Opinión

El porqué de las inhibiciones constitucionales


— Alberto Saborío —

El establecer requisitos especiales para los ciudadanos que;
aspiran, por elecciones o nombramientos, a un cargo importante;
del Estado, no puede ser considerado como una pena o castigo para;
los que no reúnen esos requisitos. Las inhibiciones lo que;
pretenden es garantizar a la sociedad que las personas que;
pretendan un cargo o función en el Estado, de mucha importancia;
para la sociedad, tengan las condiciones idóneas para;
desempeńarlo o, en su caso, que su elección no ponga en peligro;
la institucionalidad del país.;


Las inhibiciones constitucionales tienen relación con el;
desarrollo político y social de una nación. Algunas inhibiciones;
son coyunturales, es decir, que se establecen debido a;
circunstancias históricas particulares; otras, tienen carácter;
estructural, o sea, que su razón de ser no depende de las;
particularidades históricas del país, sino de los riesgos;
inherentes al mismo sistema democrático. Estos riesgos difieren;
según se trate de un régimen parlamentario, presidencial o;
semipresidencial.;


En conclusión, podríamos decir que si un régimen democrático;
quiere asegurar su permanencia y desarrollo, debe de tomar;
precaucioens que le aseguren su funcionamiento. Estas;
precauciones son las que conocemos como inhibiciones;
constitucionales.;


En nuestro país, los legisladores, conscientes de las grandes;
dificultades que implica la creación de un sistema democrático;
en una sociedad con fuertes antagonismos y sin tradición;
democrática, pensaron que esas dificultades no se superarían, si;
no se establecían en la Carta Magna ciertas condiciones --;
inhibiciones-- a los aspirantes a los cargos de mayor;
responsabilidad, en la estructura del Estado.;


Nosotros nos vamos a referir sólo a tres de las inhibiciones que;
se establecieron en las Reformas Constitucionales del 95, y que;
conciernen, exclusivamente, al Poder Ejecutivo. Estas son:;


a) La no reelección del Presidente. b) La del parentesco con el;
Presidente de la República y c) La renuncia a la nacionalidad;
nicaragüense por el aspirante a la Presidencia de la República.;


Antes de referirnos a estas inhibiciones, es importante recordar,;
aunque sea suscintamente, el contexto histórico en que emergió;
el proceso de democratización en nuestro país. Este proceso se;
inició por un error de cálculo electoral del ex presidente;
Ortega: así lo reconoció en el Primer Congreso de su Partido,;
cuando dijo que había dado elecciones libres porque pensaba que;
las iban a ganar: el triunfo legitimaría al gobierno sandinista;
ante la opinión internacional. Legitimidad que necesitaba;
urgentemente. Y recordemos, también, la actitud del gobierno que;
le sucedió a Ortega. Esta fue siempre de rechazo a cualquier;
reestructuración democrática del Poder Ejecutivo. ;


Las elecciones libres no fueron consecuencia lógica de una;
voluntad democrática, sino de un error táctico; y las Reformas;
Constitucionales --que establecieron algunas inhibiciones-- se;
hicieron contra la oposición tenaz del gobierno de Violeta;
Barrios.;


Esta breve referencia a las condiciones en que surgió el proceso;
de democratización en nuestro país, hacen patente su fragilidad;
y, a su vez, la necesidad de mantener y profundizar las Reformas;
Constitucionales, que se lograron por un azar afortunado.;


Las inhibiciones de la No Reelección del Presidente de la;
República y la de no poder correr para Presidente, los parientes;
en cuarto grado de consanguinidad y segunda de afinidad del jefe;
del Ejecutivo, las vamos a tratar conjuntamente, por motivo de;
espacio, y por tener fundamentos similares. Ambas inhibiciones;
tienden a procurar que el proceso electoral no sea distorsionado;
por la presencia e influencia del Presidente de la República;;
pues a nadie se le puede escapar que, dado nuestro patrimonio;
cultural, las dos situaciones recogidas por las inhibiciones,;
pueden dar origen a sospechas de manipulaciones reales o;
supuestas, que serían pretexto suficiente para que los candidatos;
derrotados cuestionasen las elecciones, base del proceso de;
democratización. Para ilustrar la fundamentación de estas;
inhibiciones, basta recordar las pasadas elecciones que, por;
pequeńas irregularidades que se dieron, fueron impugnadas por el;
F.S. y otros partidos. Si se hubiese tratado de una reelección;
o elección de un pariente del Presidente de la República, la;
credibilidad del cuestionamiento hubiera podido alcanzar niveles;
de desestabilización institucional.;


Otra de las causas que motivó al legislador a establecer esas dos;
inhibiciones fue la megalomanía, muy frecuente en la clase;
política, que induce a la persona --que las padece-- a abusar;
prolongarse indefinidamente en el poder: ya sea personalmente o;
a través de familiares. El afán de poder llevar a estas personas;
a tensar la institucionalidad democrática, o en la mayoría de los;
casos, a su destrucción. Del caso de la megalomanía humana ningún;
Estado está exento. En los mismos Estados Unidos de América, con;
una tradición democrática bien arraigada, se dio el caso de F.D.;
Roosevelt, quien murió en su tercer mandato de reelección. Pero;
esta experiencia fue suficiente para que los norteamericanos se;
percatasen de la necesidad de reformar su Constitución,;
estableciendo que el Vicepresidente que asumiese la Presidencia;
en los dos primeros ańos del mandato, no se podía reelegir; y el;
Presidente sólo podía hacerlo una vez.;


La otra inhibición: de que no pueden ser Presidente o;
Vicepresidente de la República de Nicaragua, los que hubiesen;
renunciado a la nacionalidad nicaragüense, tiene su fundamento;
en la naturaleza de las funciones del cargo.;


Conforme a nuestra Constitución y leyes ordinarias, el Presidente;
de la República es el Jefe de Estado, Jefe de Gobierno, Jefe;
Supremo del Ejército, el "dueńo" de la Administración Pública --;
quita y pone funcionarios a su capricho-- y, también, maneja el;
Presupuesto de la República. Además de esas atribuciones, es el;
líder de la nación, cuyos objetivos define. En otras palabras,;
podemos decir, que es el que detenta el poder material y real del;
Estado.;


Los otros poderes del Estado son de índole espiritual, en cuanto;
que carecen de medios propios para hacer cumplir sus decisiones.;
Ello significa, que el funcionamiento y vigencia del proceso;
democrático, en la etapa en que se encuentra en Nicaragua,;
depende del Presidente de la República.;


A la concentración de poderes que tiene el Jefe del Ejecutivo hay;
que agregarle, el de su estructura: Las atribuciones del Poder;
Legislativo la ejercen, conjuntamente, más de 90 personas; las;
del Judicial las ejercen 12 personas y las del Ejecutivo, una;
sola persona.;


Es lógico pues, que el legislador, para un cargo de gran;
trascendencia para el país y que simboliza a la Nación, tome más;
precauciones que para otras funciones. Una de esas precauciones,;
elementales, es que el ciudadano que pretenda ocupar ese cargo;
debe de tener la vocación de servicio público, o sea, que en su;
visión política, se interés máximo sea el servir al país.;


El legislador, probablemente, en base de esas reflexiones y;
queriendo lo mejor para su país, pensó que el ciudadano que;
renuncia a su nacionalidad, es decir, que rompe voluntariamente;
con el vínculo sagrado que lo une al destino de la patria-nación,;
por cualquier razón que sea, evidencia, que los valores que;
entrańa la nacionalidad nicaragüense, no son, para este;
ciudadano, valores supremos; y un ciudadano, con esos valores,;
no es idóneo para el ejercicio de las funciones de Presidente de;
la República.