Opinión

ĄDígame licenciado! ĄLicenciado!ĄGracias!


— Roberto Sánchez Ramírez —

Cuando sólo existía la Universidad Nacional, cuyas principales;
instalaciones estaban en la ciudad de León, se consideraba un;
término de distinción que a alguien le llamaran bachiller, sobre;
todo de parte de vendedores y lustradores como una expresión de;
halago.;


Ahora que las universidades le hacen competencia a las pulperías,;
inventando carreras y dando títulos como si fuera repartición de;
Purísima, es común que a toda persona de cierta posición;
económica y social, con algún cargo importante en la empresa;
privada o en el Estado, se le llame licenciado, casi equivalente;
al apellido.;


Ostentar títulos, sin tenerlos, se ha convertido en una debilidad;
que atropella a quienes durante ańos se han esforzado en lograr;
una carrera profesional, a tal punto que es una actitud propia;
de los mengalos, nuevos ricos, politiqueros, etc., dándose casos;
tan ridículos como el del que decía ser ingeniero sólo porque le;
dieron un puesto en un ingenio azucarero.;


El caso es diferente para quienes logran algún título en el;
extranjero, de técnicos pasan a licenciados o como una persona;
ligada a las alturas presidenciales que luego de hacer un curso;
en fisioterapia se registró como doctora. Igual sucede con cortos;
seminarios convertidos en títulos de post-grado.;


Tales abusos vienen a demostrar el poco control que existe para;
calificar a cada quien por su verdadero título, aquí aparece una;
serie de raros sujetos ofertando servicios profesionales sin;
diploma alguno, sobre todo en el campo de la salud, dándose casos;
de verdaderos charlatanes.;


Igual que la Corte Suprema de Justicia que registra, autoriza y;
controla el ejercicio de abogados y notarios, deberían haber más;
organismos que regulen el ejercicio profesional, no es posible;
que la población sea estafada por sujetos sin el conocimiento que;
dicen tener a nivel universitario.;


Aunque el diálogo entre los cómicos mexicanos que se burlan del;
término licenciado causa risa y motiva bromas, lo cierto es que;
las mismas universidades por su proliferación han perdido calidad;
y los títulos que extienden no son tomados en serio, por lo que;
las empresas han establecido diversas formas de evaluación para;
contratar personal.;


En México se dio el caso de un Ministro de Educación que dijo;
haber hecho ciertos estudios y se descubrió era falso, al;
publicitarse la mentira tuvo que renunciar. ¿Qué pasaría aquí si;
se investigara la legalidad de tantos títulos que se dan a;
niveles de adulación y servilismo?. Cada cambio de gobierno da;
a lugar a tremendas promociones según el cargo.;


Tienen que haber organismos para el registro de los títulos;
universitarios y estudios de post-grado, un control de calidad;
profesional y ético. Aquí cualquiera se pone una gabacha y ya es;
médico. En mi pueblo, entre risas y burlas, la gente les decía:;
doctor... capa-chanchos.;