Opinión

Lección magistral de anticivismo


— Francisco Bravo Lacayo —

Entre sonrisas, abrazos y frases melosas, el Presidente, el Vice;
y sus acólitos, han dado en estos días en que se celebran las;
Fiestas Patrias una magistral lección de ANTICIVISMO.;

Acusaron al Contralor de la República de haber cometido peculado;
y otros delitos más por haber aceptado transferencias de varios;
miles de córdobas de parte de ENEL y otras empresas estatales;
para la Contraloría a fin de que ésta realizara su labor en las;
empresas donantes.;

Todo esto fue hecho con la venia del gobierno, incluso con el;
visto bueno del BID, representado en este país por el Sr. Martín;
Stabile.;

Nada secreto, pues, mucho menos doloso. Pero, dolido por las;
ollas podridas de la corrupción administrativa destapadas por la;
Contraloría General de la República, el Sr. Presidente, para;
quien sus ministros son ángeles impolutos incapaces de dar malos;
pasos, por más que la experiencia diga lo contrario, las ha;
tomado como una ofensa personal del Contralor hacia su persona,;
algo que no debiera ser así, salvo que los ministros seńalados;
hayan contado con la aprobación del Primer Magistrado.;

De acusados, pretenden convertirse en acusadores en una maniobra;
que a nadie puede engańar.;

Lo gracioso del caso es que el mismo Presidente ha autorizado;
transferencias a la Contraloría, a quien pretenden obligar a que;
devuelva las mencionadas transferencias en un juego que nada;
tiene de serio pero sí mucho de absurdo, insólito, y hasta;
ridículo.;

Nada ha perdido la Contraloría y más bien es el Gobierno el que;
ha salido mal parado no sólo ante la opinión pública nuestra sino;
ante la comunidad internacional. Muestra de ello, es el reciente;
apoyo que el gobierno espańol le ha brindado a la Contraloría con;
una donación destinada a promover su funcionamiento.;

El tiro le ha salido por la culata al gobierno alemanista.;

Nuestra juventud ha recibido una lección magistral de ANTICIVISMO;
que nubla aún más el cielo oscuro de la Patria, que ha dejado de;
ser azul por obra y gracia de un gobierno que, llamándose sin;
mancha, es más manchado que un tigre.;

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