Opinión

Defensa teológica de los efectos del neoliberalismo


— Fernando Cardenal S. J. —

Cada vez es mayor el número de denuncias contra el neoliberalismo por las consecuencias nefastas que produce en el nivel de vida del pueblo. Estas críticas vienen del Papa, Obispos; Sacerdotes, Religiosos y Religiosas de América Latina. Y estas críticas se hacen desde un profundo sentido de la dignidad de todas las personas humanas, desde los Derechos Humanos, y también desde el Evangelio. La ley suprema del amor predicada por Jesús con hechos y palabras es destruida por las políticas de ajustes estructurales de la economía en la forma en que la orienta el FMI.;

;
Estas críticas desde lo religioso han preocupado bastante a Michel Candessus, Director del FMI. Y por eso organizó una reunión en Washington después de la Asamblea General de este organismo en Espańa, 1994, con un grupo selecto de teólogos latinoamericanos, para escuchar personalmente el pensamiento de estos sacerdotes y hacer así los cambios necesarios en la presentación de sus estrategias económicas.;

;
El neoliberalismo tiene sus “teólogos” que lo defienden con una verdadera manipulación de las ideas y sentimientos religiosos. En su obra “La violencia de lo sagrado”, Luis Maldonado hace un excelente estudio sobre el tema. Escribe: “Con la oblación en la antigüedad se afirmaba la trascendencia de lo sagrado. La mejor forma de expresar esto es la destrucción: hacer que desaparezca la ofrenda. El sacrificio realiza este significado a la perfección. Por tanto, el sacrificio es una ofrenda, más que una destrucción.”;
Y nos demuestra cómo esto se aplica en el capitalismo, sobre todo en su versión neoliberal. Antonio Delfín Netto, seguidor del famoso financiero Milton Friedmann, de la escuela de Chicago, afirma que no hay crecimiento económico sin sacrificio. Así el sufrimiento de los pobres es presentado como una oblación por el bien de toda la sociedad.;

;
Y John D. Rockefeller decía a los jóvenes de la Escuela Dominical de su Iglesia que la rosa “american beauty” no puede ser cultivada para alcanzar el máximo esplendor y fragancia que da tanta alegría a quien la aprecia, si los primeros botones que nacen a su alrededor no son sacrificados. John Kennet Galbrait, conocido escritor y economista de Harvard afirma que los intelectuales capitalistas aceptan que los mismos sacrificios ocurren en el mundo de los negocios y justifican por tanto, el esplendor de un Rockefeller, para quien esto no es sin embargo, una tendencia maléfica de los negocios, sino es apenas la ejecución de una ley de la naturaleza y una ley de Dios.;

;
El mismo Milton Friedmann indica que para obtener un índice de crecimiento económico apropiado, es menester que éste se base en un necesario costo social y que será muy elevado en los países subdesarrollados. Emplean lenguaje económico, pero en realidad esto se puede traducir teológicamente: los costos sociales necesarios para el crecimiento económico, son sacrificios necesarios, como la abnegación lo es para la vida cristiana;

;
En su conocida obra “La riqueza de las naciones”, Adam Smith afirma que los que son exitosos en sus inversiones, son conducidos por una mano invisible a hacer la misma distribución de lo necesario para vivir, como si la tierra se hubiera dividido por partes iguales entre sus moradores y esto sin que pretendiera hacerlo; sin saberlo consigue impulsar el progreso de los intereses de todos los miembros de la sociedad.;

;
Galbrait desde Harvard nos advierte que la creencia en los efectos de la mano invisible está dentro del campo de la fe tácita, es algo que está en la mente del pueblo norteamericano, en una forma que no se expresa así pero implícitamente se cree en ella, y nadie discute esto. Ahora la creencia religiosa se ha trasladado a la nueva palabra mágica: “el mercado”. Éste hace las funciones que Smith le atribuía a la mano invisible.;

;
Para nosotros es fácil constatar que en nuestra América Latina ni la mano invisible ni el imperio de mercado, han actuado por ninguna parte. Los “teólogos” del neoliberalismo parecen no captarlo. Pero ahí están como testigos contra ellos los 180 millones que están en la pobreza en América Latina y los 80 millones que viven en la más angustiosa miseria.;

;
El Papa Juan Pablo II sí ve esta realidad, conoce sus causas y las denuncia. En su Exhortación Apostólica Postsinodal “Ecclesia in America” leída en México el 22 de Enero de este ańo afirma: “Cada vez más, en muchos países americanos impera un sistema conocido como neoliberalismo; sistema que haciendo referencia a una concepción economicista del hombre, considera las ganancias y las leyes del mercado como parámetros absolutos en detrimento de la dignidad y el respeto de las personas y los pueblos. Dicho sistema se ha convertido, a veces, en una justificación ideológica de algunas actitudes y modos de obrar en el campo social y político, que causan la marginación de los más débiles. De hecho, los pobres son cada vez más numerosos, víctimas de determinadas políticas y estructuras frecuentemente injustas”. N.56. ;