Opinión

Por quién doblan las campanas


— Ramón Torrentes —

Vivimos momentos cruciales. Es evidente que anquilosados por los dogmas y desmoralizados cada vez más por la galopante corrupción, -que de ahora en adelante cabalgará sobre la sangre de mártires universitarios-, nos dirigimos inexorablemente a un estallido social. La miseria es un poderoso detonante y el hambre muy mala consejera.;


Bien lo dice Su Santidad: ŤSi se ignoran y desprecian los derechos humanos, se siembran inevitablemente los gérmenes de la inestabilidad, la rebelión y la violenciať. (Mensaje a la celebración, en este ańo, de la jornada mundial por la paz).;


Los pecados de nuestros gobernantes ofenden a todo el pueblo -moros y cristianos-, y al mismísimo Dios y la cuota de responsabilidad nos afecta a todos -quien más, quien menos-, a unos por comisión y a otros por omisión, en todo caso nadie estará a salvo a la hora del juicio final.;


La sangre de estudiantes y policías tińe las calles y salpica las pantallas del televisor, pero lo que es más importante es que cala la conciencia de todos los nicaragüenses que reaccionamos con Ťfuria y con dolorť. Esta violencia es el preludio de zarpazos mayores, una suma de atropellos que se unen a la gigantesca avalancha que nos amenaza a todos.;


Quién pierde en esta contienda? Los de abajo, aferrados a su esperanza y a su verdad, no pierden nada, los de arriba, aferrados a su ilusión y a su materialidad, lo pierden todo.;


Aún hay tiempo para la reflexión? O por el contrario debemos decirle a todo el pueblo en la voz del ilustre Ernest Hemingway: No preguntes por quién doblan las campanas. ELLAS ESTAN DOBLANDO POR TI.;