Opinión

La tragedia nacional de un gobierno sin Estado


— Orlando Núńez Soto —

El desmantelamiento del Estado-Nación;


El Estado es poder en tanto que aparato de fuerza normada o;
relación de dominación, pero no todo poder es Estado. La fuerza;
bruta existe en múltiples circunstancias donde exista pluralidad;
de personas y pluralidad de intereses: al interior de la familia,;
en una banda de delincuentes, en las relaciones de piratería, en;
misiones de conquista o invasión militar, etc., pero en ninguno;
de esos casos se habla de estado ni de gobierno ni de sociedad.;


El Estado es un acuerdo normado al interior de una sociedad, o;
tal como se define generalmente: organización jurídica coercitiva;
de una determinada comunidad. Su fuente recae en el conglomerado;
de voluntades que conforman dicha sociedad: las voluntades se;
concentran y se convierten en poder organizado y delegado en;
aparatos de gobierno, la ley norma y regula la gestión del;
acuerdo o contrato social, y la legitimación hacia adentro y;
hacia afuera le confiere soberanía e independencia, tanto a sus;
aparatos como al pueblo o conglomerado social, sujeto y objeto;
del contrato social.;


En las sociedades capitalistas, el Estado tiene como matriz al;
pueblo-nación, es decir, un sujeto colectivo con identidad social;
diferenciada de otras naciones, un mercado regulado en función;
de la clase dominante, una funcionalidad cuyo objetivo es;
garantizar la libertad política y la seguridad ciudadana. Es así;
que el Estado se convierte en un proyecto de dominación;
legitimada por un cuerpo de normas legales que se encuentran a;
caballo entre la sociedad política o aparato de fuerza y la;
sociedad civil o hegemonía más o menos consensuada.;


Hoy en día en que el capital transnacional no admite ni feudos;
medievales ni proyectos nacionales independientes en su agresiva;
carrera por la libre circulación y acumulación, los Estados-;
Naciones empiezan a desmantelarse progresivamente, dejando en su;
lugar gobiernos locales al servicio de un Estado global.;


Hacia afuera, el desmantelamiento del Estado-Nación se manifiesta;
por la imposición absoluta de la soberanía global sin fronteras;
y sin otros frenos que la de los aparatos del Estado Global. Un;
ejército global regula e interviene donde le da la regalada gana,;
sin pedirle permiso a otra constitución que no sea la;
constitución norteamericana; un ministerio de la economía global;
gestiona las finanzas del mundo entero a través de otros tantos;
ministerios globales como el FMI, el BM, el BID, y a través de;
otros tantos acuerdos como el acuerdo sobre el comercio mundial;
o el acuerdo multilateral de inversiones; un aparato ideológico;
mundial nombra cardenales en todo el mundo para administrar el;
consenso del Vaticano sin pedirle permiso a ninguna iglesia;
nacional, etc., etc.;


Por supuesto que hay aparatos nacionales: gobiernos nacionales -;
de un Estado Global- que actúan cual capataces nacionales de una;
burguesía transnacional, ejércitos y policías al mando del;
gobierno y que se comunican con sus víctimas en la misma lengua,;
ministerios de economía que aplican y desaplican las recetas;
encomendadas, conferencias provinciales que rezan el último;
rosario fabricado en la Santa Sede, pero todo esto nada tiene que;
ver con la soberanía de un pueblo, ni con un contrato social;
entre una sociedad política y una sociedad civil nacionales,;
pareciéndose más a un aparato colonial que a un verdadero Estado.;
Los poderes del Estado se convierten en aparatos de gobierno y;
no en aparatos de Estado, y son ahora constitutivos de un Estado;
Global, indpendientemente de lo que diga el papel o la;
constitución. El Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial y todo;
el resto de aparatos represivos e ideológicos dependen de una;
gobernatura o dictadura administrativa nacional al servicio del;
Estado imperial.;


Huracán y divorcio entre gobierno y sociedad civil;


Hacia adentro nuestra reliquia de Estado, mostró su propia;
voluntad de extinción a raíz del huracán Mitch, formalizando el;
divorcio entre el gobierno y la sociedad civil, es decir, del;
matrimonio que precisamente constituye al Estado. Después que el;
gobierno desconoció la autoridad municipal, la autoridad;
parlamentaria y la autoridad de las fuerzas armadas, es decir,;
la autoridad constitucional en el ejerccio de la emergencia, el;
gobierno termina de romper el contrato social con la sociedad;
civil nacional, al desconocer su expresión interna y organizada:;
Organismos No Gubernamentales, denominaciones religiosas;
protestantes, gremios, sindicatos y partidos políticos;
autónomicos, regímenes étnicos autonómicos.;


Finalmente, el gobierno rompió el contrato con la sociedad;
nicaragüense al abandonar a la población en sus necesidades;
mínimas. Los ministerios locales de economía se apresuraron a;
decir, en medio de la tragedia, que lo más importante es cumplir;
con los compromisos económicos internacionales, léase tributar;
hasta el último centavo. Sin un Estado o compromiso de gobierno;
hacia su comunidad nacional, enfermedades como la malaria, el;
dengue, la leptospirosis y los hongos se ensańan en adultos y;
nińos del pueblo-nación nicaragüenses. Los ideólogos del;
catolicismo y los medios de comunicación de la oligarquía;
advierten sobre el peligro de repartir comida indiscriminadamente;
sin contrapartida laboral, pues "convertiríamos a los indigentes;
en holgazanes", alejándolos de los valores observados y;
orientados por la metrópoli imperial.;


Después del huracán, los atisbos de un Estado Nación apenas se;
observan en la reconstitución de una sociedad civil que a través;
de la Coordinadora Civil intenta cumplir con la parte que le;
corresponde en el contrato social inicial: defender las;
libertades políticas, organizar a la población alrededor de sus;
necesidades, fortalecer los lazos comunitarios de cooperación y;
solidaridad, refugiarse en los espacios municipal y sectorial,;
clamar apoyo a la comunidad internacional, aprovechando las;
últimas escenas del horror presentado por los medios de;
comunicación.;


A raíz de la emergencia los organismos internacionales conminaron;
a la clase política nacional a sentarse a dialogar y establecer;
acuerdos, mostrando así que quién manda sobre el gobierno;
nicaragüense es el Estado Global. Pero un pacto político no es;
un contrato social y por tanto no hace Estado.;


A pesar de todo, el pueblo-nación todavía sobrevive en los;
escombros y lucha desesperadamente por nacionalizar al gobierno;
intentando disputárselo al poderoso leviatán imperial, esta vez;
en los intersticios del poder local y los calores comunitarios,;
es decir, desde las entrańas de una patria soltera y muchas veces;
violada, que batalla cuerpo a cuerpo contra el destino para que;
no desaparezcan sus restos y sus vástagos no se mueran.;