Opinión

Nuestra Nación


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E N UNA NACION?, como la nuestra que vive en una situación ;
triste, marcada por el signo de ;
la ambición y por la degradación moral heredada por la dinastía de Somoza, que quiere salir adelante a toda costa, y a la vez resolver todos los problemas, rifándose la pobreza, y el desempleo, la salud, a mi manera de ver es un laberinto interminable del que es muy difícil salir; en el centro de ese laberinto, hay un punto que se le debe dar gran importancia, para que la rueda ;
gire alrededor de ese punto concéntrico, ;
que es la base del éxito y progreso de un ;
país.;


Pensemos pues en el nińo, nińa, en el adolescente el día de hoy, hombres del mańana, y en el futuro del país, para fortalecer esa cimiente, y construir la patria con hombres sanos, a quienes se les debe instruir en diferentes tareas de trabajo para que sean y se sientan útiles.;


LOS PALACIOS (Presidencial y Municipal), y RASCACIELOS, se dejan por ahora para los países super-desarrollados con una organización verdaderamente democrática.;


Mucho nos ha inquietado y quitado el sueńo, la gran importancia periodística y noticiosa, sobre acontecimientos que hacen padecer directa o indirectamente al pueblo que necesita paz para trabajar y no sentir pesar por causas tan comunes en la Hitoria de la Humanidad. Y como también vemos que se habla tanto de millonadas de dollar’s, todos los días en todas los medios, dollar’s que van y que vienen, que se reparten fluctuosamente para grandes obras de Ťprogresoť, sería de gran beneficio desglosar unos pocos millones para comenzar a fundar un CENTRO ESPECIALIZADO (Reformatorio) para formar integralmente a esos nińos y de jóvenes descarriados, pandilleros, huelepega obligados por el hambre, muchachas en la prostitución, como si la vida así, les ;
fuera más fácil. El hambre es mala consejera, da lástima tanto desperdicio de fuerzas humanas.;


Comenzando desde ahora por hacer algo por ellos, engrandecerán la patria, la elevarán a un nivel superior de progreso que con sus brazos potentes unidos todos, nos dan ejemplo de superación en todo sentido.;


Un país con raíces estructurales firmes, llenas de vigor, bien definidas y dirigidas, no tiene nada que pedir, ni envidiar a las grandes potencias; se forja solo, se alimenta solo y brilla con luz propia, esto es, si hay verdadero amor patrio.;


Con la aprobación del Código de la Nińez y Adolescencia, Ťsegún Ley N° 287ť, por la Asamblea Nacional Internacional sobre los Derechos del Nińoť, y que entró en vigencia en el mes de noviembre es muy positivo si se llega a cumplir todas las metas propuestas, trabajando con verdadero interés por el desarrollo integral, material y psíquico para desenvolverse, y que serán en un futuro, el soporte de esta nación.;


La voluntad mueve montańas, y con un espíritu ambicioso del bienestar común, anidado en todos los hijos de Nicaragua, anteponiendo los sacrificios que conlleva toda la lucha social, se logrará al final, el éxito con todos los beneficios de incalculable valor, como es la economía, cultura y prosperidad.;


Si se cumple estrictamente con el CODIGO, en su parte medular, Arto. 7, literalmente dice: ŤEs deber de la familia, la comunidad, el Estado y la sociedad en general, asegurar con absoluta prioridad el cumplimiento de los derechos y garantías de nińas, nińos y adolescentes referentes a la vida, la convivencia familiar y comunitaria, identidad, nacionalidad, alimentación, vivienda, educación, profesionalización,cultura, medionambiente, deporte, recreación, dignidad, respeto y libertadť. En Arto 10, literalmente dice: ŤSe entiende por interés superior, de nińa, nińo y adolescente, todo aquello que favorezca su pleno desarrollo físico, psicológico, moral, cultural, social, en consonancia con la evolución de sus facultades que le beneficien en su máximo gradoť.;


Si se cumplen y se hacen cumplir todos los Artos., establecidos en el presente Código, no habrán más lamentos de padres de familia, ni de la ciudadanía en general, habrá paz, que tanto la necesitamos. ;


La alegría de los nińos, su sonrisa angelical, su inocencia, y el ambiente que los cobija, hace que el país pierda toda esa vitalidad naciente, y como árboles frondosos al llegar a su completo desarrollo darían los frutos para alimentarnos en nuestra madurez y vejez. ;


Carmen Hidalgo V. de Terán;


Estelí.