Opinión

El Ejército Nacional en su XX Aniversario


— Freddy Franco —

Un avance institucional positivo como país a finales del siglo XX lo constitu-;
ye la creación y existencia de un Ejército Nacional, el cual es una herencia incuestionable de la revolución. Hoy la nación, el Estado y los ciudadanos nicaragüenses contamos con un ejército patriótico, respetuoso de la institucionalidad democrática del país y de los derechos de los nicaragüenses.;


En la mayor parte de nuestra vida republicana, no había sido posible crear un ejército que respondiera básicamente a los intereses de la nación y del Estado nicaragüense. En todo el siglo XIX predominaron ejércitos de los caudillos y de los bandos políticos. El régimen liberal de Zelaya inicó un importante proceso de creación de un ejército moderno, sin embargo, el que logró construir lo utilizó en función de la defensa exclusiva de su régimen y del partido gobernante.;


La intervención extranjera frustró la posibilidad de crear un ejército de y para los nicaragüenses. El país fue ocupado militarmente por los marines yanquis de 1912 a 1933. Los interventores crearon, al mismo tiempo, en 1927, la Guardia Nacional (GN) para garantizar y prolongar sus intereses en Nicaragua. Este ejército (la GN) fue convertido, al mismo tiempo, en un ejército pretoriano al servicio de la familia Somoza y su régimen dictatorial, actuando como una fuerza militar al servicio de las clases dominantes criollas, en función de intereses anti-nacionales y como un instrumento de represión contra el pueblo y contra cualquier expresión progresista en el país.;


Como respuesta a la intervención extranjera, Sandino creó el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional (EDSN). Este ejército patriótico y popular, llamado ŤPequeńo Ejército Locoť, formado por campesinos, obreros y artesanos, defendió en las montańas de Nicaragua la dignidad de la nación y logró derrotar la intervención militar norteamericana a finales de 1932. El espíritu y permanencia de dicho ejército, pese a su victoria, no pudo hacerse efectivo por las condiciones históricas adversas en que le tocó actuar y en la que quedó el país, después del retiro de los marines a inicios de 1933. Al contrario, quien pervivió fue la fuerza armada anti-nacional (la GN), quien aseguró -luego-45 ańos de régimen dictatorial somocista en el país y fue el instrumento utilizado para asesinar a 50 mil nicaragüenses bajo dicho régimen.;


El cambio popular de 1979, que significó el derrocamiento de la dictadura y la derrota de su ejército, inevitablemente implicó la creación de un nuevo ejército, denominado Ejército Popular Sandinista (EPS), -quien se asumió como heredero histórico del EDSN- cuyos integrantes pasaron a ser los combatientes populares y los guerrilleros del FSLN, quienes participaron y encabezaron la lucha anti-somocista. La legitimidad histórica del nuevo ejército se explica por su lucha democrática anti-dictatorial y de liberación nacional.;


Este nuevo ejército nació directamente vinculado al sandinismo, que al ser un movimiento político patriótico y popular, le imprimió ese carácter al nuevo ejército. Y precisamente por eso, y por el papel que comenzó a desempeńar desde ese momento, se convirtió en un ejército distinto de todos los que habían existido en la historia nacional por sus raíces populares y su vocación patriótica.;


Su vinculación partidaria al partido gobernante (FSLN) en los ańos 80, no desmerita la trayectoria histórica del actual Ejército Nacional, al contrario son las bases de la fortaleza democrática, nacional y humanista que posee dicho ejército en la actualidad. Sus raíces revolucionarias lo comprometen con los más altos intereses nacionales y con los más nobles intereses populares.;


Este nuevo ejército que se forjó y salió victorioso frente a la intervención extranjera en los ańos 80, entró a partir del ańo 90 en una nueva dinámica institucional, condicionada por las nuevas realidades socio-políticas del país. En la transición de la guerra a la paz este ejército se redujo significativamente más del 50% de sus integrantes, adoptó el nombre de Ejército Nacional, inició un nuevo proceso de profesionalización y de consolidación institucional con un marco jurídico actualizado.;


En esta compleja coyuntura mundial y nacional que nos ha tocado vivir en los ańos 90, el ejército nicaragüense ha jugado un papel altamente responsable y ha sido una garantía fundamental de la democracia en Nicaragua. Y aun cuando le ha tocado vivir y enfrentar complejas condiciones sociales y políticas, no se ha convertido en instrumento represivo contra el pueblo.;


Superado el conflicto bélico, ha logrado adecuar con bastante versatilidad su papel como fuerza militar en las nuevas condiciones de relativa paz que vive Nicaragua. Ha contribuido decisivamente a la defensa de la soberanía nacional protegiendo las fronteras nacionales, los mares, enfrentando las acciones del narcotráfico internacional y defendiendo los recursos naturales del país. Se ha destacado en las tareas de la defensa civil, de protección a la población frente a los desastres naturales como el provocado por el Huracán Mitch, donde quedó patentizado su solidez como fuerza castrense y su vocación humanista y de servicio. Ha hecho una contribución importante a la defensa de la economía nacional, sobre todo contribuyendo a la protección de los productores y sus cosechas en el norte y centro del país, zonas de alta conflictividad social.;


Pese a las críticas hechas contra el ejército nacional, muchas de ellas interesadas ya que provienen de los sectores derechistas del país que desearían tener un ejército que respondiera a sus exclusivos intereses y a sus estrechas visiones, el Ejército Nacional ha estado a la altura de las circunstancias históricas del pais, contribuyendo claramente al proceso de paz y democratización del país.;


El reto del ejército es seguir siendo una institución de carácter nacional, es decir, debe seguir estando al servicio de la nación y no de pequeńos grupos opresivos como hasta 1979. Su proceso de profesionalización debe estar dirigido no sólo a perfeccionarse técnica, cultural y organizativamente, no sólo respetar el orden constitucional del país, su obediencia al poder civil, sino también, y sobre todo, respetuoso de la voluntad popular y sus derechos. Debe seguir siendo, como el EDSN, un ejército abnegado, honesto y claro de su alta responsabilidad histórica en los destinos de la nación.;