Opinión

Combate a la corrupción


— Oscar René Vargas * —

E l combate a la corrupción;
involucra múltiples aspectos;
entre los cuales destaca la necesidad de diseńar, hacer e implantar políticas públicas coherentes, efectivas y coordinadas. Controlar la corrupción requiere una buena dosis de talento administrativo, ya que impli-ca conciliar y desarrollar simultáneamente tareas en varios frentes. La experiencia indica que un control viable y eficaz es posible a condición de contar con un diagnóstico correcto, medios adecuados y la información necesaria.;


La corrupción es un fenómeno complejo que no se restringe a un solo tipo de prácticas, sino que involucra formas múltiples y distintas, y en el que intervienen elementos muy variados. La implementación de una política anticorrupción puede ser efectiva sólo si se aplica a la situación apropiada; en contraste, un desajuste entre dicha instrumentación y la situación que se enfrenta sólo agravaría los dańos que se buscan eliminar o controlar. Aun cuando acciones o prácticas puedan disminuir su incidencia, se trata de un asunto empírico en el que sólo el estudio continuo de los hechos y la adecuación de las políticas que tratan de modificar la función pública pueden lograr resultados efectivos en el largo plazo.;


Las políticas contra la corrupción no operan en vacío, sino que son influenciadas por las características del entorno institucional y social en el que se aplican. Tan importante es atender las variables sociales y políticas de largo alcance, como entender y reaccionar adecuadamente sobre las administrativas y reglamentarias. De ahí que quizá la parte más importante del problema esté vinculada a la solidez de las investigaciones, a la realización de un diagnóstico preciso de las causas principales que dan lugar a situaciones de corrupción, particularmente las de naturaleza sistemática, al diseńo de una estrategia de implementación y a la capacidad misma de ejecución del plan de combate. Cada uno de los factores que influyen en el fenómeno de la corrupción cambia de una práctica a otra, siendo necesario en cada caso, describir la causalidad y determinar cuáles son las variables que tienen mayor relevancia. ;
No existen remedios universales. Las conductas irregulares son distintas unas de otras, se dan en diferentes procesos, cambian los agentes, las circunstancias y las condiciones, las variables explicativas no son las mismas y adquieren pesos específicos diversos.;


Los instrumentos que se pueden implementar para prevenir y corregir las desviaciones son múltiples, incluyéndose, entre otros, a: los sistemas contables; las auditorías internas y externas; los sistemas de control y supervisión; los mecanismos para recibir quejas, denuncias e inconformidades; los sistemas de responsabilidades, las;
agencias investigadoras y los mecanismos de sanción; los procedimientos que permitan dar transparencia a la actuación pública; la revisión de los marcos normativos y regulatorios; la simplificación administrativa; la profesionalización de los funcionarios públicos; los procedimientos de evaluación del desempeńo; el establecimiento de los estándares de calidad; los registros de la evolución del patrimonio de los empleados públicos; la contraloría social; las encuestas de opinión; la regulación de la discrecionalidad de los servidores gubernamentales; los procedimientos de rendición de cuentas; los mecanismos de verificación; la automatización de las tareas; los convenios de desempeńos; la descentralización y los mecanismos automatizados que provean de información a la población.;


Cada uno de estos instrumentos sirve a ciertos propósitos y tiene restricciones en el alcance de su aplicación. Unos deben operar de manera sistemática, otros de manera selectiva. Es preciso darle prioridad a las tareas preventivas y correctivas precisas, para lo cual se requiere establecer políticas claras. ;
También es necesario conformar los sistemas cuya operación habrá de ser sistemática y permanente. Al mismo tiempo, hay que determinar cuáles son las tareas y los procesos en los que se presentan con mayor frecuencia los fenómenos de corrupción, y se deberán realizar diagnósticos detallados para determinar en cada caso cuáles son los factores que propician la generación de desviaciones corruptas. De lo acertado que sea el diagnóstico, dependerá lo acertado que sean las soluciones propuestas. Los instrumentos a utilizar no serán siempre los mismos, sino que dependerán de las características del proceso a investigar de que se trate.;


Este razonamiento nos lleva a la idea de proponer la siguiente metodología para abordar el problema de la corrupción basado en la siguiente secuencia; investigación, diagnóstico, estrategia de implantación y ejecución del plan de combate contra la corrupción, o dicho en otros términos, sugerimos un enfoque dirigido a modernizar las políticas públicas, que trascienda a la denuncia del fenómeno, que no se quede en el estudio de las características generales y ni en la evolución de la corrupción en el tiempo. Las variables que se pueden utilizar para analizar el fenómeno de la corrupción en forma dinámica son: i) entorno institucional, régimen de gobierno y la separación de poderes; ii) tipo de fallas institucionales en los procesos, la conducta expresada y el beneficio buscado; iii) nivel jerárquico en la organización y el tipo de organización; iv) nivel entre el ámbito público y el privado; v) moralidad de la población y de los servidores públicos.;


Contra la violencia sin ley del dinero, contra la corrupción y la prepotencia del poder, contra todos ellos hay una y sólo una norma posible: legalidad democrática, elecciones limpias, rendición de cuentas. Mientras esta forma no se cumpla, no habrá política económica, cualquiera ella sea, que no sea minada por la ilegalidad y la violencia de la corrupción.;


Oscar-René Vargas. Su más reciente libro es: Nicaragua: después del Mitch... ¿qué? (abril 1999).