Opinión

Negociar por la sangre derramada?


— José Leonel González Miranda* —

El viento azota intempestivo y los árboles intranquilos extienden sus brazos, puntos luminosos me ciegan, y a lo lejos como faro de puerto veo una luz roja brillar; sin embargo, hay quietud, sólo las campanas redoblan. De repente bombas interrumpen la noche, son los estudiantes que luchan por el seis por ciento. Comienzan marchas como violentos oleajes de mar y un estudiante cae asesinado; nuevos pilatos aparecen a la escena televisiva lavándose las manos. ;


Mientras el viento enfría los árboles, los pájaros juegan con las palmeras y el murmullo de los carros despierta la mańana.;


Ayer en Somotillo, Pablo Martínez, joven de 21 ańos de edad se suicida con pastillas del amor y pobladores del asentamiento Nueva Vida, protestan frente a la Alcaldía por el injusto pago de 14,000 córdobas, después que habían sido condonadas las viviendas. Escucho un bello concierto, pero no es el Ťangelus por el alba y redobles de campanas en La Merced de Leónť, es Charskoski por radio que termina anunciando NISSAN. De 16.38 que cuesta el galón de diesel, el gobierno recibe en impuesto 9.00 córdobas y se anuncia un paro de transporte; mientras la asamblea no sesiona y no logra un acuerdo sobre el presupuesto general de la república.;


El Momotombo surge del agua erguido, amenazante, para cuidar la ciudad, sin techo filtrando el resplandor de mediodía; y siguen los morteros de los estudiantes, cuando interrumpe un camión de la municipalidad para recoger basura y el sol con sus ojos desorbitantes le pregunta al camión, por qué no venía, y él le responde: temíamos, nos tienen ganas los estudiantes, también a los de ENEL e INAA. Mientras una trompeta grita, no la consolará jamás el piano y una nube inmensa contrasta con el Ťazul intensoť de Alfoso Cortez.;


Roberto González duerme con el verano, PAZ A SUS RESTOS, pero de no protestar contra el gobierno, exigiendo el 6%, Ťno podríamos seguir estudios universitarios, somos muy pobresť. Mientras Roberto yace ensangrentado, los poderosos de turno repiten el ya gastado discurso: Roberto, no te dejes manipular. Roberto parecía contestar en silencio: apenas se le mueva más el piso y peligre su estabilidad como gobierno, negociaran. Negociaran, no por la sangre derramada, ya sabemos que no les interesa, sino por el peligro evidente que resulta, su pérdida de poder y la inestabilidad como reina y seńora. La eduación cuesta mucho pero más dańos causa la ignorancia.;


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* Prof. de Filosofía;


Colonia del Periodista;