semi-presidencial). En sentido;
político, era un país "presidencialista", es decir donde el;
presidente asume, con el consenso de la sociedad y de la clase;
política, atribuciones por encima de la que le otorga la Ley, es;
lo que los tratadistas llaman facultades metaconstitucionales.;
Aún cuando cumplía con los requisitos formales de cualquier;
sistema presidencial, nunca estuvo realmente fundado en los;
principios que conforman este arreglo institucional: la división;
de poderes, y los pesos y contrapesos.;


Una vez consolidado, comenzó la paulatina colonización de los;
poderes judicial y legislativo por parte del ejecutivo. En lugar;
de apoyarse en una más o menos rígida separación de poderes, el;
régimen somocista se caracterizó por una virtual fusión de dichos;
poderes. El control ejercido por Somoza sobre la Guardia Nacional;
(G.N.), sobre su partido, y desde luego sobre las ambiciones y;
oportunidades de carreras políticas, tuvo un papel central en ese;
proceso. Su capacidad de concentrar y controlar recursos para;
imponer su voluntad, lo convirtió en poder despótico.;


El Somocismo se convirtió en una extrańa combinación de un;
régimen formalmente representativo y democrático, con un sistema;
pragmático de corte absolutista que convirtió por muchos ańos a;
las elecciones en rituales vacíos, al Poder Legislativo en mera;
caja de resonancia de las decisiones del Ejecutivo en la que,;
cuando más se expresaba una oposición testimonial, y al Poder;
Judicial en dócil instrumento de las necesidades y caprichos del;
Somoza de turno. Para que exista democracia la elección de los;
gobernantes debe tener un carácter periódico, es decir, ocurrir;
en intervalos regulares; en el tiempo de los somoza, se recurría;
de todo tipo de estratagemas para evitarlas. La periodicidad es;
una condición necesaria pero no suficiente, otros factores deben;
de estar presentes para que hagan posible su sostenibilidad. En;
las democracias los partidos políticos pierden elecciones, pero;
los somoza no perdían ninguna, y cuando perdían la robaban;
descaradamente.;


Si la presidencia fue capaz por muchos ańos de hacer virtualmente;
cualquier cosa, lo que más de una vez supuso arbitrariedades y;
excesos políticos, fue porque el sistema careció de competencia;
electoral que hiciera posible un auténtico pluralismo. En la;
medida que Somoza por medio de la G.N., tenía asegurada las;
victorias en todas las contiendas electorales no sólo uniformaba;
la conducta política que, por definición, determinaba el Jefe del;
Ejecutivo y a la vez Jefe de la G.N., sino que monopolizaba el;
desarrollo de las carreras políticas. Si lo primero hacía posible;
la subordinación de las instituciones, lo segundo garantizaba el;
sometimiento de los individuos que no podían arriesgarse a una;
discrepancia.;


Los estudios de las democracias presidenciales sostienen que el;
sistema de partidos es uno de los factores determinantes del;
poder presidencial, y que la alternativa en la presidencia es una;
condición necesaria, aunque no suficiente para la democratización;
del Poder Ejecutivo. Una democracia es sostenible cuando estas;
condiciones de reproducir los requisitos que le permitan;
continuar existiendo. En Nicaragua, los "guardianes de la;
dictadura" y un partido oficialista dócil, imposibilitaron estas;
condiciones, y facilitaron por cerca de cuarenta ańos el dominio;
del Ejecutivo sobre los poderes Legislativo y Judicial.;


Aunque no cuenta con la Guardia Nacional del pasado, el Poder;
Ejecutivo todavía tiene en sus manos enormes recursos económicos,;
administrativos, judiciales y regulatorios para doblegar a los;
poderes y los municipios. El sistema político nicaragüense, aún;
no cuenta con un auténtico sistema de pesos y contrapesos,;
análogos al de las democracias presidenciales actuales. Frente;
a los poderes omnímodos del zarismo presidencial somocista, hoy;
tenemos un presidencialismo sin corona imperial, pero no un;
sistema cooperativo y equitativo de pesos y contrapesos con una;
presidencia democráticamente controlada.;


Nicaragua sigue siendo un país presidencialista, tanto por;
evidentes razones constitucionales como por historia, ya que;
estamos acostumbrado a ver en el Jefe del Ejecutivo un eje;
ordenador de la vida nacional. Sin embargo, el presidencialismo;
nicaragüense ya no es el de antes, ha perdido una buena parte de;
las llamadas facultades metaconstitucionales que le daba la;
discreción para repartir costos y beneficios. Los somoza quedaron;
atrás, pero debemos impedir la instalación y arraigo de un;
neosomocismo que frenaría la democratización, hay que seguir;
adelante para impulsarla, conducirla y "protegerla", de alguna;
manera, de las fuerzas y personajes que no se encuentran muy a;
gusto con el derrotero de cambio político por lo que se ha;
enfilado el país en los últimos ańos. Sin embargo, la democracia;
como forma de vida y de gobierno no puede ocurrir mientras la;
sociedad y la sociedad civil exhiban características o prácticas;
no democráticas (extrema pobreza, explotación laboral,;
corrupción, etc.); por ello es imprescindible también trascender;
el campo de las instituciones políticas y democratizar la;
sociedad civil ya que es desde la esfera de lo social que surgen;
las instituciones políticas.;


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*Gustavo-Adolfo Vargas. Jurista y Politólogo.;