Opinión

Miedo a la verdad: Corrupción e Impunidad

"No se siente la verdad cuando está dentro de una misma, pero Ąqué grande y cómo grita cuando se pone fuera y levanta los brazos!" Federico García Lorca: "Yerma"

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Cuentan -entre esas tantas anécdotas que conforman los;
intríngulis de la vida universitaria- que en una evaluación que;
los concursantes de una Maestría hicieron al catedrático de una;
de las disciplinas, la mayoría le otorgó la nota de excelencia.;
ĄAsombroso! Dijeron para sí unos cuantos (tres o cuatro lo más;
de casi treinta y cinco) estudiantes. Es que, cada vez que;
terminaban las clases con dicho profesional, no había quien;
dejara de manifestar su descontento. Los comentarios a veces,;
incluso adquirían tonos demasiado subidos en cuanto a los;
calificativos (a todas luces justificados), emitidos hacia el;
docente y las condiciones deficientes de las clases. La;
cientificidad de los contenidos, la metodología y, hasta las;
relaciones interpersonales educador-educandos, eran a criterio;
unánime Ąun desastre!;


El responsable de la organización del postgrado (que había sido;
receptor de muchas y airadas quejas) llevó la sorpresiva noticia;
al grupo, para efectos de deslindar responsabilidades. Nadie dijo;
nada. Todo siguió con la "normalidad" de siempre: continuaron las;
"críticas" y los descontentos manifestándose a nivel de murmullo.;
Cuando ya en un momento de más calma, uno de los pocos que;
asumieron la verdad, para evaluar al catedrático preguntó a otros;
compańeros por qué habían mentido. Ellos, con desparpajo;
externaron: no queríamos correr el riesgo de reprobar el curso.;


Naturalmente, el profesional utilizó la excelencia otorgada por;
sus "discípulos", para seguir haciendo de las suyas. Siguió;
impartiendo sus clases como siempre acostumbró creer que debía;
ser y continuó tratando a sus alumnos como se le daba la gana.;
"Al fin y al cabo a nadie le gusta traerse problemas", cuentan;
que expresaba muy orondo. Nadie le cuestionó. Por el contrario,;
ocupó lugares prominentes dentro del ambiente de "los sabios".;
De esos intelectuales que hoy por hoy son portadores de una;
tecnocracia al servicio del sistema. ĄAh!, porque, el profesor;
del cuento es un erudito de las más modernas técnicas de la;
comunicación mecanizada. Y, por lo tanto, en estas lides;
neoliberales es de los vencedores sin necesidad de estarse;
preocupando por "bobadas" metodológica y menos humanísticas.;


LOS MOTIVOS;


Se cita esta anécdota; pero podrían ser otros muchos los ejemplos;
(en el ámbito político-económico abundan) que servirían para;
ilustrar cómo ya la mentira, el disimulo y el silencio cómplice,;
se están volviendo parte del "normal" sobrevivir en la enmarańada;
existencia dentro de los cánones de la competencia;
mercantilizada. Cotidiana es ya, la relación enmascarada entre;
trabajadores y patrones, líderes y correligionarios, dirigentes;
sindicales y bases, jefes y subalternos. La demanda de;
enmascararse para comunicarse en un sistema enmascarado, ha;
llegado ya a tal nivel que no es raro encontrarla presente hasta;
entre amigos, amantes o familiares.;


El temor de ser perdedores o de ser seńalados como "conflictivos";
dentro del devenir "normal" establecido por las reglas del juego;
de la democracia liberal (que ya retrocedió a tiempos pre-;
liberales), ha vuelto a todas aquellas personas que ocupan;
lugares de subalternos a tener miedo a la verdad. Optan por la;
adulación y no es raro que hasta terminen agradeciendo a quien;
los agrede, pues por lo menos les permite no sucumbir en la;
escalofriante fosa de la exclusión. Es que, "en la estructura;
patriarcal, la dádiva se da como recurso de poder para obtener;
otra dádiva", dice la Dra. Marcela Lagarde.;


El sistema que ha globalizado la pobreza, está basado en el;
enmascaramiento de la verdad. Sólo basta con percibir lo que;
esconden las estadísticas de los organismos financieros que al;
crecimiento económico le denominan desarrollo. O, escuchar los;
discursos que en las festividades oficiales pronuncian los;
funcionarios "muy preocupados por la pobreza", pero no cesan de;
alimentar desmedidamente sus arcas, precisamente, gracias a los;
empobrecidos. O, percibir (no sin sentir la agresión a la;
autoestima y al decoro) cómo se aplaude la condena que a la;
corrupción hacen los corruptos. Se está corriendo el riesgo de;
que el disimulo o el silencio cómplice se vuelvan parte ya de la;
cultura. Esa vulnerabilidad ante la mentira, fomentada desde las;
élites, se ha apoderado de todos a todos los niveles.;


LA PREGUNTA;


La impunidad y la corrupción como base el miedo a la verdad, que;
se ha vuelto vicio consuetudinario. El sistema es el responsable,;
en última instancia. Pero, los sistemas no determinan;
mecánicamente la conciencia de los individuos, existen hombres;
y mujeres (abundan los testimonios gloriosamente trascendentes);
que se niegan a caer en la "normalidad" y optan por ser;
"conflictivos": denuncian la verdad. Entonces, amigas y amigos;
lectores, dispónganse valientes y que proliferen las respuestas:;
¿Cuál es la alternativa?;


Aura Violeta Aldana Saraccini;


IDEHU-UPOLI;