Opinión

Nicaragua frente a la crisis financiera


— Alejandro Martínez Cuenca —

En las últimas semanas del mes de Agosto y primeros días de;
Septiembre, el mundo financiero se ha enfrentado a una bajada;
estrepitosa en todas las principales bolsas. Miles de millones;
de dólares en papeles se depreciaron en su valor, y aquellos que;
se habían convertido en millonarios adquiriendo algunas acciones;
en esos mercados, de repente se vieron que sus millones eran;
puros papeles que se esfumaban minuto a minuto, al punto que;
ahora ya no eran millonarios, sino que ingresaban al grupo del;
común ciudadano. Los hospitales de un buen número de países han;
recibido una afluencia extraordinaria e inusual de pacientes con;
síntomas de ataques cardíacos. El pánico no termina de reducirse,;
aunque algunas de las bolsas líderes han comenzado a recuperar;
sus posiciones. Mientras tanto, en Nicaragua, pareciese que;
estamos aislados de los problemas de las bolsas, de la;
problemática financiera en Asia, de la quiebra del sistema;
económico en Rusia, y de los pánicos que se han generado en;
nuestro continente, desde la Patagonia hasta Canadá... y...;
Nicaragua? Muy bien, gracias!...;


Lo que ha sucedido en estos días no se trata de una reedición de;
la caída de la bolsa de 1987, cuyos efectos fueron casi;
imperceptibles para la mayoría de las economías pobres, ya que;
las circunstancias en que se experimentaron ambos fenómenos;
(Octubre 87 y Agosto 1998) eran abismalmente diferentes. Por una;
parte, porque todas las economías, casi sin excepción, están hoy;
más abiertas, y por tanto más globales, y los catarros de unas;
con facilidad se convierten hoy en calentura de otras. Por otro;
lado, los cambios estructurales que han forzado instituciones;
como el FMI y el Banco Mundial, han conducido al desmantelamiento;
de la economía del bienestar, y a cambio se ha enfatizado la;
economía de mercado, lo cual ha puesto en un peldańo de mayor;
importancia al sector privado y con ello la inversión privada.;
Y para ambos, lo que sucede hoy en el mundo les afecta en su;
nivel de confianza y por tanto, las decisiones empresariales se;
convierten críticas en circunstancias, particularmente para;
nuestra pequeńa y pobre economía.;


En la medida en que esas dos consideraciones son válidas, en ese;
contexto que hay que entender porque lo que está sucediendo hoy;
es mucho más grave para todos, de lo que pudieron ser las;
repercusiones de Octubre de 87, donde lo que nuestros pueblos y;
gobiernos observaron fue que, algunos multimillonarios de;
entonces, dejaron de ser tan multimillonarios, y por tanto, para;
nuestras naciones pobres lo que pasó en esa época "pasó en;
tinieblas". (Como se dice en béisbol). No así hoy, la moratoria;
de Rusia afecta a importantes centros financieros, dentro de los;
cuales gravitan algunos bancos y sectores de inversionistas;
extranjeros que tienen relaciones con nuestra propia banca;
privada; su debilitamiento actual puede acarrear consecuencias;
para nuestros propios bancos, las inversiones, exportaciones,;
etc., particularmente en relación de cómo estos bancos han;
manejado los fondos de los depositantes en sus inversiones en el;
exterior. Por tanto, si no es un momento de alarma, el semáforo ;
ha comenzado a dar LUZ AMARILLA; que significa OJO y Con;
Cuidado!.;


Pudiéramos extendernos en las posibles repercusiones para;
nosotros, pero más importante que ello, es hacer ver a todos los;
ciudadanos, a las fuerzas políticas, al gobierno, al sistema;
financiero, de nuestra querida Nicaragua, que estos son momentos;
que obligan a extremar las medidas de prudencia en todas nuestras;
actuaciones. Hay que evitar cambios en las expectativas;
empresariales y de la comunidad internacional, quienes hoy juegan;
importante papel en su contribución a crear fuentes de empleo y;
así contribuyen en palear los niveles de pobreza. El sector;
empresarial nacional e internacional tiene que tomar decisiones;
y medir sus consecuentes riesgos; así como la comunidad;
internacional, que con su ayuda acolchona los impactos negativos;
que traen crisis financieras como las actuales, tiene que;
convencerse que los nicaragüenses comprendemos nuestras propias;
debilidades y capacidades para asumir las cuotas de;
responsabilidad que los momentos exigen, y por tanto que vale la;
pena continuar ayudándonos.;


Prudencia para el Ejecutivo en no violentar cambios que tengan;
repercusiones económicas en lo que han sido las reglas del juego;
establecidas hasta el día de hoy; prudencia en los agentes;
económicos, particularmente nuestros bancos privados en no;
arriesgar los excesos de liquidez que se han acumulado en el;
sistema financiero; prudencia en aquellas instituciones que han;
utilizado las bolsas internacionales como medio legítimo y;
creíble para garantizar la valoración de sus inversiones, no;
tomando decisiones apresuradas de corto plazo. Prudencia por;
parte del Poder Legislativo y Ejecutivo en no acecerbar aun más;
el confrontamiento entre la Contraloría y el Ejecutivo. En fin:;
"prudencia" "paciencia", "y siéntate quieto y con cuidado...",;
deben ser las frases obligadas en las actuales circunstancias.;


La riqueza y fortaleza de la economía en Norteamérica puede;
permitirse el lujo de que en medio de semejantes inquietudes;
mundiales, agregar nuevos elementos perturbadores a este;
panorama, con la actitud del mismo Congreso Americano de abrir;
un proceso que ya raya en la necedad contra el liderazgo de su;
propia nación, hoy una de las mayores potencias mundiales. Pero;
esa imprudente acción por parte del Congreso Americano, en mi;
criterio, no debiera de estimular a nuestros actores locales, en;
persistir en confrontamientos que no abonan a la;
institucionalidad del país, ni mucho menos a la recuperación de;
nuestra economía en el marco de un clima de gran inestabilidad;
financiera internacional como que si Nicaragua fuese tan;
especial, que se puede aislar de todo, y por tanto la pachanga;
continúa!!!.;


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