Opinión

La corrupción, pan de cada día


— Oscar René-Vargas —

Si en la década de los setenta la mayor inconformidad popular se;
daba por la falta de libertades democráticas; hoy, en los;
noventa, la raíz del malestar social está en la corrupción del;
gobierno que despoja al pueblo de su patrimonio para enriquecer;
a unos cuantos. La corrupción no se justifica, como tampoco se;
justifica el abuso del poder de un gobierno autoritario. Nuestro;
país sufre muchos actos de corrupción, es un fenómeno que;
desgraciadamente tiene raíces muy profundas en las instituciones;
gubernamentales y en la propia conducta social, y es algo que;
debe combatirse sistemáticamente.;


Los tipos de corrupción que se presentan son: irregularidades;
detectadas en la programación, pérdidas de recursos indebidamente;
justificadas, manejo discrecional del gasto, transferencia de;
recursos de un lado a otro sin más, sobregiros y subejercicios,;
partidas asignadas a áreas indeterminadas, mala administración,;
incumplimiento de metas y gastos ficticios. Una buena cantidad;
de los recursos públicos ha tenido un fin distinto al programado;
o se ha manejado discrecionalmente, con desviaciones en el;
ejercicio de sus funciones, transferencias de recursos no;
autorizados, recursos que se manejan como propiedad personal y;
falta de información de los avances físico-financieros que no se;
reportan debidamente. De todo esto se desprende un absoluto;
desorden administrativo en el gobierno. Hacer públicas estas;
"omisiones", "inconsistencias" e "irregularidades", no es con la;
intención de "causar dańo" a nadie, sino obligar a la autoridad;
gubernamental a hacer más transparente el gasto público, sobre;
todo en este momento en que el país tiene necesidades sociales;
más apremiantes.;


Los grados de corrupción dependen de la menor o mayor tolerancia;
con que se la combata. La política del gobierno ha sido la de;
solapar la propia corrupción y encubrirla, al impedir que se;
llegue al fondo del asunto. No es con discursos huecos, con;
voluntades sin expresiones reales o demagogia, como siempre lo;
ha hecho la clase política tradicional, como se va a combatir la;
corrupción en el país. Se han utilizado mecanismos jurídicos poco;
ágiles, "camisas de fuerza", que al final de cuentas, no sólo;
combaten de manera deficiente la corrupción, sino que son tan;
lentos y tortuosos, que finalmente dan como consecuencia;
protección e impunidad efectiva a los corruptos. Las rutas de la;
corrupción conducen a dos vías: hacia arriba y al presente.;


Arriba, porque en cada uno de los casos se fraguan mecanismos de;
vinculación de las decisiones que hacen posible la corrupción,;
al grado de que son los funcionarios medios los que denuncian;
hechos ilegales cometidos por los funcionarios de arriba, que no;
están sujetos a ningún control porque dependen de los principales;
funcionarios del Poder Ejecutivo y, por lo tanto, se vuelven;
intocables. Y al presente, porque ese andamiaje de funcionarios;
sigue prevaleciendo en las estructuras del gobierno. En torno a;
una serie de ministros y funcionarios se han tejido un sinfín de;
historias y rumores que aparecen públicamente como creíbles: que;
hicieron su fortuna en muy poco tiempo, que se han valido de sus;
relaciones con el poder para acumular cuantiosas cantidades que;
hoy los colocan como hombres de fortuna. Los nuevos "ricos" no;
necesitaron de varias generaciones, sino de muy pocos ańos para;
consolidar y capitalizar empresas que muestran un desarrollo;
espectacular no siempre transparente.;


La prensa escrita, líderes políticos, abogados, intelectuales y;
legisladores han documentado casos de favoritismo, privilegios;
y beneficios que son producto de una relación estrecha, de;
favores mutuos con el poder. Se han seńalado decisiones;
macroeconómicas que permitieron la consolidación y la buena;
marcha de empresas o que los adquirientes pagaron menos que el;
precio de mercado de algunas empresas. Otras empresas obtuvieron;
contratos o fueron proveedores del gobierno sin mediar licitación;
alguna, y funcionarios que recibieron acciones regaladas, como;
un dividendo. Por otro lado, el país tuvo acceso a miles de;
millones de dólares que bien pudieron terminar capitalizando;
algunas empresas o transformando a personas en adineradas de la;
noche a la mańana. Otras personas ligadas al poder ser;
enriquecieron con comisiones, ya que por su influencia pudieron;
abrir mercados a los inversionistas extranjeros, estableciendo;
una relación de favores mutuos, de beneficios recíprocos.;


Hay que luchar para que se establezca una administración pública;
libre de corrupción para evitar que todo trato comercial con el;
gobierno esté marcado por la misma. Sea de construcción, sea de;
venta de servicios o de materias primas o de bienes de capital,;
la forma de contratar negocios no tiene que ser mediante el;
soborno, la participación o la comisión. Incluso, la obtención;
de posiciones políticas llega a quedar sujeta a mercadeo. Un;
puesto público de primera o segunda categoría suele costar dinero;
o cualquier cosa. Quién o quiénes son los beneficiarios de la;
cuota que se debe pagar, nadie lo sabe, pero trasciende que hay;
dirigentes que reciben buenos ingresos por repartir dones. La;
corrupción no sólo carcome los cimientos básicos de ética y;
honestidad de la sociedad, sino que es mucho más que eso. Empańa;
todas las estructuras de la democracia, como moho en crecimiento.;
Luchar contra la pobreza y la miseria no tendrá éxito si no;
derrotamos también a su peor enemigo, que es la corrupción en;
todas sus formas. ;


Oscar-René Vargas. Su libro más reciente es Pobreza en Nicaragua:;
un abismo que se agranda.;