Opinión

Las Instituciones y la Policía


— Alejandro Serrano Caldera —

Nicaragua padece en este momento el enfrentamiento entre los más;
altos funcionarios del Estado, en detrimento de la credibilidad;
de los mismos y de la salud de nuestras instituciones.;


El Presidente y Vice Presidente, el Procurador General de;
Justicia y el Contralor General de la República están enfrascados;
en un debate de acusaciones recíprocas. Los tres primeros hacen;
causa común contra el último. La impresión general que el pueblo;
nicaragüense pareciera tener sobre el conflicto, es que todos,;
en mayor o en menor grado tienen una cuota de responsabilidad y;
que de por medio está el interés político de cada una de las;
partes.;


De manera más específica la población percibe varias situaciones;
e intenciones, con distinto grado e intensidad, las que pueden;
darse en forma particular, sin excluir la posibilidad,;
considerada por algunos, de que dos o más de ellas pueden;
coexistir.;


Así por ejemplo, se tiene la impresión de que el Gobierno actúa;
en esta forma con el propósito de impedir a la Contraloría;
ejercer su función fiscalizadora, aumentando así el riesgo de que;
la corrupción se profundice y extienda.;


Se cree, asimismo, y así se comenta, que la intención;
gubernamental es de empańar la imagen del Contralor y debilitar;
la Contraloría, para quitar fuerza a sus denuncias y para;
devaluar las posibilidades e intenciones electorales de aquel.;


Pero, por otra parte, y a partir de la crítica constante del;
Gobierno, se ha venido creando la impresión de que el Contralor;
actúa por motivaciones políticas, arrastrando viejas querellas;
municipales y, además, en forma selectiva, lo que lo conduce a;
seńalar irregularidades en el actual Gobierno y a la vez a;
adoptar una actitud pasiva en lo que concierne a conductas de;
altos funcionarios del Gobierno anterior.;


En medio de todo esto, prevalece, no obstante, la preocupación;
de que la actitud del Gobierno es motivada como respuesta a los;
seńalamientos de responsabilidad penal hechos por el Contralor;
contra altos funcionarios en relación al asunto del "Narco-Jet".;


De ser así esto sería sumamente grave, pues las instituciones;
estarían sometidas a los vaivenes de las pasiones políticas y a;
los vericuetos del poder. Esto no significa que pensemos que la;
Contraloría está más allá del bien y del mal y exenta de;
responsabilidades; pues nadie, ni poder, ni autoridad, ni;
funcionario está por encima de la Ley. Todos, sin excepción están;
sometidos a su imperio. Este es el principio del Estado de;
Derecho. Pero esto es algo diferente a buscar la destitución o;
desprestigio de un funcionario y de una institución como;
respuesta a los seńalamientos de irregularidades en la función;
gubernamental.;


Es imprescindible tomar conciencia de la importancia de las;
instituciones para la vida nacional. El grado de estabilidad de;
un país depende del grado de solidez y eficacia de sus ;
instituciones, pero también de la conciencia que la ciudadanía;
tenga de ellas.;


Las instituciones son creaciones de la voluntad general. El orden;
social debe garantizarse mediante la adecuada estructura;
jurídica, a través de la arquitectura política e institucional.;
La libertad misma, en sentido político, jurídico y social, no es;
otra cosa que la armonía de la voluntad individual con la;
voluntad colectiva o general expresada en la ley. No otra cosa;
significa la transformación de la libertad natural en libertad;
civil, de la que nos habla Rousseau en el Contrato Social.;


La solidez de las instituciones y la conciencia colectiva sobre;
su naturaleza y utilidad, es lo que las hace eficaces, lo que;
permite que realmente sean articulaciones del cuerpo político,;
forma de las formas sociales, tal como Luis Recaséns Siches;
definía al Derecho. El debate sobre las instituciones y el orden;
jurídico es necesario y saludable, a condición de que a través;
de éste se busque su mejoramiento, más allá de intereses;
coyunturales de naturaleza política, ideológica o personal.;


Para Nicaragua La Cultura Institucional es el nombre de la nueva;
cultura política que debemos construir. La ley y las;
instituciones son la causa y el cauce del poder. La subordinación;
del poder a la ley o principios de legalidad es la base del;
Estado de Derecho. Todos los nicaragüenses, gobernantes y;
gobernados, debemos trabajar en el fortalecimiento de nuestras;
instituciones y de la conciencia de la legalidad. Eso significará;
un salto cualitativo en nuestra historia.;