Opinión

El salario mínimo


— Fernando Cardenal S.J. —

Después de muchas sesiones de estudio en el Ministerio del Trabajo se está llegando, aparentemente, al final del proceso de determinación del nuevo salario mínimo para los trabajadores nicaragüenses. El aumento se espera que sea de apenas unos pocos córdobas más. Yo me pregunto: los que están tomando decisiones sobre este tema, ¿conocerán realmente cómo se puede vivir con salarios de C$ 300 al mes en el campo, 500 en la maquila textil, 480 en la construcción, 350 en el Gobierno?. ¿No es inhumano mantener congelados los salarios por varios ańos mientras el costo de la vida en general sube todas las semanas?. Con datos elaborados a partir de cifras del Banco Central, sabemos que la canasta básica ha subido en Nicaragua más del 100% de 1991 a 1998.;


Cuando yo veo los apuros y dificultades que pasan mis vecinos con sus devaluados salarios mínimos, les pregunto ¿cómo hacen para curarse estando las medicinas tan caras?. “No podemos curarnos bien”, me responden. “Ahí andamos haciéndole fuerza al trabajo, aunque después muchas veces terminamos en la emergencia del Hospital”. Yo he sido testigo de cómo una receta, compuesta casi siempre por varias medicinas, para una enfermedad cualquiera, les cuesta no menos de 300 córdobas. Y el Seguro Social, no cubre la mayoría de las medicinas que les recetan ordinariamente. ;


La alternativa de mis vecinos es comés o te curás. Con los salarios actuales no es posible hacer bien ambas cosas. Y además esto se complica cuando las medicinas exigen una buena alimentación. El médico le dice que el antibiótico es muy fuerte y que lo tomen siempre con alimento en el estómago. ¿Y si no puede hacer los tres tiempos de comida?. Otras veces es una gripe que no se ha curado en tres meses y el médico le dice que debe alimentarse bien, pues tiene anemia, desnutrición y muy bajas las defensas. “Alimentarse bien”, precisamente cómo lograr eso con sus salarios mínimos es el gran problema de nuestros trabajadores. Y eso que no me he referido a los gastos de educación de los nińos, transporte, almuerzo en el trabajo, ropa, zapatos y tantas otras cosas necesarias para la vida.;


Los que deciden estos salarios, se presenta públicamente como Católicos, y por eso deben inspirarse en las enseńanzas de su Iglesia, que en este punto comenzaron a ser expuestas desde hace más de 100 ańos por el Papa León XIII en la Encíclica Rerum Novarum del ańo 1891. El tema del salario justo, es ampliamente tratado en la Doctrina Social de la Iglesia. Les recuerdo ahora únicamente un pasaje de la Rerum Novarum: “Generalmente tengan presentes los ricos y los patronos que oprimir para su lucro a los necesitados y a los desvalidos, y buscar su ganancia en la pobreza ajena, no lo permiten ni las leyes divinas ni las humanas. Y defraudar a alguien en el salario debido es un crimen, que llama a voces las iras vengadoras del cielo”. N.14;


El Papa Juan Paulo II tiene párrafos muy concretos y contundentes en esta materia, que son básicos para organizar la política económica de un país. Por razón de espacio sólo cito unas líneas de su Encíclica Laboren Exercens del ańo 1981: “De aquí que precisamente el salario justo se convierta en todo caso en la verificación de la justicia de todo el sistema socioeconómico y, de todos modos, de su justo funcionamiento. No es ésta la única verificación, pero es particularmente importante y es en cierto sentido la verificación-clave. Tal verificación afecta sobre todo a la familia. Una justa remuneración por el trabajo de la persona adulta que tiene responsabilidades de familia es la que sea suficiente para fundar y mantener una familia y asegurar su futuro.” N. 19.;


¿Cómo sale de esta verificación la política de salario mínimo de nuestro Gobierno?. Al trabajador se le receta lo “mínimo” para que siga medio viviendo, el salario mínimo. Mientras ellos (en el Estado o en el sector Privado) se recetan las ganancias “ máximas”. ;


Indudablemente que hay que tomar en cuenta la situación real de la economía del país. Esto lo seńalan también los Papas. Pero yo me pregunto: ¿por qué el Presidente, los Diputados y el Gabinete no tomaron en cuenta la situación del país cuando se subieron ellos sus salarios hasta llegar a ser más altos que todos los de sus homólogos en Centro América?. ¿Por qué piden paciencia a los trabajadores, hasta que la economía nacional mejore, cuando ellos no tuvieron paciencia para esperar mejores tiempos para subirse sus ya abultados salarios?. ;


Los que nos llamamos cristianos debemos confrontar nuestras vidas con las enseńanzas que encontramos en la Biblia. En la 1Ş Carta del Apóstol Juan, se nos dice: “ Cuando alguien goza de las riquezas de este mundo viendo a su hermano en apuros le cierra su corazón ¿cómo permanecerá el amor de Dios en él?. Hijitos, no amemos con puras palabras y de labios afuera, sino verdaderamente y con obras”. (3, 17-18). Y para completar, leamos en la misma carta: “El que dice , y odia a su hermano es un mentiroso. ;


¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, si no ama a su hermano, a quien ve?. Él mismo nos ordenó: el que ame a Dios, ame también a su hermano”. (4,20-21) De aquí, me parece a mí, deben inspirarse las decisiones del Gobierno sobre el nuevo salario mínimo, y las de los patronos a la hora de fijar el salario de sus trabajadores, para ser coherentes en nuestra vida con lo que proclamamos en nuestra fe Cristiana.;


14 de Abril de 1999.;