Opinión

Se le agradece, embajador, pero...


— Onofre Guevara L. —

Escudado tras el dolor ajeno y lejano de la etnia albanesa de;
Kosovo, míster Lino Gutiérrez, embajador de los Estados Unidos;
de Norteamérica, quiso despertar solidaridad hacia los;
agresores de Yugoslavia. Para sensibilizar, nos toma como;
ejemplos hipotéticos de aquel genocidio, pero olvidó que ya;
hemos sido modelos reales -Ąy varias veces!- de las agresiones;
militares directas o alentadas desde su país.;


;
No fue su único olvido. Quizás por el afán de cumplir su;
misión de convencimiento, olvidó decir que también merecen;
condolencias las víctimas de los bombardeos de la OTAN contra;
varios sectores de Yugoslavia.;


Sin embargo, es de agradecerle a míster Gutiérrez, el recordar;
que la lejanía de Kosovo no es motivo para ser indiferente;
ante el dolor de aquellos hombres, mujeres y nińos inocentes,;
inmolados por la intolerancia política, el odio de razas y el;
fanatismo religioso. Pero eso no estimula a ofrecer una;
solidaridad equivocada, aunque su país ni sus aliados la;
necesiten para obtener lo que buscan con mortal precisión;
tecnológica.;


Un apoyo simbólico o moral a sus iniciativas bélicas con el;
pretexto de salvar a los kosovares de origen albanés, sería;
legitimar su omnipotente hegemonía mundial, en detrimento del;
orden y la legalidad internacionales. Aunque, en demasiadas;
ocasiones débilmente garantizados por las Naciones Unidas,;
este orden y esta ley valen más para la humanidad que el;
arbitrario poderío imperial de la OTAN.;


Acogotados económicamente, aún se puede ser libre de sentir y;
pensar con dignidad. La superioridad tecnológica de que hacen;
gala las potencias agrupadas bélicamente en la OTAN -capaz de;
apabullar a cualquiera, sin razón o con una falsificación de;
la misma-, no debe imponerse por sobre el sistema legal de las;
Naciones Unidas, única tribuna de altura en donde los países;
débiles aún pueden participar con su voz en el coro;
democrático universal, aunque no siempre los escuchen.;


Ni que míster Gutiérrez hubiera hecho su excitativa a darle;
apoyo o justificación a los agresores de Yugoslavia con un;
mejor espańol -idioma que parece estar olvidando también-, su;
buen pensamiento "americano" hubiese convencido de que la;
voluntad de las grandes potencias, por el sólo hecho de serlo,;
está por encima de toda ley y todo derecho internacional. Por;
esa vía, más la tolerancia y el estímulo de naciones;
"neutrales" -como su país pretendió serlo en los ańos previos;
a la segunda guerra mundial-, la Alemania nazi llegó a;
causarle tremendos horrores a la humanidad.;


La reflexión que sobre las víctimas de Kosovo invita míster;
Gutiérrez, permite asociar la tragedia de los nińos que allá;
"fueron baleados por tiradores emboscados en su camino a la;
escuela", con los nińos de aquí, en Ayapal por ejemplo, a;
quienes les fue cortado el camino a la vida adulta a que todo;
ser humano tiene derecho al nacer. En materia de agresiones y;
de los sufrimientos que producen, los nicaragüenses somos;
reflexivos por experiencia propia, míster Gutiérrez.;


No se preocupe por convencernos de los dolores de la gente de;
Kosovo, porque también sentimos los de quienes son atacados a;
todas horas por los miembros de la OTAN, bajo el liderazgo;
indiscutible de los Estados Unidos. De ellos y de todos los;
pueblos del mundo que han sido y son agredidos, no sólo nos;
preocupamos sin hacer ejercicios mentales y sentimentales,;
sino porque hemos estado en la mira de los fusiles imperiales;
que actuaron al margen de toda ley internacional.;


El fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, nos;
graduó de víctimas y a los Estados Unidos de victimarios. Y;
aunque sus agentes locales se lo hayan obsequiado a su país,;
no en bandeja de plata, sino de por lo menos 17 mil millones;
de dólares, la opinión jurídica y moral del mundo reconoció;
nuestra razón, como deberá reconocérsela a los kosovares y a;
los yugoslavos.;