Opinión

La lucha por la institucionalidad


— Francisco Bravo Lacayo —

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La discusión entre varios partidos minoritarios y los mastodontes de nuestra política criolla acerca de qué es lo primero, si la defensa y reforzamiento de la institucionalidad o el abordamiento de los graves problemas económicos como la desocupación, etc. ha caído en una situación que para muchos es bizantina. Algo así como ¿qué es lo primero, el huevo o la gallina?;


Nadie puede negar la extrema importancia que tienen los problemas económmicos dada la pobreza y el atraso que sufre nuestra población y el país en general, pero, ¿acaso no es de igual importancia el desquebrajamiento que sufre la institucionalidad, marcada por el pisoteo de las leyes de la República?;


No sólo se trata de la Constitución sino de todas las leyes que supuestamente norman nuestra vida penando la corrupción al extremo de que aquí vivimos bajos la "la ley de la selva". Quien manda y decide es el que detenta el poder ecoómico y político y a los de abajo sólo nos queda someternos a las arbitrariedades o arriesgarnos a perder la libertad y hasta la vida.;


Nuestra máxima aspiración es vivir en una sociedad CIVILIZADA en la que la LEY no sea una ficción sino una realidad palpable para todos y en la que no exista la doble moral a la hora de aplicarla.;


Se supone que en este tipo de sociedad funcione no sólo el primario derecho a alimentarse y a trabajar sino el más elevado respeto a la dignidad de la persona humana.;


Entonces, la lucha por garantizar la vigencia de la INSTITUCIONALIAD se convierte en algo prioritario, vital, para que el próximo milenio no nos encuentre viviendo en la caverna.;


Hacer las cosas al revés es tomar el rábano por las hojas. Es, en cierto modo, hacer demagogia para sorprender a los incautos.;


La costumbre de los poderosos y de los politiqueros ha sido violar las leyes y matar de hambre a los pueblos, por lo tanto, si nos dedicamos a lo segundo, olvidando lo primero, nos condenamos a vivir en un círculo vicioso.;


Momentáneamente, los que detentan el poder pueden en determinados momentos tirarnos un mendrugo de pan para distraernos del objetivo primordial y elevado de conquistar un Estado Civilizado.;


Es posible que esto sea un poco difícil de entender pero no hay otro camino para salir del atolladero en que nos encontramos.;