Opinión

La generación del sacrificio


— Héctor Mairena Z. —

La actual generación de dirigentes políticos, especialmente en;
lo que concierne a aquellos que ocupan cargos públicos, está;
llamada a garantizar la continuidad del proceso democrático;
que vive Nicaragua. Y aunque a ratos ese proceso parece a;
punto de colapsar, garantizar su continuidad demanda de los;
actuales dirigentes, deponer, suspender o renunciar;
definitivamente a sus;
aspiraciones personales de mantenerse en los cargos oficiales,;
a fin de apoyar la consolidación de las instituciones. Pero no;
hay duda que hay quienes les gusta envejecer bajo los;
reflectores de la opinión pública y aspiran a pernoctar;
siempre en los salones de palacio.;


De la vieja concepción planteada por Thomas Hobbes del Estado;
encarnado en el Soberano como depositario absoluto de los;
derechos y la soberanía de los hombres pertenecientes a una;
sociedad, nos distancian más de tres siglos y el Leviathan se;
cita como referencia histórica y no por la validez de sus;
planteamientos en la democracia moderna. De John Locke y sus;
aportes a la fundación de la democracia parlamentaria y su;
concepción del Estado como la delegación en un grupo de;
hombres de la función de gobernar, un poco menos.;


Pero más cerca de nuestras propias aspiraciones, nos parece la;
conclusión propuesta por don Juan Jacobo Rosseau, consistente;
en que la sociedad política, son los hombres trastocados,;
transformados en comunidad para ejercer su soberanía, reclamar;
sus derechos y ejercitar sus obligaciones. La función de;
gobernar, en este caso se ejerce por vocación de bien público,;
se logra por la delegación de la voluntad soberana del pueblo;
-la;
comunidad- y se somete a la ineludible fiscalización social.;


Cómo lograrlo? ¿Qué garantía habremos de tener para que ello;
se;
cumpla? Verdad de Perogrullo: la Ley.;


Es indudable que en Nicaragua, en buena medida la ley y las;
instituciones han perdido credibilidad. Por varias razones: Se;
ha sometido su aplicación y adecuado su contenido a los;
intereses de los gobernantes, predominantemente la legislación;
objetiva no se corresponde con la realidad económica y social;
que vive el país y las demandas de modernización de las leyes,;
se ven bloqueadas en dependencia de los intereses políticos y;
partidistas que entran en juego en la Asamblea Nacional.;


Por lo anterior, la voluntad de los hombres, particularmente;
de la clase dirigente, ocupa un lugar especial para marcar el;
derrotero de Nicaragua de los próximos ańos.;


El reiterado compromiso del Dr. Alemán de no aspirar a una;
reelección inmediata, ojalá se cumplan por la democracia y por;
Nicaragua. Los anuncios de que el Ingeniero Agustín Jarquín;
será;
candidato presidencial, ojalá no pasen de ser errores;
propagandísticos de un grupo político. Como escribí hace;
varios ańos, esperaremos con ansiedad las Memorias de los;
Generales en;
retiro.;


No se trata de deslegitimar aspiraciones sanas que puedan;
tener los estadistas y funcionarios actuales, pero es más;
conveniente a la democracia y por lo tanto al futuro, el;
sacrificio;
individual que el de las instituciones. Por eso como dice;
Rosseaun, la sociedad política es la comunidad organizada con;
deberes, garantías y derechos, acordados entre los ciudadanos,;
no el absolutismo de un gobernante o de una clase política;
dirigente seleccionada de por sí y para siempre.;


A mis alumnos de Teoría del Estado acostumbro preguntarles si;
recuerdan el nombre del último dictador costarricense.;
Silencio.;
No saben. No ha habido. Un colega tico hizo la misma pregunta;
sobre Nicaragua y de inmediato se mencionaron al menos dos;
nombres. Esa es una de las diferencias con Nicaragua.;


O a algún Presidente de los Estados Unidos atraído por el;
trabajo;
en el Salón Oval de la Casa Blanca, se le ocurriría trabajar;
una;
enmienda y cabildear para posibilitar la reelección por una;
tercera vez? Difícil. Esa es una de las diferencias con;
Nicaragua. Por ello, es la hora del sacrificio y así la;
historia;
los recogerá como los constructores de la democracia. O como;
quienes nuevamente empezaron a deshacerla.;