Opinión

Las vivezas de ratón de Don Arnoldo


— Francisco Bravo Lacayo —

Las recientes arremetidas del Dr. Alemán contra la oposición, -que no está compuesta sólo por sandinistas- virulentas especialmente contra la Contraloría, son una muestra de que no se siente tan seguro como aparenta estarlo.;
Su cita a los diputados de su bancada, incluidos los cańoneados que nunca faltan, para la encerrona en la cual se fraguó el plan para aprobar el presupuesto a toda máquina para no dar lugar a su discusión, más que una demostración de fuerza fue de debilidad... y miedo.;


Su viveza de ratón no le favoreció pues más bien caldeó los ánimos al extremo de producir una crisis en el momento menos deseado dado que el calendario avanza rápido hacia la Conferencia de Estocolmo.;


Imaginándose manejar un poderoso tanque de la OTAN, cuando en realidad iba en un cuadraciclo, arremetió contra todo mundo, ampliando su fuego contra los resultados de las últimas encuestas que califican su administración como la más corrupta en la historia lo que ya es demasiado si tomamos en cuenta la fabulosa rapińa del somocismo llevada a cabo en el lapso de casi cincuenta ańos, algo que no se compara con los dos ańos que lleva en el poder el actual gobierno.;


Le debe haber dolido lo que dijo al respecto su amigo el Embajador cubano-americano Gutiérrez por lo que tuvo de respaldo a la Contraloría y aceptación de que hay corrupción, aunque suavizó el golpe diciendo que ésta existe en todas partes.;


Es posible que su visión esté dańada por su sueńo de cincuenta ańos de gobierno liberal, algo común en todo aspirante a dictador, y por eso no advierte la creciente oposición popular a su gestión, pero, a la postre, eso le hará más dańo.;


Terco y engreído como es, no hace más que exhibir su sonrisa plástica y su verborrea insultante, creyendo que así saldrá indemne de sus Ťmetidas de patať, de lo cual tienen buena parte de culpa sus allegados en el poder que, igual a él, están dispuestos a tener cada quien su latifundio, así se hunda más el país.;
La crisis económica se agrava y la crisis política se profundiza. En consecuencia, el descontento popular crece, sentándose las bases para que se establezca un consenso a nivel nacional capaz de enderezar el rumbo de la nación, haciendo a un lado a los que pretenden pasar encima de la realidad.;


Entre tanto, jueces, maestros, policías, trabajadores de la salud y las Alcaldías siguen recibiendo las migajas que le dejan una burocracia muy bien pagada y los tecnócratas bien cebados.;