Opinión

El preaviso de Ticuantepe


— Francisco Bravo Lacayo —

El enjambre sísmico de Ticuantepe podemos tomarlo como un preaviso;
de lo que pudiera ocurrir a la población de Managua a la hora de;
que ocurra un nuevo terremoto similar al de 1972.;

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Asentado en una falla geológica, Ticuantepe, un pueblo chiquito;
con habitaciones en su mayoría viejas y construidas sin la;
observancia de mínimas previsiones antisísmicas, sufrió el;
derrumbe de paredes, techos y fisuras en treinta y cinco viviendas;
que quedaron inhabitables con la consiguiente tragedia para sus;
habitantes obligados a permanecer en la intemperie y a la espera;
de ayuda de parte de las autoridades que, como siempre, llega;
escasa y tarde.;

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Dichosamente no hubo muertes, pero la pregunta que nos debemos;
hacer es si se tomarán medidas para evitar nuevas tragedias que;
podrían ser peores.;

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La experiencia que tenemos de lo que pasa en la capital nos dice;
que tales medidas no serán tomadas, pues los nicaragüenses somos;
indolentes y yoquepierdistas y proclives a olvidarnos de todo lo;
malo que nos ocurre. Así es en política y en todo. No aprendemos;
las lecciones y volvemos a tropezar con la misma piedra.;

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Tras la debacle del 72, que más bien fue en 73 por haber ocurrido;
en ;
repita un nuevo sismo.;

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Pero, para ser justos, no todo es culpa de los habitantes porque,;
en medio de la pobreza extrema y la falta de trabajo, ¿quién es;
aquel que tiene capacidad económica para asegurar una vida? Sólo;
los que tienen dinero, es decir, una minoría, mientras la mayoría;
seguirá expuesta a amortiguar con sus cuerpos la caída de muros;
y paredes.;

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Así pasa también con los inviernos copiosos, cuando las;
correntadas desbordan los cauces arrastrando vidas humanas y;
animales y barrios enteros y asentamientos de marginados son;
inundados por las aguas pluviales.;

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¿Y la Alcaldía? Está bien, gracias. Lo que acaba de hacer es;
encarecer la construcción de nuevas viviendas por medio de nuevos;
impuestos que exige para construir. Agreguemos el encarecimiento;
del cemento y veremos que al pobre no le queda ningún chance para;
construir ni siquiera un rancho seguro.;

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Así pues, seguiremos expuestos a la furia de la naturaleza.;