Opinión

La ética del contador público


— Armando Mendoza *Yllescas —

ŤPara nosotros los contadores públicos, la ética abarca un sistema de principios morales que rigen las relaciones entre nuestros propios miembros, con nuestros clientes y con el público; su enunciación nos coloca aparte, como un grupo profesional en nuestra sociedad, distinto a una empresa comercial o un negocioť.;


Los principios aludidos han sido desarrollados a través de ańos de experiencia por nuestra profesión y, se han plasmado en el Código de Etica Profesional del Colegio, que agrupa a los Contadores Públicos en la República de Nicaragua.;


No pretendo ocupar este espacio para llenar una función meramente rutinaria, disertando sobre la ética en nuestra profesión, la cual está regida en su aplicación, más que por elevados conceptos morales, por actitudes reńidas con los laudable principios que la han inspirado. Esta lamentable situación en que han caído las prácticas más elementales de nuestra ética profesional, que sólo ha estado circunscrita a impecables reglamentaciones y elocuentes publicaciones, los trae a la necesidad de reflexionar profundamente sobre nuestra conducta y moral profesional.;


De esta reflexión nace de que el Contador Público, como tal, debe cimentar su reputación en la honestidad, laboriosidad y capacidad profesional, y no en el mercantilismo, ni expansionismo sin escrúpulos. Precisamente este proceder ha sido una de las causas, o quizás la principal, de que últimamente se han suscitado cuantiosas demandas, sobre todo a firmas de prestigio internacional, que tratando de abarcar un ámbito mayor de sus posibilidades materiales y técnicas, en ocasiones, han tenido que sucumbir en cuanto a la calidad profesional.;


Esto ha hecho que las entidades de seguros en países desarrollados como los EE.UU., Inglaterra, etc., han tenido que reestructurar sus costos por concepto de riesgos profesionales, a niveles muy elevados.;


Así pues, los colegas que nos alejamos de los códigos de conducta y ética profesional, exponemos, no únicamente nuestro prestigio personal, sino el servicio a nuestra comunidad y de manera particular, comprometemos el futuro de nuestra profesión. Asimismo el egoísmo, el yo por encima de los demás, el propósito de servirse de la sociedad y no el de servir a la sociedad, del ambiente para escalar posiciones que se suponen de privilegio, y las tendencias que parecen encaminarse a centrar ambiciones en importantes retribuciones económicas, han dado como resultado negativo el de sacrificar en ocasiones, la calidad.;


Al final sus honorarios, el Contador Público, deberá tener muy presente, que la retribución por sus servicios, no constituye el único objetivo ni la única razón de ser del ejercicio de su profesión, mucho menos, ni siquiera pensar en conceder retribución especial o subterfugios de ninguna naturaleza por la obtención de un trabajo profesional. No deberá violar la más elemental cortesía que debe existir entre profesionales cabales, ofreciendo sus servicios a clientes de otros colegas.;


Con estas líneas, no pretendo extenderme en cada uno de los conceptos a que me he referido, tan sólo diría, lo que se ha dicho, tenemos el sagrado deber de cumplir con todos los conceptos contenidos en nuestro Código de Etica, que ha sido elaborado por nosotros mismos. No podemos, ni debemos ser tan destructivos como para dańar y dańarnos.;


* Expresidente del Colegio de Contadores Públicos de Nicaragua. Asesor de la Cámara de Firmas Nicaragüenses de Contadores Públicos y Consultores.;