Opinión

El retorno de los brujos


— María Elsa Vogl —

I;
Nos contaron nuestros abuelos sobre los terribles presagios al finalizar el siglo pasado, supimos de predicadores que blandiendo el Apocalipsis e interpretando seńales divinas y humanas, vaticinaron el fin del mundo.;
Aunque el calendario actual fue hecho por el hombre, o por un Papa, y por mucho tiempo no tuvo validez para la mitad del mundo, hoy seńala los hitos de la historia y dice que además del siglo, un milenio se acabará el 31 de Diciembre de 1999.;


II;
En vísperas del nuevo milenio, nosotros nos sostenemos como impenitentes optimistas, a pesar de que la realidad más bien vaticina males.;
Nuevamente predicadores, esoteristas, adivinos y gurúes, están poniendo más énfasis del que merece el fin del 1.900.;
III;
Los problemas básicos de la humanidad subsisten y continuarán en el nuevo milenio, la pobreza con toda su angustia seguirá reinando en el planeta.;
No es la pobreza sinónimo de infelicidad, dice el evangelio, y no se sabe tras qué corre la gente adinerada cuando se supone no deberían tener angustias. ;
Bienaventurados los pobres y los humildes, que los ricos y ahítos con el corazón vacío no encontrarán la felicidad.;
IV;
Hay síntomas alarmantes en los mercados de valores que solamente habían tenido alzas sin descensos ni reflujos.;
Todo lo que sube tiene que bajar dice la ley de la física, pero también Marx había advertido sobre los ciclos del capitalismo.;
V;
La moneda japonesa que se suponía que subiría porque había bajado más de la cuenta, en vez de recobrarse, bajó a niveles no esperados.;
Una ola, tan devastadora cono un Tsunami, ha dejado agonizantes a los otrora tigres asiáticos.;
Los más grandes mercados de valores latinoamericanos se ven también golpeados y las repercusiones empiezan a sentirse en los países pequeńos.;


VI;
La antes vasta y poderosa Rusia, no es más que una inmensa ruina, presa de gangsterismo, separatismo y fanatismo. Sufre además las consecuencias del exógeno cambio de sistemas hecho para servir a la globalización.;
Las recesiones son predecibles, pero corregirlas no es del interés de los banqueros ni de las empresas transnacionales. Las corporaciones de los amos del mundo, son instituciones totalitarias, de mando centralizado, que les aseguran protección contra las leyes del mercado y cuantiosos beneficios durante los recesos económicos. ;
Las transnacionales internacionalizan los riesgos e incrementan sus ganancias a costa de reducir las tasas de crecimiento y disminuir los salarios.;


VII;
De cada crisis los débiles salen más débiles y los capitales se globalizan y se concentran en cúspides todopoderosas.;
Si no se acaba el mundo como predicen los gurúes, lo acabarán los ricos dańando al planeta y para mientras empobrecerán a tantos que se quedaran sin clientes.;


VIII;
Los adelantos tecnológicos han dado motivo a vaticinar otro tremendo cataclismo de fin de siglo: las consecuencia de los dos dígitos 00 para determinar el ańo.;
Se anuncian aviones que caerán creyendo que tienen 100 ańos de no recibir mantenimiento, vehículos computarizados paralizados en las carreteras, controladores aéreos enviando aviones a aeropuertos del pasado y por supuesto quiebras masivas de bancos, compańías de seguros y finaciadoras.;
Las bolsas no sabrán si suben o bajan porque no podrán determinar si están en el ańo 1.900 o en el 2.000.;
IX;
Cuando tanta gente piensa que van a pasar cosas terribles, algo termina pasando, sea en Macondo o en cualquier parte.;
Las finanzas mundiales parecen un Titanic rodeado de brujos y agoreros apocalípticos, haciendo agua por todas las bolsas de valores de todos los continentes, sin visos de componerse.;
Pero como dijimos al principio, somos optimistas y creemos que la humanidad encontrará su camino a una vida mejor, y no en la otra vida.;


Managua, 17 de Septiembre de 1998.;


(Miembros del Centro Nicaragüense de Escritores);


;