Opinión

El dólar a once


— Francisco Bravo Lacayo —

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PAGINA DE OPINION NUMERO CUATRO ..............23/9/98....;


Dicen que en guerra anunciada no hay muerte pero de nada sirve;
el anuncio a la hora de que una bomba le estalla a una persona;
en la cara.;


A los nicaragüenses nos ocurre a cada momento y todos los días;
con el deslizamiento de la moneda. Sabemos que a cada instante;
nuestro córdoba devaluado se devalúa más y más pero ocurre que;
nuestra economía sufre tantos golpes a cada momento que ya no;
damos importancia a lo que nos sucede, por más que cada día;
estemos más desvencijados.;


Quizá esto se deba a que la devaluación llega por rumbos;
diferentes, por el deslizamiento oficial, por el alza de todos;
los artículos, esenciales o no, etc.;


Si no, veamos. Un día es el alza en los combustibles, otro en;
las medicinas, otro en el pasaje del bus o el taxi, otro en el;
agua, el teléfono y la luz, otro... bueno, es un cuento de;
nunca acabar. ;


A esta escalada acaba de sumarse el alza del precio del;
cemento, que no es nada nuevo pero que suma un golpe;
devastador a los pobres que, haciendo de tripas corazón,;
intentan levantar unas paredes de bloque para sustituir las de;
plástico o cartón.;


Aquí es donde la sonrisa del Presidente se transforma en una;
mueca cínica para el nicaragüense común y corriente que aún;
vive colgado de la esperanza en las promesas electorales.;


Aquí es donde se desvanece por completo la ilusión que;
pretenden despertar los altos funcionarios del gobierno;
hablándonos de ya vamos saliendo de las dificultades;
económicas porque este ańo la economía nacional ha mejorado en;
un seis por ciento, el índice más alto de Centroamérica.;


Quizá sea cierto, pero la mera verdad, como diría un mexicano,;
es que el crecimiento económico sólo alcanza para una minoría,;
la que está en la cúspide, repitiendo lo que ya se ha dicho;
miles de veces, de que el gran problema está en la injusta;
distribución de la riqueza producida por el pueblo.;


Por otra parte, los asentamientos inmundos, las chozas de;
cartón, seguirán viéndose en nuestro panorama porque los;
presupuestos municipales, tras el reparto de los altos sueldos;
de los jefes y la galopante corrupción, no darán nunca para;
llevar el progreso a las barriadas, a no ser las famosas;
rotondas que sirven especialmente para que el turista aprecie;
nuestro "progreso" y para que las flamantes toyotonas de la;
burocracia corrompida de desplace a gran velocidad por ellas,;
despanzurrando a cuanto hijo de vecino se les atraviese.;


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¿Mejoramos? ¿Progresamos? ĄBAH!;


El dólar está a once por uno y los salarios siguen congelados;
desde hace ocho ańos. Esa es la triste realidad.;