Opinión

Un error grave


— Sergio Ramírez —

Seguramente habrá asesores cercanos al Presidente Alemán que le;
han advertido ya el grave error que está cometiendo en perseguir;
al Contralor General de la República, hasta lograr sacarlo de su;
puesto. Un amigo diplomático acreditado en Managua me decía que;
el dańo que el prestigio internacional del gobierno va a recibir;
será irreversible si el Contralor Agustín Jarquín es destituido.;
Y Nicaragua va a quedar, sin remisión, en la lista negra de los;
países donde no es posible ejercer control sobre la corrupción,;
lo cual es pésimo para atraer inversionistas, ofrecer confianza;
a los organismos financieros internacionales, y a los países;
donantes.;


A estas alturas el gobierno no puede ocultar que se trata de una;
persecución orquestada. Basta para dejarlo en claro el acto de;
gran hidalguía, de los que ya pocos se ven este país, del;
Ingeniero Pablo Ayón, al renunciar a su cargo antes de prestarse;
a ser parte del plan que ya se sabía estaba siendo maquinado en;
secreto.;


El error de conducta del Presidente Alemán, y de quienes lo;
asesoran mal, parte de la vieja cultura política que aún no nos ;
suelta de su garra, y que se basa en aquella frase autoritaria:;
quien no hace lo que yo digo, está contra mí. El poder así;
concebido desde antańo, reclama todas las fidelidades, todas las;
lealtades, y también todas las ilegalidades; y por lo tanto,;
quedan fuera de ese esquema los poderes independientes, y los;
funcionarios autónomos que, como el Contralor General, basan;
precisamente en su autonomía la razón de su oficio;
constitucional.;


Para quienes ven el poder así, el Contralor es una molestia, y;
el Superintendente de Bancos también. Es decir, las instituciones;
funcionando a cabalidad, y dentro de la independencia que les da;
la ley, son la molestia; y el poder debe ser uno solo, bajo un;
solo hombre, bajo una sola voluntad. Allí está la razón por la;
cual, a estas alturas, no se ha querido elegir en la Asamblea;
Nacional al Procurador de los Derechos Humanos, porque sería;
también otra molestia. Y por la misma razón, tampoco se ha dado;
paso a la creación de la Sala de lo Contencioso Administrativo;
en la Corte Suprema de Justicia.;


Lo que el Presidente Alemán ha hecho hasta ahora frente al;
Contralor, es atrincherarse, y meter en la trinchera a todos sus;
funcionarios acusados de actos de corrupción: lo que es contra;
los míos, también es contra mí. Este mismo diplomático amigo me;
decía que le parecía inaudito que para evitar que un funcionario;
tuviera que comparecer ante los tribunales, el Presidente le;
hubiera prolongado la inmunidad, dejándolo en el cargo del que;
ya había anunciado que se iba. En otras partes, un acto así se;
llama obstrucción de justicia.;


Hasta ahora pareciera que la consigna en el gobierno es no;
permitir que ningún funcionario, grande, mediano o pequeńo, tenga;
que responder a resultas de una investigación de la Contraloría.;
Y ésta viene a resultar la peor de las solidaridades, la que crea;
la impunidad, y disminuye, por lo tanto, la eficacia de los;
procedimientos seńalados en la ley.;


Seguramente las actuaciones del Contralor no son simpáticas para;
los controlados, y no tienen porqué serlo. Pero el respeto al;
estado de derecho consiste precisamente en dejar a cada;
institución ejercer sus funciones en el marco constitucional,;
sean simpáticas o no a quien afectan. Y cuando alguien se siente;
vulnerado por las actuaciones del Contralor, en lugar de buscar;
la impunidad, o la venganza, debe recurrir a los mecanismos;
judiciales a que tiene derecho.;


En lugar de escuchar a quienes le aconsejan devolver el;
contragolpe, viendo los actos del Contralor Jarquín como una;
agresión a su gobierno, el Presidente Alemán debería prestar;
oídos a aquellos de entre los suyos, que estoy seguro existen,;
que le han recomendado un entendimiento de respeto mutuo, que le;
dé a su gobierno el crédito de contribuir a que sea posible el;
estado de derecho.;


Porque esta guerra a muerte contra el Contralor, tal como parece;
que ha sido declarada, puede ser que termine en su destitución,;
tal como van las cosas. Pero semejante acto no le traería;
beneficios a nadie, salvo a la idea arcaica de poder que algunos;
tienen, y a la corrupción misma. Y al que más dańo le causaría;
sería al propio Presidente Alemán, porque en lugar de facilitar;
el control los actos de corrupción, aparecerá favoreciéndolos al;
grado de quitar de por medio al mismo Contralor, cuya función es;
evitarlos, para curar el mal, hay que tirar al agua la medicina.;


Ya el procedimiento anunciado le hace flaco favor al prestigio;
del gobierno. El Procurador General, que es un funcionario;
nombrado por el Presidente Alemán, y por tanto, responde a él de;
manear directa, ha dicho que al llevar la acusación responde a;
él de manera directa, ha dicho que al llevar la acusación contra;
Contralor Jarquín ante la Asamblea Nacional, lo que el gobierno;
quiere es un juicio político, olvidando que los juicios políticos;
están proscritos en tratados internacionales que Nicaragua ha;
firmado.;


Un acto de cordura de parte del Presidente Alemán, dando marcha;
atrás en este proceso, lejos de debilitarlo, lo favorecería. Por;
eso es bueno que escuche a aquellos de sus consejeros que;
seguramente le han dicho que está cometiendo un error. Un grave;
error.;


Managua, septiembre de 1998.;