Opinión

Plan Nacional de Educación y el Dr. Douglas Stuart


— Karlos Navarro —

Cuando por casualidad me encontré al Dr. Douglas Stuart en la celebración del séptimo aniversario de la fundación de la universidad de Camoapa, lo primero que hice fue felicitarlo, porque ingenuamente creí que él había sido invitado para formar parte de la comisión para la elaboración del Plan Nacional de Educación. Sin embargo, me causó una sensación de decepción cuando me explicó que no había sido convocado para formar parte de esa comisión, debido a que todos los que hemos pasado por alguna universidad nacional sabemos que por su experiencia y formación académica el Dr. Stuart es una de las personas que más conoce sobre educación en nuestro país.;


En esa ocasión le comenté que de mi parte consideraba que había sido acertada la decisión del Ministro Alvarado de convocar a los más connotados especialistas en educación (con excepción del Dr. Stuart) a la sociedad civil, al Consejo Nacional de Universidades y a los sindicatos para la elaboración de un plan consensuado de educación entre los diferentes sectores y de una vez por todas terminar con la improvisación y la autarquía que han padecido los tres subsistemas de educación durante todo este siglo.;


Ante mi excesivo optimismo con respecto al Plan Nacional de Educación -parecido al que demuestra en la actualidad el licenciado Miguel de Castilla por lo que se desprende de su artículo ŤEl Seńor Ministroť... Un ańo después- el Dr. Stuart me explicó detenidamente las posibles consecuencias negativas que puede tener echar a andar un Plan de Educación si no se cuenta con las condiciones para ejecutarlo eficazmente. Me convenció que desde el punto de vista técnico, se puede lograr concebir un plan perfecto, sin embargo el mayor obstáculo para el éxito del plan es sin lugar a dudas, según sus palabras, las precarias condiciones de trabajo que tienen los docentes en nuestro país, la falta de bibliotecas, laboratorios, etc.;


Y, me advirtió que de no tomarse en cuenta todos estos posibles escenarios, al Plan de Educación le puede pasar algo similar a lo que ocurre en la actualidad con el Código de la nińez y la adolescencia, un buen instrumento normativo, pero inaplicable a nuestra realidad.;


Es por eso que estoy de acuerdo con el doctor Stuart cuando en un artículo publicado en El Nuevo Diario, afirma que hay que reflexionar sobre el Plan de Educación, para que no pasemos del excesivo optimismo a la frustración como ha sucedido en nuestra historia.;