Opinión

El pueblo y la corrupción política


— Germán Reyes —

Me decía mi buen amigo tismeńo, Vicente Marota -nos conocimos una fresca mańana contemplando el bello paisaje de la Laguna de Tisma-, popularmente llamada ŤEl Charcoť, que el pueblo nicaragüense durnate casi doscientos ańos de vida política ha dado muestras de decisiones valientes cargadas de admirable heroísmo.;


Ya es hora que el pueblo nicaragüense comprenda que está siendo agredido económicamente en sus escuálidos bolsillos y que debe de prepararse para defender lo que todavía le queda de reservas humanas. Hay que recordar que las clases sociales desprotegidas no tienen ni siquiera un palmo de tierra para enterrar a sus muertos.;


En estos difíciles momentos por los que atraviesa el país, son los sectores populares los que deben de vanguardizar la lucha por la justa defensa de sus vitales intereses. Todos los barrios deben de organizarse para defender sus medios de vida. Recordemos que todos los poderes del Estado están unidos para reprimir las necesarias demandas populares.;


Se necesitan organizaciones graníticas sin colores políticos ni credos religiosos para hacerle un solo frente a las desmedidas pretensiones del actual gobierno autoritario y absoluto. Si el pueblo no se organiza ni se moviliza será llevado hacia las márgenes de la miseria. Tiene que recuperar el terreno perdido.;


No se necesita de anteojos de larga vista para observar cómo las acciones del desgobierno neo-somocista, están empujando a las masas populares hacia la angustia y la desesperación. El pueblo debe de estar alerta ante los arponazos que cada día inventa el gobernante de turno. Brillará alguna esperanza de salvación nacional en el horizonte oscuro de la Patria?;


La población pobre no necesita de palacios ni adornos de ninguna especie, lo que necesita son productos de primera necesidad para su consumo diario. El heroico pueblo nicaragüense con su probada inteligencia y su sabia prudencia sabrá salir airoso de esta difícil prueba a lo que lo tienen sometido las corruptas maniobras políticas.;