Opinión

Bodas de Oro


— Ramón Téllez Morales —

Fue en los deslumbrantes días de la juventud, cuando sentíamos que era nuestro y únicamente nuestros, el divino tesoro de que nos habló Rubén. De eso, ha ya cincuenta ańos.;


Fue entonces cuando acompańé al Poeta Guillermo Rothschuh Tablada y a María Elba Villanueva a Teustepe, en donde se casaron. María Elba, muy guapa, más bien guapísima, con sus bellos e inmensos ojos negros, toda ella con su aspecto de joven circasiana y uan expresión de alegre travesura en el rostro. Guillermo, sonriente, también, pero con cierto aire de preocupación en el entrecejo. Tal fue la actitud de ambos, mientrs don Gregorio Valle, Patriarca de Teustepe y Juez Local también, los unía en matrimonio.;


Lo que pudo ser una alocada aventura de juventud, rápidamente se consolidó como un hogar serio, definitivo, bendecido por los hijos que llegaron.;


No es una tarea fácol para una pareja, sortear felizmente durante medio siglo, los escollos de la vida. Se necesita el aporte frecuente del amor, la ternura, la comprensión y no pocas veces el perdón mutuos para salir adelante. La dicha hogareńa no se da silvestre. Es una delicada planta que necesita cuidados especiales y mimos, para que pueda exhalar se delicada y exclusiva fragancia.;


Guillermo y María Elba, han doblado ya el Cano de las Tormentas y pueden ver tranquilos y estrechamente unidos, como en los mejores ańos de juventud, los bellos colores del atardecer.;


Tienen aún abundante dicha por delante este par de excelentes amigos. Sinceramente, siento, que nuestra entrańable amistad, como los vinos de noble cepa, con los ańos ha ganado en sabor, cuerpo y bouquet. Así pues, ĄĄsalud pareja de pichones!!;


Ramón Téllez Morales;


Managua, 16 de Septiembre 1998.;