Opinión

Luchar contra la corrupción responsabilidad de todos


— Manuel Ignacio Lacayo —

Uno de los fenómenos más recurrentes en nuestro país es el de la corrupción. Sin embargo, este delito, aunque afecta a los distintos grupos y estratos sociales, se encarna con brutal ;


violencia en los ciudadanos más desposeídos. En las sociedades democráticas avanzadas hoy en día es inconcebible que un gobernante o sus colaboradores utilicen el presupuesto para amasar grandes fortunas personales, pero en los países atrasados, como el nuestro, la corrupción no sólo persiste y se reproduce afectando sobre todo a los más necesitados, sino que adquiere formas y mecanismos sofisticados para evadir el control de la sociedad y de los entes fiscalizadores.;


La globalización de la economía está permitiendo una mayor claridad sobre el uso de los recursos y dineros públicos. Organismos multilaterales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo, entre otros, no están dispuestos a otorgar dinero a gobiernos corruptos que usan los activos del Estado como patrimonio personal. En los últimos ańos las instituciones financieras hacen hincapié en la formulación de mecanismos de control directo e indirecto para conocer el uso de los fondos que aportan para combatir la pobreza.;


El Banco Mundial por ejemplo, ha establecido nuevos procedimientos para los proyectos financiados por su institución y bajo estos nuevos lineamientos el Banco puede cancelar un crédito si se determina que la adjudicación de contratos se realizó a través de prácticas fraudulentas y puede, incluso, vetar a empresas que participan en este tipo de delito con los fondos financiados por el Banco.;


Luchar decididamente contra los gobiernos corruptos no debe ser tarea de unos pocos que quedan expuestos al revanchismo de los que controlan la maquinaria del Estado. Es responsabilidad de todos y cada uno de los nicaragüenses. ;


Tampoco debe ser un pretexto para alcanzar objetivos políticos distintos, que por ańadidura sirven de excusas al gobierno para desviar la atención a favor de los delincuentes. En palabras de James Wolfensohn, Presidente del Banco Mundial, Ťla corrupción es una importante barrera para el progreso económico de las naciones en desarrollo... Los gobiernos que luchan contra la corrupción traerán con el tiempo, mayor volumen de inversionesť. También Michel Camdessus, Director del FMI, ha dicho que Ťlos gobiernos deben demostrar que no toleran ningún tipo de corrupciónť. Pero aquí en Nicaragua ocurre todo lo contrario: lo que el gobierno está demostrando es que no tolera ninguna denuncia contra la corrupción dentro de sus filas.;


En la próxima reunión del Grupo Consultivo en Estocolmo se definirá el futuro económico de nuestro país. Si el Gobierno del Presidente Alemán no pasa el examen de probidad, la comunidad internacional nos va a castigar a todos los nicaragüenses otorgando menos ayuda de la que necesitamos para salir de la extrema pobreza.;


La sociedad civil, de la que formamos parte los empresarios, debe apoyar decididamente la gestión oficial y regional para obtener los recursos financieros suficientes para el despegue económico del país, pero al mismo tiempo no debe tolerar que parte de ese dinero sea malversado. En síntesis, la postura de la sociedad civil en Estocolmo debe ser la de luchar por dos principios fundamentales: Primero, definir prioridades y proyectos que en forma sustantiva contribuyan a la erradicación de la extrema pobreza que es la raíz del atraso, la inseguridad ciudadana y la ingobernabilidad de Nicaragua. ;


Segundo, exigir el respeto al marco institucional como única forma de asegurar las garantías legales y la transparencia en la utilización de los recursos.;


La sociedad civil y entre ellas los empresarios privados no deben dar un cheque en blanco a las discrecionalidades de los gobernantes con los recursos financieros de la comunidad internacional, porque quizás ésta sea la última vez que el mundo intenta ayudarnos a salir adelante con el dinero de sus contribuyentes y debemos aprovecharla al máximo para bien de las futuras generaciones. Estocolmo no debe ser otra pińata.;